Rusia amplió hasta el 31 de enero de 2027 la prohibición de exportar gasolina, diésel, combustible marino y gasóleo, un paquete que el Gobierno ruso aprobó el 30 de julio y que entra en vigor el 1 de agosto. La medida llega en el peor momento para la crisis energética de Cuba, que depende cada vez más de los cargamentos rusos de crudo para sobrevivir a su peor apagón en décadas.
Moscú no cierra el grifo por completo. Mantiene ventanas y excepciones que determinan qué combustible sí puede salir del país y hacia dónde, pero el mensaje de fondo es que el mercado interno ruso va primero. Eso deja a La Habana con menos margen para negociar nuevos envíos como el que llegó a Matanzas en marzo.
El régimen ya reconoció que aquel cargamento apenas cubrió una fracción de lo que Cuba necesita cada mes. El viernes, mientras se confirmaba la extensión del veto ruso, la capital volvía a encadenar cortes de más de 22 horas seguidas en varios municipios.
Qué combustible deja de vender Rusia y hasta cuándo
El decreto que arranca el 1 de agosto prohíbe la exportación de gasolina, diésel, combustible marino y gasóleo hasta el 31 de enero de 2027. El Gobierno ruso justificó la medida por la necesidad de estabilizar el mercado interno tras una oleada de ataques con drones ucranianos contra refinerías y terminales de almacenamiento. El precio medio de la gasolina en Rusia subió un 19% en lo que va de año y una sola semana lo empujó hasta los 77,89 rublos por litro.
El diésel tiene una salida parcial, no un final anticipado. A partir del 1 de septiembre, las restricciones dejan de aplicarse al diésel, el combustible marino y el gasóleo exportados directamente por sus productores, es decir, las propias refinerías rusas. Para el resto de exportadores, incluidos los comercializadores, el veto sobre esos productos sigue vigente hasta el 31 de enero de 2027, igual que el de la gasolina.
El combustible de aviación va por un decreto aparte, que rige desde el 1 de junio y vence el 30 de noviembre.
Combustible | Restricción hasta | Exento si... |
|---|---|---|
Gasolina | 31 de enero de 2027 | Acuerdo intergubernamental o ayuda humanitaria aprobada por Moscú |
Diésel, combustible marino y gasóleo | 31 de enero de 2027 (los productores directos quedan exentos desde el 1 de septiembre de 2026) | Acuerdo intergubernamental o ayuda humanitaria aprobada por Moscú |
Combustible de aviación | 30 de noviembre de 2026 | Decreto aparte, sin las mismas excepciones detalladas |
Calendario de las restricciones rusas a la exportación de combustible, por producto
Las excepciones que sí dejan salir combustible ruso
El decreto exime dos vías de la prohibición general. La primera son los acuerdos intergubernamentales, pactos de Estado a Estado que Moscú puede aprobar caso por caso. La segunda es la ayuda humanitaria a terceros países, siempre que el propio Gobierno ruso autorice cada envío por separado.
Rusia ya usó ese mismo mecanismo en las resoluciones que precedieron a esta, publicadas en enero y en abril, cuando también prohibió exportar combustible pero dejó la puerta abierta a los envíos amparados en convenios bilaterales. Esas dos excepciones son, en la práctica, la vía por la que Cuba podría seguir recibiendo combustible ruso pese al veto general, si Moscú decide tratar los próximos cargamentos como asistencia humanitaria o los ampara bajo algún acuerdo.
Que esa vía funciona lo demuestra otro país. Kirguistán, que importa de Rusia cerca del 95% de su combustible, cerró con Moscú la entrega de 100.000 toneladas mensuales de combustible y lubricantes hasta finales de 2026, aunque la negociación sobre el precio sigue abierta. Es exactamente el tipo de acuerdo bilateral que sortea el veto, y Cuba, con la misma dependencia y las mismas excepciones disponibles, no tiene por ahora nada equivalente anunciado.
Cuánto depende Cuba hoy del petróleo ruso
La dependencia es mayor que nunca porque a Cuba se le agotaron las otras dos fuentes que sostenían su suministro. Venezuela dejó de enviar crudo tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, y México, que se había convertido en el principal proveedor, suspendió los envíos ante la presión de Washington, como ya contamos en CubaFull. Con las dos vías cerradas, Rusia pasó a ser el proveedor de emergencia casi único de la Isla.
El desplome ya se notaba antes del veto ruso. Las importaciones cubanas de crudo y derivados cayeron más de un tercio en los primeros diez meses de 2025 frente al mismo periodo de 2024, según Reuters. Los envíos mexicanos, que en 2024 promediaban 18.800 barriles diarios, bajaron a apenas 5.000 barriles diarios entre enero y octubre de 2025, un desplome del 73%.
El combustible que sí entra no se reparte igual entre todos los usos. El 65% de lo que Cuba necesita importar se destina a las termoeléctricas, según cifras de la ONEI citadas por EFE. Es la razón por la que cualquier tropiezo en el suministro se nota casi de inmediato en más horas de apagón.
En marzo, un petrolero ruso descargó en Matanzas 100.000 toneladas de crudo Ural, procesadas en la refinería Camilo Cienfuegos. Según reconocieron las propias autoridades cubanas, ese volumen apenas cubre un tercio de la demanda nacional durante un mes. Cuba necesita entre 90.000 y 110.000 barriles diarios y produce con recursos propios menos de la mitad de esa cifra.
El canciller ruso Serguéi Lavrov confirmó en abril, desde China, que Moscú seguirá enviando esa "asistencia" a Cuba, aunque sin comprometer fechas ni volúmenes de un próximo cargamento.
Apagones en La Habana mientras Moscú pone condiciones
El nuevo límite a las exportaciones rusas coincide con otra jornada de crisis eléctrica en la capital. Cubadebate adelantó que el déficit del Sistema Electroenergético Nacional superaría los 2.230 megavatios en el horario pico del viernes, la víspera de que arrancara el nuevo veto ruso.
En La Habana, el parte de la Empresa Eléctrica reportó esa tarde 394 megavatios afectados en 111 circuitos de distribución, con varios puntos de Marianao, Habana del Este y Playa acumulando ya más de 22 horas seguidas sin servicio, en la línea de los cortes prolongados que ya veníamos registrando.
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Análisis: Cuba negocia sin cartas con Moscú
A nuestro juicio, el veto ruso no busca castigar a Cuba, pero la golpea igual porque la Isla ya no tiene alternativa. Con Venezuela fuera del tablero, México replegado por la presión de Washington y las importaciones ya un tercio por debajo de las de hace un año, cualquier decisión que Rusia tome por motivos internos, como defender su propio mercado o proteger sus refinerías de los ataques ucranianos, repercute automáticamente en los apagones de La Habana.
Las excepciones para acuerdos intergubernamentales y ayuda humanitaria dejan en manos de Moscú, no de La Habana, la última palabra sobre cuándo y cuánto combustible sale hacia la Isla. Y el contraste con Kirguistán marca la diferencia entre depender de un acuerdo firmado y depender de un gesto: uno se puede reclamar, el otro solo esperar.
Es una dependencia que el régimen no puede disimular con anuncios de nuevos cargamentos: cada tanquero que llega apenas compra unas semanas de respiro, sobre todo cuando casi dos tercios de ese combustible tienen que ir directo a las termoeléctricas para sostener un sistema que genera bastante menos de lo que necesita.




