BlackCat: El ransomware rusoparlante que dejó en evidencia la alianza tecnológica de Cuba con Moscú

Un ciberataque atribuido a BlackCat, ransomware de hackers rusoparlantes, golpeó los sistemas de CIMEX y Fincimex en Cuba, y Moscú nunca explicó públicamente qué pasó con su aliado caribeño.

Redacción18 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura
Sede de CIMEX en La Habana con reflejos de código informático que aluden al ciberataque de BlackCat atribuido a hackers rusoparlantes

Vía Infobae

En enero de 2024, el régimen cubano tuvo que suspender una de sus medidas económicas más sensibles del año por un motivo que rara vez reconoce en público: un fallo en sus propios sistemas informáticos. La versión oficial habló de "un virus desde el exterior" instalado en las redes de una de las mayores corporaciones estatales de la isla.

Detrás de ese episodio asoma algo más que un tropiezo técnico. Todo apunta a BlackCat, un ransomware operado por una red de ciberdelincuentes de habla rusa que lleva años golpeando gobiernos y empresas en medio continente, justo cuando Cuba presenta su cooperación tecnológica con Rusia como un pilar de su seguridad digital.

La coincidencia deja una pregunta incómoda para La Habana: si Moscú es su socio declarado en materia digital, por qué el golpe llegó de un grupo que opera en ese mismo idioma y desde ese mismo entorno, y por qué el Kremlin nunca dio la cara para explicarlo.

Un "virus desde el exterior" que el propio régimen admitió

El 31 de enero de 2024, la viceministra primera de Economía, Mildrey Granadillo de la Torre, anunció que Cuba aplazaba el aumento del precio de los combustibles previsto para el día siguiente.

La causa, según el comunicado oficial del Ministerio de Economía y Planificación, fue "un incidente de ciberseguridad" en los sistemas informáticos que comercializan el combustible, con origen identificado como "un virus desde el exterior".

La medida aplazada no era menor: la subida multiplicaba por más de cinco el precio de la gasolina, de 25 a 132 pesos cubanos por litro.

El sistema afectado pertenecía a CIMEX, el mayor conglomerado estatal de la isla y operador de más de 600 gasolineras en todo el país.

La subida terminó aplicándose finalmente un mes después, ya en marzo de 2024.

Fincimex, remesas y una segunda avería en las mismas semanas

En paralelo, otro eslabón del mismo conglomerado empezó a fallar.

Western Union confirmó que suspendió sus envíos de dinero hacia Cuba desde el 28 de enero de 2024 por problemas técnicos en el procesamiento del lado cubano.

El Banco Metropolitano y Fincimex, el brazo financiero de CIMEX que Washington identificó como parte del entramado empresarial de los militares cubanos agrupado bajo GAESA, reportaron también fallas en esos días.

Las autoridades cubanas nunca confirmaron en público una relación directa entre el aviso del 31 de enero y la avería de las remesas, aunque ambos episodios golpearon a la misma corporación y en la misma ventana de tiempo.

Para las familias cubanas fuera de la isla que dependen de esos envíos, el resultado fue el mismo, más allá de la causa exacta: semanas de demoras y dinero retenido en tránsito.

Para no perder de vista cómo estos fallos digitales acaban golpeando las remesas y los servicios que usan a diario las familias cubanas fuera de la isla, suscribirse al boletín de CubaFull es la forma más directa de recibir cada nueva pieza apenas se publica.

BlackCat, el sospechoso que apunta a Moscú

Ninguna autoridad cubana o rusa confirmó en su momento quién estaba detrás de la avería de enero de 2024.

El nombre que después empezó a circular fue BlackCat, también conocido como ALPHV, un ransomware que el Departamento de Justicia de EE. UU. señala como responsable de comprometer más de 1.000 redes en distintos países, antes de que una operación conjunta desarticulara parte de su infraestructura en diciembre de 2023.

En el caso cubano, Infobae informó que los atacantes habrían exigido una cifra cercana a los 20 millones de dólares por el rescate de los sistemas de CIMEX y Fincimex.

Cómo opera BlackCat: acceso, robo, cifrado y extorsión

BlackCat funciona bajo el modelo de ransomware como servicio: sus desarrolladores alquilan el programa a afiliados, que ejecutan cada ataque y luego se reparten el rescate.

El afiliado busca una puerta de entrada, casi siempre una credencial robada o un servidor sin doble verificación, como el que sirvió de brecha en la estadounidense Change Healthcare.

Una vez dentro, roba los datos, cifra los sistemas para dejarlos inservibles y exige un pago a cambio de la llave de descifrado.

En sus golpes más agresivos suma una segunda presión, amenazar con publicar la información robada, una técnica de doble extorsión que agrava el chantaje.

Ese ataque contra Change Healthcare, en febrero de 2024, le costó a su matriz UnitedHealth un pago de 22 millones de dólares, según reconoció su propio director ejecutivo ante el Senado.

Un patrón que no respeta alianzas

BlackCat no ha limitado sus golpes a gobiernos hostiles a Moscú.

En abril de 2022, el municipio de Quito sufrió un ataque que las autoridades ecuatorianas atribuyeron técnicamente a esa misma red, que paralizó varios servicios automatizados de la capital.

El patrón sugiere que el grupo ataca donde encuentra sistemas vulnerables, sin que la orientación política del gobierno de turno funcione como protección.

Cuba, pese a exhibir su cercanía con Rusia, no fue la excepción.

El silencio de Moscú frente a la alianza que Cuba presume

Cuba y Rusia mantienen desde 2014 un acuerdo bilateral de cooperación en seguridad internacional de la información, firmado en La Habana, que se suma a compromisos previos en telecomunicaciones y formación de especialistas.

Ese marco de cooperación es el que el régimen invoca cuando presenta a Rusia como su principal socio tecnológico en el Caribe, una alianza que también se refleja en otros sectores estratégicos como la biotecnología.

Infobae reportó que, cuando las sospechas apuntaron hacia BlackCat, fuentes cercanas a la embajada rusa en La Habana desviaron la atención hacia Oleg Nefedov, líder de BlackBasta, otra red de hackers de habla rusa ya desarticulada.

Moscú, más allá de ese señalamiento indirecto, no ofreció una versión propia ni asumió ningún compromiso público de investigar el origen del golpe contra su aliado caribeño.

Análisis: una alianza que no protegió lo que promete proteger

A nuestro juicio, lo revelador de este episodio no es solo el ciberataque en sí, sino lo que expone sobre la solidez real de la cooperación tecnológica entre Cuba y Rusia.

El régimen lleva años presentando esa alianza como un escudo frente a la presión de Occidente en materia digital y de seguridad.

Ese escudo no sirvió de nada cuando el golpe llegó, según lo reportado, de un grupo que opera precisamente en el idioma y el entorno de su principal socio.

La opacidad tampoco ayuda a despejar dudas: CIMEX y Fincimex operan bajo el paraguas de GAESA, una estructura empresarial militar que Washington describe como deliberadamente hermética.

Esa misma opacidad que protege al régimen de la fiscalización externa es, probablemente, la que impidió una respuesta pública clara cuando la vulnerabilidad quedó expuesta puertas adentro.

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