En una Cuba golpeada por los apagones, la inseguridad se ha vuelto rutina en los barrios que pasan la noche a oscuras. El barrio habanero de El Cerro llevaba casi 30 horas sin electricidad la madrugada del 17 de septiembre de 2026 cuando un hombre le arrebató sus pertenencias a una mujer que cruzaba el parque La Normal. Ella corrió detrás del ladrón gritándole que le devolviera al menos el carnet de identidad.
A pocos metros, la estación de policía del barrio seguía activa esa madrugada. Un día después, el 18 de septiembre, todo el país se quedó sin luz por un nuevo colapso del sistema eléctrico nacional, y el régimen sí tuvo tiempo de detener a una historiadora que salía a protestar por los presos políticos.
Ese contraste, entre la protección que recibe el vecino de a pie y la que recibe el control político, atraviesa una semana marcada por apagones e inseguridad en Cuba, con robos, consumo abierto de drogas sintéticas y un aparato de vigilancia que sí actúa, pero no donde más falta hace.
El asalto en el parque La Normal, sin intervención policial
El asalto ocurrió en el parque La Normal, en El Cerro, tras casi 30 horas sin electricidad, y ningún agente intervino pese a que la estación de policía está a pocos metros. La locutora y actriz Laritza Camacho lo presenció desde el balcón de su casa y contó lo ocurrido, según recogió Infobae. "Tira el carnet, que tú debes tener hijos igual que yo", le gritó la víctima al ladrón mientras corría tras él.
Entre las seis de la tarde y la medianoche suelen concentrarse cerca del parque entre 12 y 20 agentes, pero esa madrugada ninguno intervino en el robo.
Camacho denunció además que los agentes revisan documentos con frecuencia, pero no actúan ante el consumo abierto de cannabinoides sintéticos, conocidos en Cuba como "el químico": dijo haber visto hasta tres personas bajo sus efectos en el parque, incluso en el área infantil.
Detenida por salir a protestar en medio del apagón
Un día después del robo, el 18 de septiembre, la historiadora y activista Alina Bárbara López Hernández fue detenida al salir de su vivienda en Matanzas con intención de manifestarse pacíficamente por la libertad de los presos políticos, según reportó Infobae.
López mantiene desde marzo de 2023 una protesta cívica cada día 18 de mes, con la que exige amnistía para los presos políticos y el fin de la represión contra la disidencia. Esta fue su quinta detención en lo que va de 2026.
La organización Ciudadanía y Libertad reclamó conocer su paradero y sus condiciones de detención. "Manifestarse pacíficamente y exigir la libertad de los presos políticos son derechos", denunció la organización, que advirtió que "la respuesta a las demandas ciudadanas no puede seguir siendo vigilancia, amenazas y detenciones arbitrarias".
López enfrenta además un proceso penal por un presunto delito de "atentado", derivado de un arresto anterior de junio de 2024, cargos que ella niega. Hasta el cierre de esta nota no hubo comunicación oficial del régimen sobre su situación.
Un país entero sin luz: el octavo apagón de 2026
El 18 de septiembre, el Sistema Electroenergético Nacional colapsó por completo tras el disparo de dos líneas de transmisión de 220 kV, la primera entre Matanzas y Cienfuegos, según confirmó el Ministerio de Energía y Minas. Fue el octavo apagón nacional del año, y dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas en toda la isla, de acuerdo con Associated Press.
Al caer la noche del 18 de septiembre, solo el 5% de los usuarios de La Habana tenía servicio restablecido, mientras se priorizaba la reconexión de hospitales y servicios de emergencia, según AP. Un día después, la capital apenas había reconectado cerca del 38% de sus clientes, con más del 60% de sus circuitos todavía a oscuras.
La embajada de Estados Unidos en Cuba emitió una alerta de seguridad ese mismo viernes por el colapso total de la red.
Vigilancia política, delito en alza: los datos detrás del contraste
Los números del último año sostienen la misma prioridad. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana contabilizó 2.833 delitos verificados en Cuba durante 2025, un aumento del 115% respecto a 2024. De ellos, 1.536 fueron robos y 437 estuvieron vinculados a drogas.
El propio régimen reconoce el problema de fondo: en febrero, el Ministerio del Interior identificó 46 tipos de cannabinoides sintéticos y decomisó unos 76 kilogramos de drogas destinadas al mercado ilícito interno durante 2025, según reconoció Granma.
Mientras tanto, la represión política no baja el ritmo. Cubalex documentó 1.894 eventos de violaciones de derechos humanos en el primer semestre de 2026, con 766 protestas registradas y 257 detenciones arbitrarias, y contabilizó 919 personas afectadas directamente por la represión. Prisoners Defenders, por su parte, contabilizaba 1.339 presos políticos en Cuba al cierre de agosto de 2026.
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Análisis: la seguridad que el régimen sí garantiza
Los hechos de esta semana resumen una contradicción que los cubanos en el exilio conocen bien. El Estado cubano tiene capacidad operativa de sobra para localizar, seguir y detener a una historiadora que sale a caminar con un cartel.
Esa misma capacidad no aparece cuando un vecino grita pidiendo ayuda en un parque a oscuras, con una estación de policía a un tiro de piedra.
No es un problema de recursos. Es una cuestión de prioridades: el régimen invierte en vigilancia política porque ahí ve su verdadera amenaza, no en el delito común que sufre la gente de a pie.
Mientras las cifras de robos y de violaciones de derechos humanos crecen en paralelo, la lectura que se impone es simple: la seguridad del cubano de a pie depende de sí mismo, no del Estado que dice protegerlo.




