Los apagones en La Habana volvieron a golpear con fuerza a la capital cubana. La ciudad amaneció este sábado sin electricidad tras casi un día entero de corte total, mientras las autoridades atribuyen la falla a una nueva contingencia en el sistema eléctrico nacional (SEN).
El corte, que arrancó la víspera, dejó a miles de familias habaneras sin luz, sin agua bombeada a los tanques y sin certeza de cuándo volverá el servicio.
Qué informó la Unión Eléctrica sobre los apagones en La Habana
La Unión Eléctrica reportó un déficit máximo de 586 megavatios (MW) a las 8:00 de la noche del viernes, según la nota oficial fechada el 4 de julio de 2026. Al cierre del reporte, la afectación se mantenía en 407 MW y el servicio llevaba 24 horas interrumpido en la capital.
Dato | Cifra | Fuente |
|---|---|---|
Déficit máximo reportado | 586 MW (8:00 pm, viernes) | Gobierno de La Habana / UNE |
Déficit al cierre del reporte | 407 MW | Gobierno de La Habana / UNE |
Horas sin servicio en La Habana | 24 horas | Gobierno de La Habana / UNE |
Apagón nacional del 21 de marzo de 2026 | Más de 10 millones de personas afectadas | Euronews |
Plan de emergencia de la ONU (marzo 2026) | 94,1 millones de dólares | Associated Press / ONU |
Cifras clave de la contingencia energética en La Habana y el contexto reciente de la crisis eléctrica cubana
El documento, publicado en el portal del Gobierno de La Habana, reconoce que "no fue posible restablecer el servicio" y no ofrece un horario previsto: la afectación a los bloques y circuitos queda sujeta a las "condiciones de disponibilidad del SEN", la fórmula habitual del régimen para explicar los cortes sin detallar causas técnicas concretas.
Como vía de reporte, el comunicado remite a los canales oficiales y a la línea telefónica 18888 para que la población consulte el estado del servicio en su zona.
Una capital que ya vivió el colapso total del sistema
No es la primera vez que La Habana pasa horas a oscuras. El 21 de marzo de 2026, el país sufrió una desconexión total del SEN que dejó sin luz a más de 10 millones de personas, el segundo apagón nacional en una semana y el séptimo desde octubre de 2024, según reportó Euronews.
Aquella caída se originó por una avería en una unidad de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, que provocó un efecto cascada sobre el resto de la red. Cuba llevaba desde enero sin recibir petróleo por el bloqueo impuesto por Washington a los proveedores de crudo a la isla.
Cortes de esta magnitud ya han provocado antes cacerolazos en la capital como forma de protesta ante la falta de explicaciones oficiales. El deterioro del SEN se agravó además con incidentes como la salida de servicio de la unidad Felton 1, que redujo el margen de generación disponible para todo el país.
El combustible y las sanciones, en el centro del pulso energético
Washington sancionó en junio de 2026 a Cupet, la petrolera estatal cubana, después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, acusara a los "líderes comunistas" de Cuba de desviar recursos energéticos en beneficio propio mientras el pueblo sufre apagones y escasez de combustible, según informó Associated Press.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió acusando a Rubio de mover la medida por "ambiciones de conquista" y calificó de "embuste" el argumento estadounidense, mientras el régimen denuncia que Washington aprieta aún más el cerco energético sobre la isla.
El cruce ilustra el debate de fondo: mientras el régimen culpa a las sanciones del deterioro del sistema eléctrico, Washington sostiene que el problema de raíz es la falta de inversión y el manejo interno de una infraestructura envejecida.
El apagón golpea también la salud y el suministro de alimentos
La falta de electricidad y combustible ya se nota fuera de las casas a oscuras. Según un reportaje de Associated Press, la producción de alimentos en la isla cayó un 60% y el suministro de medicamentos apenas alcanza el 30% de la demanda normal.
El mismo reporte, que cita a la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, señala que la mortalidad infantil subió a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos y que la supervivencia infantil al cáncer bajó de 85% a 65% desde que se agravaron las restricciones energéticas. La ONU lanzó en marzo un plan de emergencia de 94,1 millones de dólares para paliar la crisis.
Para los cubanos en el exterior, un corte de 24 horas sin horario fijo complica las llamadas y videollamadas con la familia, retrasa las recargas y las remesas, y dificulta coordinar cualquier gestión médica urgente a distancia.
Análisis: una crisis que ya no es coyuntural
A nuestro juicio, un déficit de casi 600 MW y 24 horas seguidas sin luz en la propia capital no son ya un incidente aislado, sino la evidencia de un sistema eléctrico que colapsa por partes. El régimen sigue explicando cada corte como un hecho puntual, pero la acumulación de plantas fuera de servicio, la caída de la producción de alimentos y el desplome de indicadores de salud apuntan a un déficit estructural que ningún parche coyuntural resuelve.
Washington puede tener parte de responsabilidad con sus sanciones al sector energético, pero la fórmula "condiciones de disponibilidad del SEN" repetida durante años delata también décadas de subinversión y una gestión interna que el propio régimen reconoce solo a medias.
Mientras la isla no logra estabilizar su matriz energética, la carga recae, una vez más, sobre las familias que resisten sin luz ni certezas. Quien quiera seguir de cerca cómo evoluciona esta contingencia y el resto de la crisis energética puede suscribirse a la newsletter de CubaFull para recibir las actualizaciones apenas se produzcan.




