Una investigación de The New York Times ha puesto el nombre de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto mayor del expresidente cubano Raúl Castro, dentro del expediente de un caso federal en Estados Unidos sobre tráfico de migrantes cubanos. El hallazgo no llega de un comunicado ni de una filtración anónima.
Aparece en documentos judiciales y en el testimonio de un hombre que se declaró culpable ante un tribunal de Miami. El caso lleva más de una década en marcha: desde 2009, según consta en la causa, una red operó entre Cuba, México, España y el sur de Florida robando embarcaciones para trasladar migrantes cubanos hacia territorio mexicano.
Lo nuevo es el nombre que ahora aparece ligado a ese expediente: el del hombre conocido dentro y fuera de Cuba como El Cangrejo. Según el relato de uno de los acusados que colaboró con la fiscalía, Rodríguez Castro habría recibido regalos concretos a cambio de mirar para otro lado.
Qué dice el testimonio que lo señala
El testimonio es el de José Miguel González Vidal, uno de los hombres que se declaró culpable dentro de esta causa. Según los documentos citados por The New York Times, González Vidal aseguró haber entregado a Rodríguez Castro una lancha Fountain 38 de alto rendimiento.
A eso se sumaron, según ese mismo relato, un reloj Rolex, una motocicleta Suzuki y ropa de la marca Louis Vuitton. A cambio, Rodríguez Castro habría mantenido alejados a la guardia costera y a la aduana cubanas, permitiendo el paso de mercancía comprada en México con tarjetas de crédito robadas.
El FBI dijo haber corroborado parte de ese relato con mensajes de texto y de voz extraídos de los teléfonos de miembros de la organización.
La red que robaba lanchas entre Cuba, México y Florida
El expediente al que se asoma ahora el nombre de Rodríguez Castro es el de una organización que un jurado federal de Miami ya juzgó. El 18 de octubre de 2023, ese jurado condenó a Javier Hernández, de 50 años, por conspiración para el tráfico de migrantes, transporte de embarcaciones robadas y soborno a funcionarios públicos, según la fiscalía federal del Distrito Sur de Florida.
Hernández robaba las lanchas en la costa oeste de Florida y las entregaba a cómplices en México, que las usaban para trasladar migrantes desde Cuba o las vendían para financiar la organización. Fue sentenciado a 95 meses de prisión.
La fiscalía sostuvo que la organización retenía a los migrantes en México y exigía a sus familiares un rescate de 10.000 dólares, bajo amenaza de tortura o muerte si no pagaban. El 19 de febrero de 2026, la Corte de Apelaciones del 11.º Circuito confirmó la condena y detalló que los migrantes eran trasladados desde Cuba hasta la península de Yucatán y retenidos en un lugar identificado en el expediente como "La Finca".
Otro golpe al mismo entramado: la detención de "El Milo" en México
El 6 de abril de 2026, autoridades mexicanas detuvieron en Cancún, Quintana Roo, a Remigio Valdés La O, conocido como "El Milo", señalado como coordinador operativo y financiero de la organización que la prensa mexicana llama "Mafia Cubano-Americana". El gobierno de México confirmó que la detención respondió a una orden de extradición solicitada por Estados Unidos por tráfico de personas y delincuencia organizada.
Según reportó Infobae, el esquema atribuido a este grupo replica el mismo patrón que ya documentó la fiscalía en el caso de Hernández: exigir 10.000 dólares a las familias en Estados Unidos y golpear, amenazar o torturar a los migrantes retenidos si no se pagaba el rescate.
Quién es "El Cangrejo"
Rodríguez Castro es teniente coronel del Ministerio del Interior cubano y jefe de la Dirección General de Seguridad Personal. Es hijo de Débora Castro Espín, hija mayor de Raúl Castro, y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, que presidió el emporio militar GAESA.
Desde 2016 dirige la seguridad de su abuelo y controla el acceso directo a él. Sin ocupar nunca un cargo político oficial, se convirtió en una de las figuras con más peso real dentro del poder cubano, como ya contamos en el perfil de su ascenso dentro del aparato del Estado.
Los contactos con la administración Trump
El nombre de Rodríguez Castro no solo circula en los tribunales. En una entrevista publicada el 6 de julio de 2026 por USA Today, su primera con un medio estadounidense, dijo que estaría dispuesto a negociar con Donald Trump o con cualquier persona designada por Estados Unidos, según recogió la agencia Reuters. También dijo que Cuba estaría dispuesta, bajo ciertas condiciones, a liberar a personas consideradas presas políticas.
Un mes antes, en junio de 2026, The National lo describió como el principal operador informal entre el liderazgo cubano y Washington, pese a no tener ningún cargo oficial de gobierno. Si quieres seguir cada actualización de este expediente y de los contactos entre Rodríguez Castro y Washington, puedes suscribirte a la newsletter de CubaFull.
Qué no prueban los documentos
Ni el FBI ni ningún fiscal han presentado cargos contra Rodríguez Castro. Los documentos y el testimonio citados por The New York Times lo señalan, pero eso no equivale a una acusación formal en su contra.
El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, calificó las acusaciones de "calumnias" ante el propio diario. Un funcionario del Comité Central del Partido Comunista añadió que Rodríguez Castro era objeto de una campaña para hacer parecer dividido al gobierno cubano. Rodríguez Castro no respondió a las solicitudes de comentario del NYT.
Análisis: la opacidad que rodea al círculo Castro
Lo que este expediente deja claro no es la culpabilidad de nadie. Es un patrón que ya conocíamos: el entorno más cercano al poder en Cuba se mueve con una opacidad que el régimen nunca ha estado dispuesto a explicar.
Un nieto de Raúl Castro sin cargo oficial, con influencia real y con contactos directos en Washington, aparece mencionado en la misma causa que ya condenó a los responsables de una red que explotó precisamente a los cubanos que huían de la isla. Que la fiscalía siga desmontando ese entramado, con la captura de "El Milo" en México como último golpe, y que el nombre de Rodríguez Castro nunca haya cruzado esa línea hacia una acusación formal, no cierra la pregunta que sí importa a la diáspora: quién protege a quién cuando el negocio es sacar gente de Cuba a cualquier precio.




