El Departamento de Estado pierde a uno de los funcionarios que más ha pesado en la política de Washington hacia Cuba y Venezuela en los últimos dos años.
Marco Rubio se queda sin uno de sus asesores de mayor confianza justo cuando la presión sobre el régimen cubano y el nuevo gobierno de Caracas atraviesa un momento decisivo, con la herencia de la caída de Nicolás Maduro y el pulso silencioso que Washington mantiene con el círculo de poder cubano todavía abiertos.
La salida se confirmó este martes y deja sin dueño uno de los despachos que diseñó buena parte de esa estrategia. Lo que todavía no está claro es quién se hace cargo de ese expediente a partir de ahora.
Quién es Jeremy Lewin y qué hizo para Cuba y Venezuela
Jeremy Lewin deja el Departamento de Estado tras dirigir desde agosto la Oficina de Planificación de Políticas, el despacho que coordinó la estrategia de Marco Rubio hacia Cuba y Venezuela. Anunció su marcha este martes por motivos personales y, por ahora, nadie ha sido designado para ocupar ese puesto.
Hasta este martes 27 de octubre de 2026, Jeremy Lewin, de 29 años, ocupaba el cargo de director de Planificación de Políticas del Departamento de Estado: la oficina interna que asesora al secretario de Estado en la planificación estratégica de la política exterior.
Llegó a ese puesto en agosto de 2026 como la persona más joven que lo ha ocupado en la historia del Departamento, después de haber sido también el subsecretario interino más joven en asumir funciones de Asistencia Exterior.
Lewin llegó al gobierno de Trump por la vía del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Elon Musk, donde supervisó el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
De ahí pasó a subsecretario interino de Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, y desde finales de agosto de 2026 dirigía la Oficina de Planificación de Políticas, el puesto desde el que coordinó buena parte de la ofensiva hacia Cuba y Venezuela.
En paralelo, fue uno de los interlocutores de Washington con el nuevo liderazgo de Caracas encabezado por Delcy Rodríguez tras la caída de Maduro, y participó en el diseño del acuerdo petrolero entre ambos países: una empresa conjunta con un 55% de capital estadounidense sobre 17 campos venezolanos y reservas probadas de unos 65.000 millones de barriles.
Según ese acuerdo, Venezuela recibiría más de 209.000 millones de dólares en regalías y más de 100.000 millones en inversión privada.
Lewin anunció su salida el martes a través de la cuenta oficial de la Oficina de Planificación de Políticas en X.
En el mensaje agradeció la confianza del presidente Trump y del secretario Rubio para ejecutar su visión de política exterior, y dijo que seguiría apoyando a la Administración como ciudadano particular. La salida responde a motivos personales: se casa en las próximas semanas y ya tiene previsto un nuevo empleo en el sector privado tras la luna de miel, aunque no se ha identificado la empresa.
El canal con "El Cangrejo" y el expediente cubano
Dentro de ese mandato, Lewin lideró las conversaciones informales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el interlocutor apodado "El Cangrejo" dentro del círculo de poder cubano, nieto de Raúl Castro y coronel del Ministerio del Interior.
El 15 de enero de 2026, Lewin explicó en una rueda de prensa del Departamento de Estado la lógica detrás de esa presión: la ayuda a los cubanos debía llegar por canales independientes del gobierno de la isla, para que el régimen tuviera que elegir entre permitirla o interferir con ella.
Ese canal, sin acuerdos escritos y sostenido solo en relaciones personales, fue el cauce de las negociaciones secretas que buscaron intercambiar petróleo por la privatización de Cupet y la salida de Díaz-Canel del poder.
Las conversaciones no cuajaron por la resistencia del régimen y la presión de legisladores cubanoamericanos de Miami, aunque el combustible estadounidense sí llegó a la isla por otra vía: las exportaciones autorizadas al sector privado cubano.
Sin sucesor anunciado para la presión sobre La Habana
Ninguna de las fuentes consultadas, ni el propio Departamento de Estado, ha nombrado todavía a quien ocupará la Oficina de Planificación de Políticas tras la salida de Lewin.
El único relevo confirmado hasta ahora es el de Andrew Veprek, que ya ejerce como subsecretario interino de Asistencia Exterior: el cargo que Lewin dejó en agosto, no el que ocupaba al salir.
El relevo es, por ahora, un reajuste interno del Departamento de Estado: no viene acompañado de nuevas medidas anunciadas sobre visados, remesas o vuelos hacia la isla.
Un día antes de confirmarse la salida de Lewin, el propio Rubio había declarado que Cuba necesita "un cambio muy drástico", sin detallar qué medidas estaban en marcha.
El Manual de Asuntos Exteriores, la normativa interna del Departamento de Estado, establece que los directores de país mantienen la responsabilidad ordinaria de coordinación sobre sus regiones asignadas, pero esa norma no define quién hereda el papel personal que Lewin ejercía como operador de confianza de Rubio para Cuba y Venezuela.
Eso deja, al menos por ahora, el expediente de Cuba y Venezuela sin un responsable designado dentro de la estructura que Rubio construyó para esa región.
Análisis: una salida que no cambia el rumbo, pero sí el ritmo
A nuestro juicio, la salida de Lewin no altera la hoja de ruta que Rubio ha trazado para Cuba y Venezuela: el secretario de Estado sigue siendo el arquitecto político de esa presión, y Lewin era su ejecutor técnico, no quien marcaba la línea.
Lo que sí se resiente es el ritmo. Los canales informales como el que Lewin sostenía con "El Cangrejo" dependen de la continuidad de las personas, no de acuerdos escritos, y cada relevo obliga a reconstruir esa confianza desde cero.
Que la salida responda a motivos personales, y no a un cambio de rumbo político, refuerza esa lectura: Rubio sigue al mando de la estrategia, pero pierde, al menos de forma temporal, al operador que sostenía el canal más delicado con el círculo de los Castro.
Con las elecciones de medio término encima y Washington intensificando sanciones contra el entorno de los Castro, la ausencia de un responsable claro en ese puesto es, por ahora, la pieza que falta para medir hasta dónde llega realmente la presión anunciada contra La Habana.
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