Fernández de Cossío rompe un tabú: El régimen ya no descarta que Trump invierta en Cuba

El viceministro de Relaciones Exteriores admitió a la prensa estadounidense que Cuba no vetaría negocios de Trump en la isla, mientras el régimen aprueba 176 reformas económicas y el turismo se desploma a mínimos históricos.

Redacción3 de agosto de 2026 · 7 min de lectura
Resort de lujo en construcción en una playa cubana, símbolo del proyecto Trump Island que negocia el régimen para atraer inversión extranjera

Vía The National

El régimen cubano acaba de cruzar una línea que evitaba desde hace años. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, admitió que Cuba no pondría reparos a que Donald Trump, o su organización, hagan negocios en la isla. Lo dijo a la prensa estadounidense, en medio de la peor crisis económica del régimen en décadas.

Detrás de la pregunta hay un proyecto turístico de lujo bautizado como Trump Island, que un grupo inversor de Emiratos Árabes Unidos negocia levantar en la costa norte de Cuba y al que intenta sumar la marca del propio expresidente. La respuesta del viceministro no fue un gesto aislado.

Llega apenas semanas después de que La Habana aprobara el mayor paquete de reformas económicas desde 1959 y mientras el turismo, su principal fuente de divisas, se hunde a mínimos históricos. Todo apunta a la misma urgencia: atraer dólares como sea.

Qué es Trump Island y quién lo impulsa

Trump Island es, de momento, la propuesta de un resort de lujo que un grupo inversor de Dubái negocia levantar en Cuba, no un proyecto de la Organización Trump. Lo impulsa Ali bin Haidar, presidente del Abdulla Ali bin Haidar Group, una empresa familiar con sede en Dubái dedicada al sector inmobiliario, el trading y las inversiones turísticas en los Emiratos Árabes Unidos.

Según reveló el diario emiratí The National, el grupo firmó una carta de intención con el gobierno cubano para desarrollar el complejo en Cayo Santa María, la franja de 16 kilómetros de playas al norte de Villa Clara, conectada por un pedraplén de 48 kilómetros y parte de la Reserva de Biosfera Buena Vista reconocida por la Unesco. La zona ya opera con cadenas como Meliá, Iberostar y Banyan Tree.

Los documentos conceptuales que la empresa compartió con ese medio muestran dos torres gemelas de domos dorados, con el nombre de Trump como "opción bajo revisión".

Bin Haidar reconoció que ya contactó a representantes del expresidente: "hablamos con la oficina de Trump y se mostraron receptivos, pero todavía no hay aprobación del lado estadounidense". Sin ese acuerdo de marca ni presupuesto público, no hay Trump Island: solo un resort de un inversor de Dubái con un nombre provisional.

Trump Island tampoco es el único proyecto con capital del Golfo sobre la mesa. Según The National, Cuba negocia en paralelo memorandos con inversores de Emiratos y Egipto en turismo, aviación, salud, minería y puertos, entre ellos un acuerdo del grupo egipcio MAG con Commercial Caribbean Nickel para evaluar el proyecto minero de Cajálbana, en Pinar del Río.

Lo que dijo Fernández de Cossío al New York Times

El corresponsal Jack Nicas viajó a La Habana con una visa de prensa que el propio diario calificó de infrecuente para plantearle la pregunta al viceministro cubano, en un diálogo celebrado en el Centro de Estudios Fidel Castro. Fernández de Cossío respondió sin rodeos: "si él quiere hacerlo de manera pacífica, no vemos ninguna razón específica para excluirlo".

Y fue más allá al precisar de qué lado está el obstáculo real: "lo que le prohíbe a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. No lo excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, si lo hace respetando las leyes cubanas".

El viceministro llegó incluso a mencionar al Gobierno estadounidense, no solo al empresario: "si alguien viene y dice que tiene conexiones con empresarios importantes en Estados Unidos, estamos listos para dialogar. Si es con el Gobierno de Trump, en principio, no hay razón para que digamos que no".

Preguntado en concreto por Trump Island, sin embargo, evitó comprometerse. Reconoció haber visto la noticia y se limitó a señalar que en esa zona "ya existen muchos proyectos de desarrollo y otros están previstos". No confirmó negociación formal alguna sobre ese complejo.

Washington sí respondió, y no precisamente con interés. Portavoces de la Casa Blanca y del Departamento de Estado calificaron a Cuba de amenaza para la seguridad nacional y la acusaron de albergar terroristas, algo que el régimen niega. Ni la Organización Trump ni la Casa Blanca han confirmado participación alguna en el proyecto.

Una apertura económica sin precedentes para atraer capital

Trump Island no es un caso aislado. El 18 de junio de 2026 la Asamblea Nacional aprobó las 176 "Transformaciones Económicas y Sociales", agrupadas en 23 ejes, tras un proceso de consulta en el Buró Político, el Comité Central del PCC, la propia Asamblea y el Consejo de Ministros, según publicó Granma.

Entre las medidas: derechos de superficie de hasta 99 años y usufructo por más de 50 para inversión extranjera, arrendamientos y venta de inmuebles caso a caso en cayos y polos turísticos, y mayor flexibilidad para que capital foráneo entre a empresas privadas y cooperativas.

Ya hay un primer paso normativo concreto: en julio se publicó el decreto 153/2026, que modifica la Ley de Inversión Extranjera de 2014, la norma que rige desde hace más de una década la entrada de capital foráneo a la isla.

cubafull ya detalló qué de esas 176 medidas es ley y qué sigue siendo solo anuncio: aplicarlas exige modificar más de 148 normas jurídicas y aprobar 32 nuevas, sin calendario público completo.

El régimen ya había dado un paso similar con la diáspora, a la que flexibilizó las reglas para invertir directamente en la isla manteniendo el control estatal sobre esos negocios. Trump Island encaja en la misma lógica, ampliada ahora a un socio que hasta hace poco era impensable.

El desplome del turismo que explica la prisa

El turismo, el sector que sostenía buena parte de la economía cubana, se desplomó de 4,2 millones de visitantes en 2019 a 1,8 millones en 2025, según los datos de The National. La caída no se ha detenido: entre enero y mayo de 2026 la isla recibió 359.491 visitantes internacionales, un 58,4 % menos que en el mismo tramo de 2025, con apenas 30.883 llegadas en mayo, según cifras de la ONEI recogidas por EFE.

El derrumbe golpea también a quienes viajan a ver a su familia. Las visitas de la comunidad cubana en el exterior cayeron un 39 % en esos cinco meses, hasta 60.874 personas, y las llegadas desde Estados Unidos se quedaron en 25.572, un 55,3 % menos. La ocupación hotelera del primer trimestre se hundió hasta el 12,9 %, frente al ya escaso 23,7 % del año anterior.

Periodo

Visitantes internacionales

Variación interanual

2019 (año completo)

4,2 millones

Cifra de referencia previa a la crisis

2025 (año completo)

1,8 millones

Caída acumulada desde 2019

Enero-mayo 2026

359.491

58,4 % menos que en igual periodo de 2025

Enero-mayo 2026 (comunidad cubana en el exterior)

60.874

39 % menos que en igual periodo de 2025

Llegadas de turistas internacionales a Cuba. Fuentes: The National (2019 y 2025) y ONEI, recogida por EFE (enero-mayo 2026).

cubafull ya había documentado el terreno sobre el que se asienta esa cifra: el 73 % de las instalaciones hoteleras del país permanece cerrado y 25.000 trabajadores están en disponibilidad, según el propio primer ministro Manuel Marrero.

A eso se suman los apagones nacionales que han golpeado la red eléctrica varias veces en lo que va de 2026, el último de ellos confirmado el 3 de agosto de 2026 por CNN en Español.

Fernández de Cossío: lo que Cuba negocia y lo que no

La apertura hacia Trump tiene un límite que el propio viceministro marcó antes, en marzo. En una entrevista con Reuters, afirmó que "el sistema político de Cuba no está sujeto a negociación", ni tampoco el cargo de ningún funcionario, aunque admitió que existen "muchos temas de interés mutuo, incluyendo el comercio" interrumpido por el embargo, según recogió Reuters.

Entre esos temas mencionó las compensaciones económicas pendientes de ambos lados. El Departamento de Justicia de EE. UU. mantiene registradas 5.913 reclamaciones certificadas contra Cuba por propiedades nacionalizadas tras la revolución, por un principal de más de 1.900 millones de dólares, sin acuerdo de pago, según su Comisión de Resolución de Reclamaciones Extranjeras.

El obstáculo real: las sanciones de Washington

El propio New York Times recogió el telón de fondo de esa apertura: un bloqueo petrolero que calificó como el más intenso en medio siglo y que dejó a un único petrolero ruso abasteciendo a la isla en marzo.

Desde el 29 de enero de 2026, una orden de la Casa Blanca declaró la emergencia nacional y habilitó aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta, según el propio comunicado presidencial. Por eso Fernández de Cossío fue tan preciso al señalar el obstáculo: no son las leyes cubanas las que impiden a Trump invertir en la isla, sino las de su propio país.

Análisis: la apertura que delata la desesperación

Un viceministro cubano diciendo en público que no vetaría negocios del hombre que endureció las sanciones contra la isla no es un gesto de cortesía diplomática. Es una señal de cuánto necesita el régimen los dólares que ya no llegan por otras vías.

La contradicción quedó a la vista ese mismo jueves. Mientras el New York Times publicaba la entrevista, Díaz-Canel afirmaba ante la Asamblea Nacional que las transformaciones "no se adoptan para complacer a Estados Unidos". Dos discursos opuestos, el mismo día y sobre el mismo paquete de medidas: uno para el auditorio de dentro, otro para los inversores de fuera.

Las 176 medidas, el guiño a la diáspora inversora y ahora la puerta abierta a Trump son piezas del mismo cálculo: atraer capital sin ceder la disidencia ni las libertades que reclama la oposición cubana. El régimen flexibiliza quién invierte y dónde, pero no toca el sistema político, como el propio Fernández de Cossío se encargó de aclarar.

Trump Island, si llega a construirse con o sin el nombre del expresidente, será la prueba de si esa apertura se traduce en algo real para los cubanos de fuera o queda en otra promesa del régimen. Seguiremos este proyecto de cerca; quien quiera recibir cada actualización puede suscribirse a la newsletter de CubaFull.

Preguntas frecuentes

Te puede interesar