El debate sobre los centros de espionaje chinos en Cuba volvió a subir de tono esta semana, cuando La Habana respondió a Washington con el mismo rechazo genérico que repite desde 2023.
Del otro lado, el Gobierno de Estados Unidos no se ha quedado en la simple acusación. Ya sancionó a empresas y militares cubanos por su papel en la cooperación con Pekín, y en Washington empiezan a circular propuestas para ir más allá de las sanciones actuales.
Detrás de los titulares hay tres piezas que conviene separar con calma: qué instalaciones concretas señala la evidencia pública, qué elige negar el régimen cubano y qué medidas, ya aplicadas o solo propuestas, usa Estados Unidos para presionar esa alianza.
Lo esencial
Washington afirma que China opera tres instalaciones de inteligencia en Cuba, pero no ha hecho públicos sus nombres. La evidencia abierta más detallada la aporta el CSIS, que rastrea por satélite cuatro sitios con equipos compatibles. La Habana niega que existan bases extranjeras y Estados Unidos ya responde con sanciones y con propuestas de presión adicional.
El Departamento de Estado sostiene, en un informe del 20 de julio de 2026, que China "opera activamente" tres de las 18 instalaciones de inteligencia de señales que existen en Cuba, sin identificar cuáles son esas tres.
El CSIS documenta con imágenes satelitales cuatro sitios con equipos compatibles: Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao. En junio de 2026 confirmó que la antena circular de Bejucal probablemente ya está operativa.
El personal de inteligencia chino y ruso en la isla se habría triplicado desde 2023, según el mismo informe del Departamento de Estado.
La Habana niega que existan bases militares extranjeras en su territorio, pero no ha explicado la función de las instalaciones que documentan Washington y CSIS.
Estados Unidos ya sancionó, en mayo y agosto de 2026, a funcionarios y empresas cubanas por la cooperación militar con China, Rusia e Irán, mientras el general retirado Blaine Holt propone medidas adicionales, como restringir vuelos hacia la isla.
Qué acusa Washington: tres instalaciones sin nombrar y personal triplicado
El informe se titula Cuba: The Capital of 21st Century Communism, tiene 100 páginas y fue publicado el 20 de julio de 2026 por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
El documento sostiene que China mantiene una presencia persistente de recopilación de inteligencia en Cuba y que la ubicación de la isla le da a Pekín acceso potencial a comunicaciones electrónicas, instalaciones militares y actividad marítima del sureste de Estados Unidos, según el informe del Departamento de Estado.
Washington afirma que China opera activamente tres de las 18 instalaciones de inteligencia de señales identificadas en la isla, pero el informe no precisa cuáles son esas tres ni aporta evidencia nueva que sostenga la cifra.
El mismo documento calcula que el personal de inteligencia chino y ruso desplegado en Cuba se ha triplicado desde 2023, aunque tampoco detalla cómo llegó a esa cifra.
Por qué Cuba es un enclave valioso para la inteligencia de señales
La posición geográfica de Cuba es lo que convierte a la isla en un objetivo tan codiciado para la inteligencia de señales. A unas 90 millas de Estados Unidos, cualquier antena instalada en su territorio queda dentro del alcance de comunicaciones electrónicas, instalaciones militares y tráfico marítimo del sureste estadounidense.
Ese es, según el Departamento de Estado, el valor que Pekín obtendría de una presencia estable en la isla: escuchar de cerca el flanco sur de su principal rival sin desplegar barcos ni satélites propios.
La inteligencia de señales, o SIGINT, consiste en interceptar comunicaciones y emisiones electrónicas. Una gran antena circular como la de Bejucal está diseñada para captar y ubicar transmisiones de radio a miles de kilómetros, lo que explica por qué cada avance en su construcción concentra tanta atención.
Las cuatro instalaciones que documenta CSIS por satélite
A falta de que Washington confirme los nombres, el trabajo público más detallado sobre el terreno es el del Center for Strategic and International Studies (CSIS), que desde diciembre de 2024 rastrea por satélite cuatro sitios cubanos con equipos compatibles con inteligencia de señales.
Sitio | Ubicación | Qué documenta CSIS | Estado más reciente |
|---|---|---|---|
Bejucal | Colinas al sur de La Habana | Antena circular (CDAA) de 32 elementos para interceptar y localizar transmisiones de radio | Construcción completada; probablemente operativa desde junio de 2026 |
Wajay | A menos de 10 km de Bejucal | 12 antenas, instalaciones de apoyo y una pequeña planta solar | Crecimiento sostenido desde 2002 hasta el análisis de diciembre de 2024 |
Calabazar | Cercanías de La Habana | Antenas parabólicas, verticales y horizontales, con planta solar desde 2012 | Sin vínculo público confirmado con China según registros disponibles |
El Salao | Este de Santiago de Cuba | Camino de acceso reparado, sin antenas instaladas | Obra detenida pero no abandonada hasta mayo de 2026 |
Los cuatro sitios cubanos que CSIS rastrea por satélite desde 2024, con datos hasta junio de 2026.
Bejucal: la antena que ya estaría operativa
Bejucal, en las colinas al sur de La Habana, es el sitio más grande y con más actividad reciente de los cuatro, según CSIS.
En un análisis del 18 de junio de 2026, el centro reportó que el sitio completó una antena circular (CDAA) de 32 elementos (19 exteriores y 13 interiores), diseñada para interceptar y localizar transmisiones de radio a miles de kilómetros de distancia, según el CSIS.
El centro considera que la instalación, situada en una isla a unas 90 millas de Estados Unidos, probablemente ya esté operativa, aunque aclara que ninguna imagen satelital prueba por sí sola quién la opera.
Wajay: antenas y una pequeña planta solar
A menos de 10 kilómetros de Bejucal, Wajay pasó de tener una antena y pocos edificios en 2002 a 12 antenas, instalaciones de apoyo y un pequeño parque solar, según el análisis de CSIS de diciembre de 2024.
El centro asocia ese crecimiento principalmente con capacidades de interceptación y transmisión terrestre.
Calabazar: antenas orientadas a satélites
Calabazar combina antenas parabólicas, verticales y horizontales con una planta solar instalada desde 2012, según CSIS, que interpreta ese equipo como orientado a captar transmisiones de satélites geoestacionarios.
Es, sin embargo, el sitio menos documentado de los cuatro: CSIS precisa que no aparece en registros públicos disponibles como vinculado directamente a China.
El Salao: obra detenida en el oriente cubano
El Salao, al este de Santiago de Cuba, es el único de los cuatro sitios lejos de La Habana.
Imágenes de mayo de 2026 mostraban poco desarrollo desde 2025, sin antenas instaladas, aunque con indicios de trabajo lento en el camino de acceso, lo que descarta que la obra esté abandonada.
Qué niega La Habana y qué evita explicar
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, es la voz que representa la posición oficial cubana frente a estas denuncias, repetidas desde que The Wall Street Journal las planteó por primera vez en 2023.
Cossío ha calificado los señalamientos sobre bases chinas como una campaña de intimidación basada en leyendas sobre instalaciones que, según dijo, no existen y nadie ha visto, de acuerdo con la cancillería cubana.
Esa misma línea se repitió esta semana, cuando el viceministro volvió a rechazar las acusaciones sin entrar en el detalle técnico de qué ocurre en los predios que señalan Washington y CSIS, según medios independientes.
El antecedente pesa: Cossío negó durante meses la presencia militar cubana en Venezuela, hasta que la muerte de soldados cubanos en Caracas lo obligó a reconocerla, un patrón que ya se había repetido en otras disputas con Washington.
A nuestro juicio, esa costumbre de negar en bloque sin ofrecer una explicación alternativa pesa más en contra de La Habana que cualquier imagen satelital. Si las instalaciones no tienen el uso que sugiere Washington, el régimen tiene la opción de abrirlas a una inspección independiente, y no lo ha hecho.
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Las sanciones que Washington ya aplicó por la alianza con China
El 1 de mayo de 2026, la Casa Blanca anunció una orden ejecutiva de sanciones contra funcionarios del régimen cubano y citó, entre las razones, que Cuba alberga instalaciones de adversarios extranjeros orientadas a explotar información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos, según el comunicado de la Casa Blanca.
El 6 de agosto de 2026, el Departamento de Estado amplió la presión: designó a cinco entidades y ocho funcionarios cubanos vinculados con la cooperación militar exterior y la compra de equipo para las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y la Oficina de Control de Activos Extranjeros los añadió a su lista de sancionados, según el Departamento de Estado.
Entre los sancionados apareció Waldo Pérez Cortés, representante militar cubano en Pekín.
Ese mismo día, el secretario de Estado, Marco Rubio, publicó una declaración en la que acusó al régimen cubano de servir como plataforma para Rusia, China e Irán a 90 millas de Estados Unidos.
Rubio vinculó las nuevas sanciones directamente con la compra de armamento a Rusia y China, y advirtió que Washington no tolerará operaciones militares ni de inteligencia hostiles tan cerca de su territorio.
Lo que propone el general retirado Blaine Holt (todavía sin ser política oficial)
Las sanciones ya aplicadas no agotan el debate. El 26 de agosto de 2026, el columnista Gordon G. Chang publicó en The Hill un artículo firmado junto al general retirado de la Fuerza Aérea Blaine Holt, antiguo asesor militar de Estados Unidos ante la OTAN, con propuestas para ir más allá de las sanciones actuales.
Holt planteó actuar por debajo del umbral de la guerra para encarecer la presencia china en Cuba, entre otras cosas, restringiendo los vuelos de entrada y salida de la isla y frenando el envío de suministros estratégicos chinos, como paneles solares, según el artículo publicado en The Hill.
El propio Holt sostiene que ese tipo de medidas les causaría dolor a China y Cuba sin necesidad de una confrontación directa, aunque ninguna de esas propuestas es, por ahora, política oficial del Gobierno de Estados Unidos.
Si una restricción de vuelos llegara a plantearse formalmente, el primer golpe no lo sentiría Pekín, sino las familias cubanas en Estados Unidos que dependen de esas rutas para viajar y enviar ayuda a la isla, un efecto ya conocido de recortes previos a los vuelos chárter.
Cómo distinguir la acusación de la evidencia: guía en cuatro pasos
Con tantas piezas sueltas (informes oficiales, análisis satelitales, sanciones y propuestas de opinión) conviene un método simple para no mezclar los planos cada vez que aparezca una noticia nueva sobre este tema.
Identifica quién habla. Si es el Departamento de Estado o la Casa Blanca, es una acusación oficial. Si es CSIS, es un análisis de imágenes satelitales abierto al público. Si es Blaine Holt o Gordon Chang, es una propuesta de opinión, no una medida adoptada.
Busca el nombre del sitio. Mientras Washington no identifique las tres instalaciones que atribuye a China, cualquier mención a Bejucal, Wajay, Calabazar o El Salao como "una de las tres" es una inferencia de prensa, no una precisión oficial.
Revisa la fecha del dato. Las imágenes satelitales de CSIS y los informes del Departamento de Estado se publican por separado y en fechas distintas. Una antena detectada en 2026 no equivale a una instalación construida ese mismo año.
Sigue la fuente primaria, no el titular. El comunicado de la Casa Blanca, el listado de sanciones y los análisis de CSIS están disponibles en abierto y permiten comprobar de primera mano qué dice cada uno.
Qué puede cambiar en las próximas semanas
El próximo informe del Departamento de Estado, que podría precisar por primera vez cuáles son las tres instalaciones que atribuye a China.
Nuevas imágenes satelitales de CSIS sobre Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao, la evidencia pública más concreta disponible hasta ahora.
Cualquier iniciativa en el Congreso de Estados Unidos que recoja las propuestas de Blaine Holt sobre vuelos u otros suministros chinos.
Una eventual respuesta técnica de La Habana que vaya más allá de la negación genérica repetida desde 2023.




