Mientras Miguel Díaz-Canel denuncia un "genocidio político" de Washington y culpa al bloqueo petrolero de los apagones que oscurecen la isla, los registros de comercio exterior de Estados Unidos cuentan otra historia: la de un negocio de combustible que crece mes a mes con Cuba, aunque no con el régimen.
En mayo, empresas privadas cubanas compraron combustible en Estados Unidos por casi 24 millones de dólares, una cifra que por sí sola casi iguala lo importado en los cuatro meses anteriores juntos.
Ese dinero no pasa por las arcas del Estado cubano. Va a mipymes, panaderías y tiendas privadas que pagan en dólares lo que el gobierno no logra garantizar con sus propios barcos.
Los números que confirma el registro comercial
Según el Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba, la organización privada que procesa mensualmente los registros de exportación de Estados Unidos, empresas estadounidenses exportaron a Cuba 23.890.779 dólares en combustibles durante mayo de 2026.
El mismo organismo había calculado que, entre enero y abril de 2026, el total exportado a Cuba en esa categoría (gasolinas, diésel, queroseno y aceites de petróleo) rondó también los 24 millones de dólares, mes a mes en aumento. Mayo, un solo mes, estuvo a punto de igualar ese acumulado de cuatro.
Los envíos salieron de los mismos distritos aduaneros de siempre: Miami y Tampa, en Florida; Houston-Galveston, en Texas; y Nueva Orleans, en Luisiana.
El Buró del Censo de Estados Unidos apunta en la misma dirección con el comercio total de bienes, no solo con el combustible: de 64,9 millones de dólares en enero de 2026 a 73,5 millones en marzo, que es hasta donde llegan por ahora los datos oficiales publicados por la agencia federal. Solo en ese primer trimestre, Estados Unidos exportó a Cuba bienes por valor de 200,2 millones de dólares.
Mes (2026) | Exportaciones de EE. UU. a Cuba (bienes) |
|---|---|
Enero | 64,9 millones de dólares |
Febrero | 61,7 millones de dólares |
Marzo | 73,5 millones de dólares |
Total del primer trimestre | 200,2 millones de dólares |
Exportaciones totales de bienes de Estados Unidos a Cuba, enero-marzo de 2026, últimos datos publicados por el Buró del Censo de EE. UU.
Quién compra el combustible y adónde llega
Lo que sí se puede rastrear tiene nombre y apellido; lo que no, sigue en la sombra. Desde el 24 de febrero de 2026, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio aclaró que el gas y los productos petroleros de origen estadounidense pueden llegar a entidades elegibles del sector privado cubano o a particulares bajo la excepción de licencia conocida como Support for the Cuban People, siempre que se cumplan sus condiciones.
El 4 de marzo, la propia BIS suspendió el uso de esa excepción para las operaciones que implicaran depositar fondos en bancos de propiedad cubana, aunque dejó abierta la vía a los pagos que evitan la banca de la isla, por ejemplo a través de entidades financieras de terceros países. Es otra pieza del rompecabezas: el negocio crece, pero solo mientras el dinero no toque la banca estatal cubana.
Bajo ese mecanismo, Reuters identificó entre los compradores a panaderías privadas, mayoristas que abastecen a mercados urbanos privados y la tienda de comestibles en línea Supermarket23. No existe, sin embargo, un listado público completo de las mipymes que recibieron el combustible de mayo: los nombres conocidos son los que citó la agencia, no una relación oficial.
La misma agencia calculaba, a fecha de 25 de marzo de 2026, que los envíos acumulados en lo que iba de año rondaban los 30.000 barriles: un volumen que da la medida real del negocio, creciente en dólares pero todavía pequeño frente al combustible que necesita la red eléctrica nacional.
El combustible llega mayoritariamente en tanques ISO de unos 21.600 litros, transportado en buques portacontenedores que descargan sobre todo por el puerto del Mariel; el 99% del volumen es diésel.
Marco Rubio, secretario de Estado, defendió el diseño de la licencia: "está pensada enteramente para poner al sector privado y a los cubanos particulares en una posición privilegiada", dijo, y advirtió: "si detectamos que el sector privado juega con esto y lo desvía al régimen, cancelaremos esas licencias".
La venta directa desde depósitos estatales ya existe puertas adentro: en La Habana, un comercializador privado llamado A Granel revende diésel a 2,50 dólares el litro desde una instalación de Cubalub, filial de la propia CUPET, como ya contó cubafull.
Lo que reconoce La Habana: "múltiples actores" sin nombrarlos
El propio régimen admite, sin dar detalles, que ese mercado existe. El 12 de mayo de 2026, el Ministerio de Finanzas y Precios anunció que, desde el 15 de mayo, los precios de los combustibles vendidos en dólares en Cuba dejarían de ser únicos y pasarían a variar según el costo real de cada operación de importación.
La razón que dio el ministerio: las transformaciones económicas del país permiten hoy que "múltiples actores" importen y comercialicen combustible en moneda extranjera, cada uno con su propio proveedor, flete y ruta de suministro.
El comunicado, publicado en Granma, no identifica a esos actores ni publica una lista de las empresas autorizadas. Es la misma opacidad que rodea los registros de comercio exterior de Estados Unidos: confirman el monto total exportado, pero no el nombre de cada mipyme cubana que lo recibió ni el servicentro final donde terminó vendiéndose.
El envío que se cayó: las sanciones a CUPET frenan la vía estatal
La prueba de que el mecanismo tiene límites llegó en junio. La empresa Vanguard Energy, con sede en Coral Gables, negociaba el mayor cargamento de combustible estadounidense a Cuba desde el embargo de 1960: 250.000 barriles (100.000 de gasolina y 150.000 de diésel) para unos 9.200 pequeños negocios privados, usando la infraestructura de almacenamiento de la petrolera estatal CUPET.
El 11 de junio, el Departamento de Estado sancionó a CUPET al amparo de la orden ejecutiva 14404, firmada por Donald Trump el 1 de mayo, por operar en el sector energético cubano y por activos que, según Washington, fueron expropiados en su día a propietarios estadounidenses. "La energía ha sido durante mucho tiempo utilizada como arma por el gobierno comunista de Cuba, como herramienta de represión", declaró Rubio.
Al día siguiente, el presidente de Vanguard, Matthew Klann, confirmó la suspensión del envío: "medidas recientes del gobierno de EEUU contra entidades estatales cubanas han introducido restricciones operativas fuera del control de Vanguard", dijo, en referencia directa a la pérdida de acceso a los tanques de CUPET.
El condado de Miami-Dade fue más allá. El mismo 11 de junio, su recaudador de impuestos, Dariel Fernández, revocó la licencia comercial local de Vanguard Energy por su acuerdo con CUPET, según confirmó la oficina del condado. El Departamento de Estado precisó, además, que Vanguard nunca había recibido una licencia federal para esa operación en concreto.
Apagones sin tregua mientras el régimen culpa a Washington
El mismo mes de mayo, mientras las mipymes pagaban casi 24 millones de dólares en combustible estadounidense, Díaz-Canel denunciaba en público lo contrario. El 13 de mayo habló de un "bloqueo energético" y anunció un déficit previsto de más de 2.000 megavatios en el horario pico, con 1.100 megavatios dejados de generar esa misma jornada por falta de combustible.
Un día después, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, fue más directo: Cuba estaba, dijo, "sin reservas de combustible" para sostener la generación eléctrica, según recogió Bloomberg.
La crisis no aflojó después. El 14 de julio, Cuba sufrió su quinto colapso total del Sistema Electroenergético Nacional en lo que va de 2026, apenas cuatro días después del anterior. Una semana antes, otro apagón nacional había dejado sin luz a cerca del 66% del país en las horas de mayor demanda.
El 26 de julio, durante el aniversario del asalto al Moncada, Díaz-Canel acusó a Washington de sostener un "genocidio político" contra Cuba y calificó a los funcionarios del Departamento de Estado como "una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares". Frente a la "asfixia", dijo, la respuesta cubana es "la inventiva, la creatividad".
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Análisis: el negocio que el régimen no controla
El contraste no es casual. El régimen denuncia el bloqueo petrolero en el terreno político, mientras el propio mecanismo de sanciones deja abierta una vía al sector privado, diseñada precisamente para no depender del aparato estatal cubano. La cifra de mayo, casi 24 millones de dólares en un solo mes, muestra que esa vía se usa, y con volumen creciente.
La Habana reconoce que existen esos "múltiples actores" privados que importan combustible en dólares, pero tampoco los nombra. La opacidad, en este pulso, no es solo de Washington.
Lo que se hunde con las sanciones a CUPET no es el flujo de combustible hacia las mipymes, sino los intentos de traer ese combustible a mayor escala apoyándose en la infraestructura del Estado cubano, como pretendía Vanguard Energy. Esa distinción, entre comprar combustible en dólares sin tocar al aparato estatal y necesitar los tanques de CUPET para moverlo, es el terreno donde de verdad se libra el pulso entre Washington y La Habana.
Mientras Díaz-Canel habla de asfixia, miles de pequeños negocios privados encuentran en Estados Unidos, en dólares y por fuera del Estado, el combustible que el gobierno cubano no logra garantizar.




