A Granel: La MiPyme que vende diésel a 2,50 dólares en una nave de Cupet en La Habana

La mipyme A granel vende diésel a 2,50 dólares el litro desde un almacén de Cubalub, filial de Cupet, en La Habana. El negocio revela cómo la crisis de combustible y las sanciones de Washington están reordenando el acceso a la energía en Cuba.

Editorial CubaFull4 de julio de 2026 · 5 min de lectura
Venta de diésel a granel vinculada a CUPET en La Habana

Vía Associated Press

Un almacén de Cupet, la petrolera estatal cubana, se ha convertido en la sede de un negocio privado que vende diésel en dólares mientras miles de cubanos siguen haciendo colas eternas por combustible. La mipyme A granel opera desde una nave de Cubalub, filial de Cupet, y cobra 2,50 dólares por litro a quienes pueden pagar desde el exterior.

Para los cubanos que viven fuera de la isla y sostienen a su familia con remesas, la escena resume el nuevo mapa del combustible cubano. El Estado apenas tiene reservas, pero el mercado privado en dólares sí.

A granel se presentó en redes sociales el 27 de junio y ya acumula más de 3.300 seguidores en Instagram tras una sola publicación. Opera al final de la Avenida del Puerto, en Arroyo Arenas, municipio de La Lisa, dentro de una instalación de Cubalub, la Empresa Cubana de Lubricantes que pertenece a Cupet.

El anuncio inicial prometía diésel a 1,75 dólares el litro. Según medios independientes cubanos, una visita al lugar confirmó que el precio real ya subió a 2,50 dólares por litro. Los tanques disponibles son de 1.000 litros, aunque también se puede comprar en cantidades menores.

El pago solo se acepta desde el exterior. Por ahora, únicamente empresas privadas pueden comprar: los cuentapropistas individuales todavía esperan una autorización.

Una de las promotoras del negocio en redes, identificada como Iraisel Pintueles, aseguró que la propietaria es "una entidad privada con capital de afuera" y que "no tiene relación ninguna con ninguna persona o miembro del Gobierno".

Por qué importa que sea una nave de Cupet

Que un negocio privado opere dentro de una instalación de Cubalub no es un detalle menor. Cupet es la petrolera estatal que controla la producción, la refinación y casi toda la distribución de combustible en Cuba, y sus ventas al público son, en la práctica, casi inexistentes por el racionamiento, según ha reportado Associated Press.

El 11 de junio, Washington sancionó directamente a Cupet. El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al régimen de usar la energía "como herramienta de control" y bloqueó los bienes de la petrolera bajo jurisdicción estadounidense, de acuerdo con la misma fuente.

Economistas citados por esa agencia ya se preguntaban, antes de conocerse el caso de A granel, cómo podrían los importadores privados almacenar diésel y llevarlo hasta los vehículos sin usar instalaciones de Cupet. La respuesta, al parecer, es que no la evitan: la usan.

La venta privada de combustible no era legal hasta hace pocas semanas. El paquete de 176 medidas económicas aprobado el 18 de junio abrió, en su Eje 6, la participación privada y extranjera en la comercialización de combustibles, aunque todavía sin reglamento publicado. A granel es, de facto, el primer caso visible de esa apertura.

Ya antes, en febrero, el Tesoro de EE. UU. había abierto una vía más estrecha: una licencia que permite revender petróleo venezolano al pequeño sector privado cubano, siempre que la operación "apoye al pueblo cubano" y no beneficie al Gobierno, según publicó el Wall Street Journal. Esa grieta legal es la que, meses después, terminó de abrir espacio a mipymes como A granel.

La escasez que explica el auge de estos negocios tiene un origen concreto. El 29 de enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional frente a Cuba y abrió la puerta a aranceles contra países que le vendan petróleo.

Días después, México suspendió un cargamento de crudo de Pemex rumbo a la isla, en un momento en que Cuba no tenía reservas de fueloil ni de diésel.

El desabasto llegó a golpear incluso a la diplomacia estadounidense. En marzo, el régimen rechazó una solicitud de la propia Embajada de EE. UU. en La Habana para importar diésel destinado a sus generadores, mientras la isla encadenaba apagones que dejaron a millones de cubanos sin luz durante más de un día, según reportó AP.

En marzo, cuando A granel todavía no existía, ya circulaban anuncios de venta directa de gasolina y diésel desde Miami y Texas hacia Cuba, en tanques de hasta 25.000 litros, con precios de referencia de 1,89 dólares el litro de gasolina y 1,98 el de diésel, según reportó El País.

El resultado es un mercado paralelo donde el diésel oficial escasea y la reventa informal llega a superar los 20 dólares por litro, según medios independientes cubanos. Frente a ese extremo, el precio de A granel resulta comparativamente bajo, aunque sigue fuera del alcance de quien no cobra en divisas.

Canal

Producto

Precio por litro (USD)

Condición de compra

Fuente

A granel (nave de Cubalub/Cupet, La Habana)

Diésel

2,50 (anuncio inicial: 1,75)

Pago desde el exterior, solo empresas privadas

Medios independientes cubanos

Anuncios privados vía Miami y Texas

Gasolina

1,89

Tanques de hasta 25.000 litros

El País

Anuncios privados vía Miami y Texas

Diésel

1,98

Tanques de hasta 25.000 litros

El País

Reventa informal (mercado negro)

Combustible

Más de 20

Mercado informal

Medios independientes cubanos

Precios del combustible fuera del canal estatal en Cuba, en dólares por litro (2026)

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ANÁLISIS El combustible como termómetro de la nueva economía cubana

Lo que ocurre con A granel no es un caso aislado. Es la prueba de que el régimen ha decidido resolver la crisis energética dejando que el capital privado, casi siempre con vínculos en el exterior, ocupe el espacio que el Estado ya no puede cubrir.

Ese capital privado ya no es marginal. En Cuba operan más de 11.000 mipymes, que junto al resto de actores privados concentran a más del 15% de la fuerza laboral de la isla, según cifras del Ministerio de Economía y Planificación recogidas por El País. A granel es solo el ejemplo más reciente de ese peso creciente, ahora aplicado al combustible.

La lógica es la misma que empuja el MLC, las tiendas en dólares y las remesas. Quien tiene acceso a divisas desde fuera sobrevive mejor que quien depende solo del salario estatal. El combustible se suma ahora a esa lista.

Para las familias cubanas en el exterior, la noticia tiene una lectura práctica y otra política. La práctica: enviar dinero para llenar un tanque de diésel ya no es un gesto simbólico, es una gestión concreta con un proveedor identificado.

La política: cada mipyme que opera dentro de instalaciones estatales confirma que la frontera entre lo público y lo privado en Cuba es, a estas alturas, más discurso que realidad.

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