Cuba encadena su quinto apagón nacional de 2026: La maniobra con la que la UNE intenta devolver la luz sin volver a colapsar

El Sistema Electroenergético Nacional volvió a caer por completo el martes, el quinto colapso total del año. Así reconstruye la UNE la red por regiones con microsistemas y qué servicios recuperan la luz primero.

Redacción15 de julio de 2026 · 7 min de lectura
Balcón iluminado en una calle a oscuras durante el quinto apagón nacional de Cuba en 2026

Cuba volvió a quedarse sin corriente en toda la isla la mañana del martes 14 de julio, la quinta vez que el Sistema Electroenergético Nacional se cae por completo en lo que va de 2026. La Unión Eléctrica (UNE) confirmó la desconexión total a las 11:05, hora local, y horas después admitió el detonante: la salida de una sola unidad de generación bastó para tumbar la red entera.

No es una avería aislada. Es el tercer colapso nacional en solo ocho días, después de las caídas del 6 y el 10 de julio, y el quinto del año tras los dos apagones nacionales de marzo, ocurridos con cinco días de diferencia. En apenas dos años, la isla acumula ya cerca de una decena de apagones nacionales completos.

Levantar el sistema desde cero no es apretar un interruptor. Implica coser la isla de nuevo, provincia a provincia, con un mosaico de pequeñas islas eléctricas independientes que los técnicos llaman microsistemas, hasta que todas esas piezas vuelven a encajar en una sola red nacional.

El quinto apagón total del año: qué lo provocó

La UNE reportó la desconexión total del SEN a las 11:05 de la mañana del martes y horas más tarde precisó la causa: la salida de la unidad Felton 1, en Holguín, que provocó una oscilación en los parámetros del sistema con un cambio brusco de la frecuencia. Antes del colapso, ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica estaban fuera de servicio por averías o mantenimiento, así que la red apenas tenía margen para absorber el fallo que terminó por tumbarla entera.

Para esa misma jornada, la Unión Eléctrica había pronosticado un déficit de hasta 2.160 megavatios en el momento de máxima demanda, según reportó el sitio oficialista Cubadebate.

El colapso llegó, además, a pocas horas de que la termoeléctrica Antonio Guiteras, el mayor bloque unitario de generación del país, volviera a arrancar tras sufrir su decimoséptima avería del año.

Es el quinto colapso total del SEN en lo que va de 2026. El del viernes anterior, el 10 de julio, fue el cuarto del año según contabilizó la agencia AP, después de los dos colapsos de marzo y del apagón del lunes 6 de julio, que ya había dejado sin corriente a casi 10 millones de cubanos.

Qué son los microsistemas y cómo se reconstruye la red

Un apagón nacional no se arregla reconectando la corriente de golpe. Cuando el SEN se cae entero, los ingenieros tienen que levantarlo desde fuentes de arranque simple (hidroeléctricas, parques solares y motores de fuel oil distribuidos) capaces de encenderse sin depender de otra planta que ya esté funcionando.

Con esas fuentes se arman pequeñas islas de generación aisladas en cada provincia: los microsistemas. Cada uno alimenta primero los servicios vitales de su zona más cercana, mientras el resto del país sigue a oscuras.

Tras el apagón del 6 de julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, afirmó que los microsistemas ya funcionaban en todo el territorio y que los servicios esenciales quedaban protegidos mientras se reconstruía la red, según reportó AP.

Solo cuando esas islas están estables, los técnicos empiezan a reincorporar las grandes termoeléctricas y a soldar los microsistemas entre sí, hasta reconstituir una única red nacional interconectada. Es el mismo protocolo que ha activado el Ministerio de Energía y Minas (Minem) en cada uno de los cinco colapsos de este 2026.

Fecha

Causa u origen del fallo

16 de marzo

Primera de las dos desconexiones totales de marzo; fue el apagón más prolongado del ciclo, con 29 horas y 29 minutos sin sistema.

21 de marzo

Segunda desconexión total en menos de una semana, originada en una falla inesperada de una unidad generadora de la termoeléctrica de Nuevitas (Camagüey), con efecto en cascada sobre el resto del sistema.

6 de julio

Desconexión total a las 12:17 que afectó a casi 10 millones de personas. La UNE informó que investigaba las causas y nunca las dio a conocer.

10 de julio

"Fluctuación en los parámetros" tras el fallo de la línea de 220 kV entre Santa Clara y Sancti Spíritus, a las 15:55; en 35 minutos tumbó todo el sistema.

14 de julio

Salida de la unidad Felton 1 (Holguín), con ocho de las 16 unidades termoeléctricas ya fuera de servicio y un déficit previsto de 2.160 MW.

Los cinco colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional en 2026

Así avanza la reconexión por regiones

Centro del país: el origen de la última gran caída

El precedente más reciente y mejor documentado es el del apagón del 10 de julio, causado, según explicaron las autoridades, por una "fluctuación en los parámetros" tras un fallo en la línea de 220 kilovoltios entre Santa Clara y Sancti Spíritus. La reconexión de las 15 provincias tardó casi 40 horas, y el SEN quedó enlazado por completo a las 06:30 del domingo 12 de julio.

Occidente: La Habana, siempre la última en recibir la luz

Ese avance fue desigual. Mientras varias provincias del interior recuperaban el servicio con relativa rapidez, La Habana se quedó muy por detrás del resto del país, como ya había pasado en un colapso anterior, cuando el SEN se reconectó pero la capital siguió a oscuras.

Oriente: la región donde arrancó el colapso del martes

El este de la isla no solo arrastra el patrón: esta vez lo originó. La caída del martes empezó en Felton 1, en Holguín, y desde ahí se propagó al resto del SEN. No es la primera vez que Oriente marca el ritmo: en mayo, una falla dejó sin electricidad a todas las provincias orientales, desde Guantánamo hasta Ciego de Ávila, mientras La Habana ya arrastraba sus propios apagones, según reportó AP. En marzo, uno de los dos colapsos nacionales se había originado en una falla inesperada de una unidad generadora de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, que arrastró al resto del sistema en cascada, según la misma agencia.

El colapso de este martes, el segundo de esa misma semana de julio, siguió el mismo guion: arranque por microsistemas provinciales y reconexión progresiva hacia el resto del territorio. El director general de Electricidad del Minem, Lázaro Guerra, dijo en la televisión estatal que se trabajaba para llevar energía a las termoeléctricas del occidente y restablecer el sistema de forma gradual, aunque al cierre de esta información la UNE no había detallado un calendario provincia por provincia para esta quinta caída.

Qué servicios ya tienen electricidad

Hospitales y plantas de bombeo de agua son, por ahora, los únicos servicios que el Minem confirma con electricidad estable en cada colapso de 2026: el resto del consumo residencial y buena parte de la industria espera turno detrás de esa prioridad.

La prioridad declarada por el Minem, aplicada en cada colapso de este 2026 y confirmada por el propio ministro tras el apagón del 6 de julio, es blindar primero los hospitales y las plantas de bombeo de agua antes que el resto del consumo residencial.

En el apagón del 10 de julio ese criterio se vio en cifras concretas: La Habana solo había recuperado el 12,6% del servicio un día después del colapso (108.608 de 787.000 clientes), y la UNE reconoció que esos circuitos eran, sobre todo, los que alimentan hospitales e instalaciones de agua potable. Cerca de 2 millones de habaneros siguieron sin corriente esa primera jornada.

Fuera de hospitales y bombeo de agua, la UNE no ha precisado qué otros servicios esenciales, como telecomunicaciones o la industria alimentaria, ya están cubiertos por los microsistemas activados esta semana. Recuperar la luz en esos circuitos vitales tampoco significa que el SEN esté normalizado: la red nacional solo se da por restablecida cuando todos los microsistemas provinciales vuelven a soldarse en una sola interconexión.

Análisis: una isla que vive de apagón en apagón

A nuestro juicio, lo que revela este quinto colapso no es un fallo puntual, sino que el sistema ya no tiene margen de maniobra: con ocho de las 16 termoeléctricas paradas en el momento del último apagón, cualquier incidente menor basta para tumbar toda la red.

El propio primer ministro, Manuel Marrero, atribuyó la crisis al "cerco energético" de Estados Unidos y, tras el colapso del 10 de julio, escribió en X que había sido otra semana "muy dura", con dos desconexiones del SEN, "casi sin combustible para energizar las plantas" y varias unidades fuera de servicio, según recogió AP.

Pero el propio historial oficial matiza ese relato: Cuba produce apenas el 40% del combustible que necesita, y el único petrolero llegado del exterior en meses, el ruso Anatoli Kolodkin, descargó 730.000 barriles en Matanzas el 31 de marzo que apenas cubrieron dos semanas de consumo en abril, según la misma agencia. La respuesta oficial de Miguel Díaz-Canel, "organizar mejor los apagones", confirma que el régimen administra el colapso en lugar de resolver su causa: la falta de mantenimiento e inversión en plantas que en su mayoría tienen entre 40 y 60 años de explotación, y la dependencia de un combustible que ni la ayuda venezolana ni los envíos rusos han logrado estabilizar.

Para los cubanos en el exilio con familia en la isla, cada apagón nacional significa lo mismo: días sin saber si el teléfono de un padre o un hijo va a sonar. Si quieres seguir cada actualización de esta crisis eléctrica, puedes suscribirte a la newsletter de CubaFull.

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