Miguel Díaz-Canel decidió resumir la crisis energética cubana con una sola cifra. En un hilo publicado el viernes 31 de julio en su cuenta de X, el mandatario aseguró que Cuba solo ha recibido un buque de combustible en los últimos siete meses y llamó a esa escasez un castigo colectivo con consecuencias que calificó de humanamente insoportables.
No es la primera vez que ofrece esa cuenta. Ya en junio había dado una cifra parecida ante la prensa oficial, y la repite ahora en medio de una semana en la que el propio sistema eléctrico nacional volvió a fallar durante horas seguidas en toda la isla.
Lo que esa cifra no explica es cuánto combustible entra realmente al país cuando sí llega un buque, ni por qué los apagones persisten incluso en las semanas en que el petróleo no ha faltado del todo.
Un buque en siete meses, y antes “uno de 40” en junio
La cifra que repite Díaz-Canel es la misma que ya usó dos meses atrás: un solo cargamento frente a las varias decenas que, según su propio gobierno, haría falta importar.
El 6 de junio, según una intervención suya recogida por el diario oficial Granma, el presidente afirmó que en los primeros cinco meses de 2026 Cuba había recibido un solo barco de combustible, de los 40 que el país habría necesitado, con 100.000 toneladas usadas en la segunda quincena de abril.
Dos meses después, el marco es el mismo: un cargamento, ahora estirado a siete meses, frente a una demanda que el propio gobierno cifra en varias decenas de buques.
El mandatario enmarca la escasez como consecuencia directa de la presión de Washington sobre los países que le venden petróleo a la isla.
Los apagones que acompañan la declaración
El país no vive un apagón puntual, sino un déficit sostenido: los partes oficiales lo sitúan por encima de los 2.000 megavatios en el horario pico casi a diario.
Mientras Díaz-Canel escribía su hilo, la Empresa Eléctrica de La Habana reportaba una afectación de 514 megavatios en la capital a las 6:00 de la mañana de ese mismo viernes, repartidos en 169 circuitos.
Varios de esos circuitos, en Playa y Habana del Este, acumulaban ya más de 19 horas seguidas sin corriente.
El corte en La Habana no es un caso aislado. Tres días antes, el 28 de julio, el sistema eléctrico nacional pasó 24 horas seguidas con afectación en todas las provincias del país, con un pico de 2.228 megavatios a las 10:20 de la noche, según el parte oficial de la Unión Eléctrica.
Para el 30 de julio, la propia Unión Eléctrica pronosticó una afectación de 2.280 MW en el horario pico, con apenas 1.000 MW de generación disponible. Cuatro unidades termoeléctricas estaban en avería, otras cuatro en mantenimiento y 106 plantas de generación distribuida seguían fuera de servicio por falta de combustible.
El propio 31 de julio, mientras la cifra de Díaz-Canel circulaba en redes, la Unión Eléctrica reportó, según la misma fuente, una afectación nacional de 2.042 MW a las 7:00 de la noche, con solo 1.013 MW disponibles frente a una demanda de 3.114 MW.
Esta cadena de cortes se suma a la que CubaFull ha documentado en semanas anteriores, como la contingencia que dejó a La Habana 24 horas sin luz el mes pasado.
Además del déficit de generación, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que hay comunidades y asentamientos que han llegado a pasar más de 100 días consecutivos sin electricidad, hasta 105 en los casos más extremos, algo que atribuyó al robo de aceite dieléctrico en los transformadores antiguos y no a fallas de las termoeléctricas.
Cuánto alivia realmente un cargamento de petróleo
Un solo buque alivia los apagones durante días o, como mucho, un par de semanas: no cubre la demanda acumulada de meses. La pregunta que la cifra de Díaz-Canel no responde por sí sola es cuánto combustible entra realmente cuando sí llega un barco.
El caso más documentado de este año es el del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que atracó en la bahía de Matanzas el 31 de marzo de 2026 con 730.000 barriles de crudo, el primer suministro significativo a la isla desde que Washington empezó a presionar a sus proveedores de petróleo.
Según Al Jazeera, ese cargamento equivalía a unos 180.000 barriles de diésel, suficientes para cubrir la demanda diaria del país durante nueve o diez días. Semanas después, EFE calculó que ese mismo buque apenas alcanzó para cubrir la demanda energética durante cerca de dos semanas en abril.
Con cualquiera de las dos cuentas, un solo buque de ese tamaño cubre entre una y dos semanas de un país que, según Díaz-Canel, ha pasado siete meses casi sin cargamentos. Y si se toma la propia cifra que dio en junio (un barco de los 40 que el país necesitaría en un semestre), el cargamento de Matanzas no llega ni a una trigésima parte de lo que el gobierno mismo calcula que hace falta.
Dato | Cifra | Fuente |
|---|---|---|
Buques recibidos según Díaz-Canel | 1 en siete meses | X de Díaz-Canel |
Barcos que el país necesitaría (cifra de junio) | 1 de 40 en cinco meses | Granma |
Cargamento del Anatoly Kolodkin (marzo de 2026) | unos 730.000 barriles de crudo | Reuters / Al Jazeera |
Alivio estimado de ese cargamento | entre 9 y 14 días de demanda | Al Jazeera / EFE |
Afectación en horario pico (28-31 de julio) | por encima de 2.000 MW | Unión Eléctrica |
Un solo cargamento de petróleo frente a la demanda acumulada de Cuba.
No es el único cargamento que ha fallado en revertir la tendencia: Pemex también suspendió sus envíos de crudo a la isla a comienzos de este 2026, bajo la misma presión de sanciones.
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La presión de Washington sobre el suministro de crudo
Esa presión tiene nombre y fecha. El 29 de enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional respecto a Cuba y abrió la puerta a aranceles contra terceros países que le vendan petróleo, una medida que expertos de Naciones Unidas calificaron de bloqueo de combustible.
Más de cuatro meses después, el 11 de junio de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de EE. UU. añadió a Unión Cuba Petróleo (CUPET) a su lista de sancionados, un paso que endurece el cerco sobre la propia empresa estatal que gestiona el combustible en la isla.
Análisis: la cifra es real, la lectura oficial no es toda la historia
Que Cuba reciba petróleo con cuentagotas no está en discusión: la Orden Ejecutiva 14380 existe, apunta directamente a terceros países y ha reducido el número de buques dispuestos a asumir el riesgo de sanciones. La sanción directa a CUPET, meses después, apunta en la misma dirección.
Lo que sí merece matiz es presentar un solo buque como la explicación completa de un déficit que ronda los 2.000 megavatios casi a diario.
El propio ministro de Energía atribuyó buena parte de los apagones más prolongados al robo de aceite dieléctrico en los transformadores, un problema que no depende de cuántos barcos atraquen en el país.
Nuestra lectura es que ambas cosas conviven: la presión de Washington es real y agrava un sistema ya roto, pero reducir el apagón a un solo buque simplifica un colapso que también tiene causas internas, desde termoeléctricas envejecidas hasta el robo de piezas y combustible dentro del propio sistema.
Para los cubanos que siguen la crisis desde fuera de la isla, el mensaje de Díaz-Canel funciona más como termómetro político que como diagnóstico técnico: confirma que el combustible sigue sin llegar, pero no explica por qué persisten los circuitos sin repuestos incluso en los tramos en que sí entra petróleo al país.




