Belice pone fin tras 36 años a su convenio médico con Cuba: Qué pasará con los 92 sanitarios cubanos

El Gobierno de Belice confirma que no renovará el convenio médico con Cuba vigente desde 1990 y ofrecerá contratos individuales a los 92 profesionales de la brigada, 45 de ellos médicos.

Redacción5 de noviembre de 2026 · 6 min de lectura
Consultorio médico con las banderas de Belice y Cuba de fondo, símbolo del fin del convenio médico que deja a los 92 sanitarios cubanos con contratos individuales
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: un consultorio médico con las banderas de Belice y Cuba. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

Belice pone fin a 36 años de cooperación médica estatal con el régimen cubano. El Gobierno beliceño y La Habana acordaron no renovar el convenio vigente desde 1990, el mecanismo que durante casi cuatro décadas trajo brigadas de sanitarios cubanos a hospitales y comunidades rurales del país.

La decisión llega meses después de que Jamaica rompiera un acuerdo similar, de medio siglo, en medio de la presión de Estados Unidos sobre lo que Washington califica como trabajo forzado en las misiones médicas cubanas. Belice se suma así a los gobiernos caribeños que han empezado a abandonar el modelo estatal de La Habana para cubrir sus hospitales.

El Ministerio de Salud y Bienestar beliceño ha ofrecido un contrato individual a cada uno de los 92 profesionales cubanos que integran la brigada, una fórmula que Belice llevaba meses negociando directamente con la Embajada cubana y que necesitó el visto bueno de La Habana para poder ejecutarse.

Contratos individuales: así cambia el modelo sin que Cuba vuelva a mediar

Belice ofrecerá un contrato individual a cada sanitario cubano, pero no es una contratación automática: cada profesional debe aceptarlo y La Habana tuvo que autorizar el esquema. El salario, las prestaciones y la duración aún no se han publicado, y la vía migratoria para quedarse todavía está sin concretar.

A partir de ahora, cada sanitario cubano que acepte la oferta firmará un contrato individual de empleo directamente con el Ministerio de Salud y Bienestar, sin que el convenio bilateral entre Estados vuelva a intervenir como intermediario.

El Gobierno beliceño ha explicado que dará por terminado el programa de la brigada y pasará a un arreglo contractual directo con cada profesional de salud. Su objetivo declarado es retener a la mayor parte del personal cubano bajo el nuevo esquema.

El cambio no lo decidió Belice en solitario. En septiembre, el ministro de Salud, Kevin Bernard, reconoció que había enviado una nota a la Embajada cubana proponiendo contratos individuales para la plantilla ya presente en el país, y admitió que Belice no podía hacer el cambio por su cuenta: cualquier arreglo de ese tipo requería primero la aprobación del Gobierno cubano.

Qué cambia realmente en el salario de los 92 sanitarios

De momento no se sabe si los sanitarios cubanos cobrarán más, menos o lo mismo: Belice no ha publicado los montos del nuevo contrato. Lo único claro es que cambia quién figura como empleador, no necesariamente cuánto se paga.

El pago directo a los médicos cubanos no es una novedad de este acuerdo. El primer ministro beliceño, John Briceño, ya había explicado en mayo que Belice pagaba a los médicos directamente, y no a través del Estado cubano, desde el inicio del programa.

Lo que cambia es quién figura como empleador formal. Hasta ahora, esos pagos directos convivían con un convenio administrado por los dos gobiernos; con el nuevo esquema, el Ministerio de Salud beliceño pasa a ser la única contraparte contractual de esa relación laboral, sin que el Estado cubano vuelva a aparecer en el papel.

Belice todavía no ha hecho públicos los montos, la duración ni las prestaciones de esos contratos individuales.

El estatus migratorio, la pieza que aún falta por resolver

En agosto, el canciller Francis Fonseca planteó la posibilidad de que los médicos cubanos obtuvieran permisos de trabajo o residencia permanente para quedarse en el país por cuenta propia.

Pero el anuncio final solo garantiza, de forma general, que los nuevos contratos permiten permanecer y trabajar en Belice a quienes los acepten: no precisa cuál de esas dos vías migratorias se usará, ni sus requisitos ni su duración.

Qué pierde el Gobierno cubano con el fin del convenio

Con el fin del acuerdo, el régimen deja de ser la contraparte estatal que organizaba y desplegaba la brigada. Pierde la vía institucional que durante 36 años le permitió colocar personal médico en Belice y deja de coordinar de forma colectiva a esos 92 profesionales, que pasan a negociar su situación uno a uno.

No hay cifras públicas, ni en Belice ni en Cuba, que permitan calcular una pérdida económica concreta: Belice sostiene que ya pagaba directamente a los médicos y no remitía sus salarios al Gobierno cubano, así que la pérdida acreditada para La Habana es sobre todo de control institucional, no de ingresos confirmados.

La pérdida institucional llega además en un momento de presión creciente sobre el modelo de misiones médicas cubanas. En abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentó denuncias de retención de ingresos, jornadas extensas y restricciones a la libertad de movimiento, incluida la confiscación de pasaportes, en misiones médicas cubanas de la región, y recomendó contratos que especifiquen salario, duración y descansos, con una contratación libre e informada.

El informe no asegura que esas prácticas se repitieran en Belice, pero sí ilustra el tipo de presión que ha llevado a varios gobiernos caribeños a replantear sus acuerdos con La Habana, un modelo marcado por casos como la retención de buena parte del salario de los médicos cubanos en Botsuana.

El peso de la brigada cubana en la sanidad de Belice

En el distrito de Toledo, uno de los más pobres y rurales del país, 8 de los 16 médicos son cubanos, según reconoció en septiembre el propio ministro Bernard. La brigada incluye además enfermeros rurales, técnicos de radiología y especialistas distribuidos por varias regiones del país.

La escasez de personal sanitario en Belice es estructural. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, el país contaba en 2018 con 10,8 médicos y 20,8 enfermeros por cada 10.000 habitantes, con la atención primaria y las zonas rurales como las más desatendidas.

Esa carencia explica por qué Belice ha preferido negociar la continuidad del personal cubano antes que prescindir de él de golpe.

El precedente de Jamaica y la retirada regional

Belice no es el primer país del Caribe en romper este año con el modelo de brigadas estatales cubanas. Jamaica discontinuó en marzo su programa de cooperación médica con Cuba, vigente desde 1976, tras no lograr acordar nuevos términos con La Habana, con cerca de 300 profesionales cubanos trabajando todavía bajo contratos existentes y la opción de que algunos pasaran a una contratación individual.

Ya contamos entonces cómo Jamaica sacó a sus sanitarios cubanos del control estatal de La Habana, un desenlace que ahora se repite en Belice.

País

Fin del convenio

Vigencia previa

Profesionales cubanos

Modelo nuevo

Belice

Noviembre de 2026

Desde 1990 (36 años)

Unos 92 (45 médicos)

Contratos individuales ofrecidos por el Ministerio de Salud y Bienestar

Jamaica

Marzo de 2026

Desde 1976 (50 años)

Cerca de 300

Contratación individual para quienes continúen

Cómo pusieron fin Belice y Jamaica a sus convenios médicos con Cuba en 2026

Sin el convenio de Belice, el régimen pierde otra vía institucional en la región para colocar personal médico bajo control estatal, justo cuando otros gobiernos caribeños revisan sus propios acuerdos con Cuba.

Análisis: una pieza más en la retirada regional del modelo cubano

Lo de Belice no es un caso aislado, es la confirmación de un patrón. En menos de un año, dos gobiernos caribeños que llevaban décadas apoyándose en el personal médico cubano han decidido que el precio político de mantener el convenio estatal ya no compensa.

A nuestro juicio, lo relevante no es solo que Belice deje de depender de La Habana como intermediaria, sino que abre una puerta que el régimen siempre ha intentado cerrar: la de que sus propios profesionales negocien su permanencia por contrato propio, sin que el Estado cubano vuelva a mediar en sus condiciones de trabajo. Eso pesa tanto o más que la cifra de divisas que se pierda con este convenio puntual.

Quien quiera seguir cómo evoluciona esta retirada caribeña del modelo médico cubano, y qué países revisan ahora sus propios acuerdos, puede suscribirse gratis al boletín de CubaFull para recibir las próximas actualizaciones.

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