El doble terremoto que sacudió al estado de La Guaira el 24 de junio de 2026, con magnitudes de 7,2 y 7,5 separadas por apenas segundos, dejó sin telefonía ni acceso a internet a buena parte de La Guaira y a zonas de Caracas. La respuesta llegó con una tecnología que el chavismo había mantenido fuera del país durante años: Starlink.
Cuatro meses después, lo que empezó como un permiso de emergencia se convirtió en una autorización permanente. El internet satelital de Elon Musk ya es un servicio legal en todo el territorio venezolano, bajo un gobierno interino que decidió abrir lo que Nicolás Maduro mantuvo cerrado.
Para los cubanos que siguen cualquier grieta en un monopolio estatal de telecomunicaciones, la noticia llega con un contraste incómodo. Mientras Caracas despliega la banda ancha satelital por todo su territorio, en Cuba la misma antena sigue atrapada en un permiso que el Estado nunca ha dado.
Qué autorizó Conatel y por qué ahora
La Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) otorgó el 9 de octubre siete concesiones generales en banda Ku a la empresa SpaceX VZ, S.C.A., bajo la habilitación general HGTS-00639, para operar y comercializar el servicio de internet satelital Starlink en todo el territorio nacional, con domicilio y fiscalización dentro del país.
El mismo día, la presidenta encargada Delcy Rodríguez firmó el convenio de gobierno con SpaceX. Rodríguez asumió el cargo de forma interina el 5 de enero, dos días después de que Estados Unidos capturara a Maduro en una operación militar, según confirmó CNN en Español.
La autorización no salió de la nada. Tras el terremoto, Conatel fue ampliando mes a mes un permiso temporal para pruebas piloto, y Starlink ofreció el servicio gratuito hasta el 25 de julio a los clientes de las zonas afectadas.
En paralelo, la compañía había desplegado más de 1.600 kits de conectividad para equipos de rescate, personal médico y organizaciones humanitarias.
Miles de venezolanos ya usaban terminales Starlink de forma irregular, comprados fuera del país y activados sin respaldo legal. La nueva habilitación convierte esa práctica informal en un mercado regulado, con soporte y facturación dentro de Venezuela.
Lo que la misma antena no puede hacer en Cuba
En Cuba no hace falta un terremoto para que la conexión colapse. Los apagones diarios ya producen ese efecto: cuando cae la red eléctrica se queda sin servicio el 47,5% de las radiobases de ETECSA y el 56,5% de los gabinetes técnicos, según reportó EFE citando a la empresa estatal. Usuarios consultados por la agencia describieron tener que salir de sus casas y moverse a zonas con luz para recuperar la señal.
La antena que Caracas acaba de legalizar sigue siendo un problema para el Estado cubano. El propio Elon Musk zanjó la duda técnica el 16 de marzo, cuando escribió en X que el servicio "funciona en Cuba, solo que no puede venderse allí", según recogió Telemundo 51.
La Resolución 1/2026 del Ministerio de Comunicaciones, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria 66 del 21 de mayo, liberalizó la importación de buena parte de los equipos de telecomunicaciones sin autorización técnica previa. Pero excluyó de ese permiso a los terminales satelitales de órbita no geoestacionaria para telecomunicaciones personales, como los de Starlink, mientras no exista un acuerdo entre el proveedor del servicio y el Gobierno cubano. Ese acuerdo con SpaceX no existe, así que la antena sigue necesitando un permiso que el Estado no concede.
La barrera no es solo administrativa. Introducir o comercializar equipos de telecomunicaciones sin autorización puede acarrear de tres a ocho años de prisión según el artículo 295.1 del Código Penal, y el propio régimen ha advertido que esa figura alcanza también a quien usa la antena.
Sin esa vía, el acceso oficial pasa por los planes de datos de ETECSA, en dólares desde su dolarización, o por las zonas wifi en parques y espacios públicos que administra la propia empresa estatal.
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Punto | Venezuela | Cuba |
|---|---|---|
Situación legal | Starlink autorizado por Conatel el 9 de octubre de 2026 | Terminales Starlink sin autorización; importarlos o comercializarlos puede acarrear prisión (art. 295.1 del Código Penal) |
Detonante reciente | El terremoto del 24 de junio dañó las redes terrestres | Los apagones dejan sin servicio al 47,5% de las radiobases |
Acceso oficial | Mercado abierto a SpaceX bajo concesión | ETECSA mantiene el monopolio, con datos en dólares y wifi públicas |
Para el usuario | Servicio satelital legal y regulado dentro del país | Sin vía legal para la antena satelital personal |
Internet satelital en Venezuela y Cuba: dos respuestas opuestas a la misma tecnología.
Análisis: la conectividad como termómetro político
Lo que separa a Caracas de La Habana no es la tecnología, es la disposición a ceder control. Un gobierno interino que necesitaba resolver una emergencia real optó por dejar entrar a un proveedor privado extranjero, aunque eso signifique renunciar a parte del monopolio estatal de las telecomunicaciones.
El régimen cubano enfrenta apagones de hasta 20 horas diarias y una red con la misma fragilidad que mostró La Guaira tras el sismo. Y aun así ha elegido la ruta contraria: dejar la antena fuera de la ley en lugar de autorizarla.
La diferencia se nota en los informes internacionales. Freedom House calificó a Cuba como "no libre" en su informe Freedom on the Net, con 21 puntos sobre 100, y señaló el encarecimiento del internet móvil y la mala calidad de la conexión durante la crisis energética como parte del diagnóstico correspondiente al periodo de junio de 2024 a mayo de 2025.
Cada kit que Starlink instala en Venezuela confirma que la conectividad satelital ya es viable y regulable en la región. Cada antena sin permiso en Cuba confirma que la barrera no es técnica, sino política.




