La idea de una primera tienda china en La Habana, con ubicación exacta y hasta una lista de productos, lleva días circulando por redes y por algún portal de nicho de actualidad. Para muchas familias dentro y fuera de la isla la pregunta es muy concreta: ¿abre de verdad y qué se va a poder comprar allí?
La respuesta honesta, hoy, es que falta lo esencial: un anuncio oficial o un documento verificable. No hay confirmación pública del régimen ni de medios de autoridad sobre el local, la fecha de apertura, el nombre del negocio, la empresa que lo operaría ni el catálogo que vendería.
Lo que sí se puede afirmar con datos es el trasfondo: una Cuba cada vez más dependiente de la importación privada, con un mercado que se dolariza y deja fuera a quien cobra en pesos. Sobre eso vale la pena hablar, porque es lo que de verdad afecta a los cubanos de fuera y a sus familiares en la isla.
Lo que se sabe (y lo que no) sobre la supuesta tienda
No hay hasta ahora ningún anuncio oficial que describa con detalle una “tienda china” de consumo general en La Habana, con alimentos y surtido amplio como sugieren algunos rumores. Lo que sí se ha confirmado es la preparación de un espacio comercial de SUMAI S.A., una empresa mixta cubano‑china, en el tradicional supermercado de 23 y 10 del Vedado, pero sin que se conozca públicamente un catálogo completo ni las condiciones de venta al público.
Lo verificable, por tanto, es la existencia de esa empresa mixta y su punto de venta, no la versión idealizada de “tienda china” que circula en redes como si fuera un supermercado salvador.
Lo que no está claro es el alcance real de ese proyecto. La nota oficial no detalla si SUMAI funcionará como tienda minorista abierta al público general, como mercado mayorista para negocios, o como un híbrido entre ambos, ni especifica qué tipo de productos dominarán los estantes.
Falta además el dato que más le importa al comprador: la moneda. No se sabe si vendería en pesos cubanos, en MLC, en dólares o solo con tarjeta, ni si ofrecería productos de primera necesidad o bienes de consumo no esenciales.
Mientras esos datos no salgan de una fuente oficial acompañada de información clara y no solo de notas apoyadas en perfiles de Facebook, lo correcto es hablar de esa tienda en condicional, no darla por inaugurada como si fuera la solución al desabastecimiento.
Por qué una tienda así despierta tanto interés
El interés no es por curiosidad. Es por escasez. Cuba vive una crisis de abastecimiento que ha vaciado las bodegas del Estado y ha trasladado buena parte del consumo a tiendas privadas y a la divisa.
La agencia AP documentó en mayo de 2026 que la libreta de racionamiento se ha reducido de forma drástica y que cada vez más productos básicos se venden en dólares o en comercios privados, fuera del alcance de los salarios estatales, según su reportaje sobre la libreta cubana.
En ese mismo trabajo, AP recordó un dato que explica la fragilidad del sistema: Cuba importa hasta el 80% de los alimentos que consume. Cuando el Estado no logra surtir las tiendas, cualquier comercio que prometa mercancía pasa a ser noticia.
De ahí que un nombre como "tienda china" genere expectativas. La duda de fondo sigue siendo la de siempre: a qué precios y en qué moneda.
Mipymes importadoras: quién está llenando el vacío
La novedad de los últimos años no son las tiendas chinas, sino las mipymes que importan casi todo lo que venden. El marco que las regula se actualizó con el Decreto-Ley 88 de 2024, que derogó el anterior Decreto-Ley 46 de 2021 y que puede consultarse en la Gaceta Oficial de Cuba.
El peso de ese sector ya no es marginal. El País, citando cifras oficiales, informó que hasta junio de 2024 había 11.046 entidades privadas con unos 297.000 trabajadores, más del 15% de la fuerza laboral, según su reportaje sobre las mipymes cubanas.
Ese mismo medio señaló que en 2023 el sector privado importó más de 1.300 millones de dólares y aportaba en torno al 14% del PIB. Son las mipymes las que han traído alimentos, harina y aseo a estantes que el Estado dejó vacíos.
El problema es el precio. Esas tiendas suelen vender a tarifas inaccesibles para quien cobra un salario o una pensión, lo que convierte la importación privada en un alivio solo para quien tiene divisas o recibe remesas.
Si quieres seguir de cerca cómo evoluciona el mercado privado en la isla y la tasa de cambio, en nuestra newsletter resumimos cada semana lo que de verdad afecta al bolsillo de los cubanos de fuera y de sus familias.
El papel real de China en la economía cubana
China sigue siendo un aliado político de Cuba, pero los datos disponibles no muestran un auge reciente del comercio bilateral. La alianza con Pekín no se traduce hoy en un flujo creciente de mercancías.
Financial Times reportó que las importaciones cubanas desde China cayeron de 1.700 millones de dólares en 2017 a 1.100 millones en 2022, una señal de vínculos económicos debilitados pese a la cercanía ideológica, según su análisis sobre las relaciones entre ambos países.
Por eso conviene leer con prudencia cualquier anuncio que presente una tienda china como prueba de cooperación próspera. El contexto verificable apunta más a un comercio en repliegue que a una avalancha de productos.
Análisis: cuando "confirman" no significa confirmado
Nuestra lectura es sencilla: el verbo "confirman" se está usando aquí sin que nadie haya confirmado nada. Y esa diferencia importa.
Lo que se ve es un patrón conocido en la cobertura de Cuba, un titular rotundo construido sobre una pista sin fuente primaria. El régimen, además, tiene incentivos para vender cualquier apertura como señal de abastecimiento, justo cuando el sistema estatal de racionamiento está deteriorado.
A nuestro juicio, la pregunta útil no es "¿dónde abre?", sino "¿en qué moneda venderá y para quién?". Si la respuesta es en dólares, la noticia no sería un alivio popular, sino otro eslabón de una economía cada vez más dolarizada.
La cotización informal del dólar, que AP situó en hasta 350 pesos en abril de 2024 frente a las tasas oficiales, marca esa brecha entre quien tiene divisas y quien no.
Qué cambia esto para las familias en EE. UU. y España
Para los cubanos en el exilio, una nueva tienda solo cambia algo si sus familiares pueden comprar en ella y a un precio razonable. Lo demás es ruido.
En un mercado dolarizado, el acceso depende de las remesas y de los ingresos en divisa. Quien envía dinero desde Miami o Madrid termina, en la práctica, financiando esas compras.
Por eso el dato a vigilar no es el rótulo del local, sino su moneda de pago y su surtido. Mientras no haya una fuente oficial que detalle ubicación, operador y precios, la prudencia es la mejor guía: hechos comprobables por encima de titulares.




