El déficit eléctrico que golpea a La Habana desde hace meses acaba de sumar una respuesta puntual en El Cerro. La primera solinera comunitaria del municipio ya funciona con energía cien por ciento solar, según reportes oficiales.
El modelo no es nuevo en Cuba: ya opera en otras provincias del país y ahora llega a un barrio habanero acostumbrado a los apagones prolongados.
Esta guía explica qué es una solinera, cómo funciona por dentro, quién puede usarla en El Cerro y, sobre todo, cuáles son sus límites reales cuando el apagón se alarga varios días.
TL;DR: qué resuelve una solinera y qué no
Una solinera resuelve un problema puntual: deja recargar el teléfono, la moto eléctrica o el bicitaxi cuando no hay corriente en casa. No lleva electricidad a las viviendas del barrio, no sustituye la red eléctrica durante un apagón largo y su capacidad se reparte entre todos los vecinos que la usan a la vez.
Carga equipos, no sustituye la red eléctrica de una casa: la solinera de El Cerro recarga motos, bicitaxis, electrodomésticos pequeños y teléfonos, pero no lleva corriente a las viviendas del barrio.
La capacidad es compartida: con puntos de carga limitados, el tiempo de espera crece si el apagón se prolonga y aumenta la demanda.
Depende del sol y de la batería: de noche o con varios días nublados, el rendimiento baja porque la batería no es infinita.
Genera 45 kilovatios hora en El Cerro, con sede en la Empresa Frutas Selectas, dentro del Consejo Popular Armada.
Qué es una solinera comunitaria
Una solinera es, en la jerga que ya circula entre los cubanos, una estación de recarga que funciona con paneles solares y baterías, al margen del Sistema Electroenergético Nacional. El nombre mezcla "solar" con "gasolinera".
La de El Cerro fue inaugurada con la presencia de Mai Lin Alberty Arozarena, primera secretaria del Partido Comunista en el municipio, y de la intendenta territorial Elena Luis Rodríguez, según reportó Cubadebate.
Con 45 kilovatios hora de capacidad, el objetivo declarado es apoyar a la comunidad con la recarga de motos, bicitaxis y electrodomésticos, según confirmó Radio Rebelde.
El modelo ya operaba antes en Santa Clara, la primera experiencia de este tipo en el país, y medios independientes habían anticipado planes para instalar una solinera similar en el Vedado. El Cerro llega a un municipio que atraviesa el mismo déficit eléctrico que golpea a toda La Habana.
Cómo funciona por dentro: paneles, batería y puntos de carga
El principio es el mismo en todas las solineras cubanas: paneles que captan luz de día y baterías que acumulan esa energía para quien llega después de que se pone el sol.
La referencia más completa hasta ahora es la de Santa Clara, descrita como la primera de su tipo en el país. Según reportó la Agencia Cubana de Noticias, esa instalación cuenta con 56 paneles solares, 30 kilovatios de potencia fotovoltaica y una batería de 60 kilovatios hora, con capacidad para cargar hasta 6 vehículos eléctricos a la vez y 26 tomas dobles (52 conexiones) para equipos de cocina.
La cocción de alimentos es gratuita para toda la población, pero la carga de vehículos eléctricos tiene un costo que las autoridades todavía no han fijado y que prometen mantener bajo, para que la instalación se sostenga sola, según la misma fuente.
Los vecinos de Santa Clara la usan para recargar triciclos y motos eléctricas, teléfonos, ventiladores, lámparas UV y ollas eléctricas, además de cocinar alimentos en el lugar, según reportó AP.
El Cerro reproduce esa lógica a menor escala, con foco declarado en motos, bicitaxis y electrodomésticos, aunque las autoridades no han detallado horario, aforo ni tarifa para esta instalación en particular.
Uso | ¿Conviene? | Motivo | Límite práctico |
|---|---|---|---|
Teléfonos, radios y linternas | Sí | Consumo mínimo, carga rápida | Prácticamente sin restricción |
Ventiladores pequeños | Sí | Consumo bajo, alivia el calor sin corriente en casa | Compite por toma con otros equipos en horas pico |
Motos, bicitaxis y triciclos eléctricos | Sí, por turnos | Es el uso principal declarado por las autoridades en El Cerro | El tiempo de espera crece si llegan muchos vehículos a la vez |
Ollas eléctricas eficientes | Sí, puntual | Cocción rápida sin gas ni corriente en casa | No pensado para cubrir la cocina diaria completa de una familia |
Refrigeradores domésticos | No | Consumo continuo demasiado alto para una instalación compartida | Necesitaría corriente permanente, no una carga puntual |
Aires acondicionados | No | Consumo elevado y constante, incompatible con el uso por turnos | Agotaría la batería en poco tiempo |
Vivienda completa | No | La solinera no está conectada al tendido eléctrico doméstico | No sustituye la electricidad de la casa |
Qué puede cargar una solinera comunitaria como la de El Cerro, y qué queda fuera de su alcance.
Qué servicios puede sostener durante un apagón
Una solinera cubre bien la movilidad ligera y la comunicación básica: teléfonos, radios, ventiladores pequeños, y la recarga de motos, bicitaxis y triciclos eléctricos.
Ese último punto pesa cada vez más en La Habana. Los triciclos eléctricos, muchos con paneles solares instalados en el techo, se han vuelto esenciales para el transporte, el reparto de mercancía y hasta rutas fijas que antes cubrían las guaguas, según reportó AP el 10 de julio de 2026.
Esos triciclos cuestan entre 2.000 y 4.000 dólares, y adaptarles paneles solares añade unos 500 dólares más, una inversión que se recupera rápido frente a la escasez de combustible, según la misma fuente.
La cocción puntual con ollas eficientes también entra dentro de lo que una solinera puede sostener, aunque no como sustituto de la cocina diaria de una casa.
Los límites reales frente a un apagón prolongado
Una solinera resuelve un problema puntual, no la crisis eléctrica de una casa. Ahí está el límite que más importa entender.
La energía que genera no llega al tendido doméstico: sirve solo lo que se cargue físicamente en la instalación, no el refrigerador ni el aire acondicionado de una vivienda a varias cuadras de distancia.
La capacidad también es compartida. Con un número limitado de puntos y un flujo constante de vecinos, el tiempo de espera crece cuando el apagón se alarga y la demanda se dispara.
Y aunque las baterías dan margen para operar de noche o con el cielo nublado, ese margen no es infinito: un apagón de varios días seguidos, con menos horas de sol útil, reduce lo que la instalación puede entregar.
El contexto no ayuda. Cuba sufrió un apagón nacional a mediados de julio de 2026, el segundo en la misma semana, en una red que arrastra plantas con más de 30 años y fallas de mantenimiento, según reportó AP. El país produce apenas el 40% del combustible que necesita, y los apagones programados pueden superar las 24 horas seguidas.
La energía renovable ronda ya el 10% de la electricidad que se genera en la isla, frente al 3,6% de 2024, pero su acceso para la población sigue siendo limitado, según la misma agencia.
A nuestro juicio, la solinera de El Cerro es un alivio real para quien vive cerca, no una salida a la crisis energética que arrastra Cuba desde hace años. Sustituye la falta de electricidad en la calle, no la ausencia de una solución estructural en la red nacional.
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Caso práctico: qué significan 45 o 60 kilovatios hora
Los kilovatios (kW) miden la potencia instantánea que entregan los paneles; los kilovatios hora (kWh) miden la energía total que la batería puede almacenar y repartir. Esa diferencia explica por qué una solinera no "dura" un número fijo de horas para todos.
A modo de referencia, y sin contar pérdidas ni el reparto entre varios usuarios a la vez: una batería de 60 kilovatios hora, como la de Santa Clara, podría sostener unos 60 equipos de 100 vatios (un ventilador pequeño o una lámpara, por ejemplo) durante cerca de 10 horas seguidas. En El Cerro, con 45 kilovatios hora de capacidad, ese margen es todavía menor.
En la práctica, ese cálculo es solo un techo teórico. Cuantos más vecinos lleguen a cargar motos, bicitaxis o electrodomésticos al mismo tiempo, menos energía y menos tiempo de turno le toca a cada uno. Y con 30 kilovatios de potencia fotovoltaica, la batería solo se recarga mientras hay sol: de noche o en días nublados, la instalación vive de lo que ya acumuló, sin reposición hasta el día siguiente.
Quién puede usarla y qué necesitas para acceder en El Cerro
El servicio está pensado para los vecinos de la zona, no para un grupo cerrado. En El Cerro, el destinatario declarado es la comunidad del Consejo Popular Armada.
Si vives ahí, puedes acercarte con tu moto, bicitaxi o electrodoméstico hasta la sede de Frutas Selectas para usar el servicio.
En instalaciones similares, como la de Santa Clara, el acceso funciona por turnos con una lista de control en el sitio, un esquema que previsiblemente se repite en el resto de las solineras cubanas.
Qué aparatos conviene priorizar
Teléfonos, radios y linternas, para mantener la comunicación.
Ventiladores pequeños, sobre todo en jornadas de calor sin electricidad en casa.
Motos, bicitaxis y triciclos eléctricos, que dependen del sol para seguir funcionando.
Ollas arroceras o de presión, para cocinar de forma puntual, no como cocina diaria completa.
Qué no debe esperar cargar ahí
Refrigeradores domésticos grandes.
Aires acondicionados.
Cualquier equipo pensado para dejar conectado varias horas seguidas de forma continua.
La vivienda completa: la solinera no sustituye la conexión eléctrica de la casa.
Pasos para usar el servicio
Acércate al Consejo Popular Armada, en El Cerro, donde está la sede de Frutas Selectas.
Lleva el equipo que necesitas cargar: teléfono, moto eléctrica, bicitaxi o electrodoméstico pequeño.
Anótate en la lista de turno del lugar, el mismo esquema que ya usa la solinera de Santa Clara.
Calcula tiempo de espera extra en las horas pico, cuando el apagón coincide con más demanda del servicio.




