Sandro Castro, el nieto de Fidel Castro convertido en empresario e influencer, se ofreció esta semana a Marco Rubio para ayudar a repartir los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria que Estados Unidos propuso para Cuba. Lo hizo en un video difundido en redes sociales, dirigido sin rodeos al secretario de Estado estadounidense.
La oferta llega mientras la isla atraviesa uno de sus peores momentos energéticos, con apagones que en las últimas semanas han superado las 20 horas diarias, y meses después de que Washington pusiera esos fondos sobre la mesa sin que se haya concretado plenamente su distribución por el canal que exige Washington.
En el video, grabado con el tono solemne de un mensaje institucional, Castro afirma: "Yo me dirijo hoy hacia el gobierno de los Estados Unidos y su secretario, Marco Rubio, porque yo quiero entender una cosa". Reclama no haber sido consultado antes y asegura que "pueden contar" con él porque, dice, "todo es por ayudar a mi pueblo siempre". Según medios independientes de la diáspora, lo plantea como un gesto de generosidad familiar.
Quién es el nieto de Fidel que se postula como intermediario
Castro, de 33 años y con más de 164.000 seguidores en Instagram, es dueño del club nocturno EFE Bar, en una avenida del Vedado habanero que, según contó él mismo a CNN en Español, le costó 50.000 dólares. Es una cifra muy por encima de lo que acumula en años un cubano con salario estatal medio.
Esa misma entrevista, grabada en plena Habana a oscuras, mostró a Castro con un generador propio encendido mientras el barrio permanecía sin luz. Se define como alguien que cree que "la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas" y critica la burocracia del régimen, aunque sin romper con él.
CubaFull ya contó el pulso diplomático entre Washington y La Habana por estos 100 millones de dólares, un capítulo abierto desde el 13 de mayo que todavía no se ha cerrado: el propio Departamento de Estado confirmó el 3 de julio que la ayuda, con alimentos y medicinas incluidos, está lista para distribuirse este mes.
El mensaje de Rubio y la condición de los 100 millones
El paquete, formalizado por el Departamento de Estado, consiste en alimentos y medicinas y solo puede distribuirse a través de organizaciones independientes como la Iglesia católica, nunca por el aparato estatal cubano.
El propio Rubio ha explicado la condición sin ambigüedad: "No vamos a entregar ayuda humanitaria que caiga en manos de su empresa militar, que luego se queda con el material y lo vende para quedarse con el dinero", en referencia a GAESA, el conglomerado que controla el Ejército cubano.
A finales de mayo, Rubio llegó a anunciar que el régimen había aceptado la oferta bajo esas condiciones, según reportó La República. Pero semanas después, el propio secretario ha insistido en que las aprobaciones necesarias para que el dinero llegue a la isla se han ido retrasando: "Hemos ofrecido al régimen allí 100 millones de dólares de ayuda humanitaria que, hasta ahora, no han accedido a distribuir para ayudar a la gente de Cuba", dijo.
Actor | Qué plantea | Condición o interés |
|---|---|---|
Marco Rubio / Departamento de Estado | Ofrece 100 millones de dólares en alimentos y medicinas | Que la ayuda llegue solo a través de organizaciones independientes, nunca por el aparato estatal ni por GAESA |
Régimen cubano | Aceptó la ayuda bajo esas condiciones, según Rubio | Las aprobaciones para que el dinero entre se han ido retrasando |
GAESA | Conglomerado militar que controla buena parte de la economía cubana | Señalado por Rubio como el canal que Washington quiere evitar |
Sandro Castro | Se ofrece en un video como intermediario para repartir la ayuda | Dice no haber sido consultado antes por Washington |
Quién plantea qué en la disputa por los 100 millones de ayuda a Cuba
Qué controla GAESA en la economía cubana
Rubio fue explícito sobre el peso de GAESA en el mensaje que dirigió al pueblo cubano el pasado 20 de mayo: la empresa, propiedad de las Fuerzas Armadas, tiene ingresos "tres veces superiores" al presupuesto del actual Gobierno cubano, según recogió Univision.
El conglomerado maneja los mejores hoteles de la isla, tiendas de lujo, centros de buceo, cientos de gasolineras, empresas de envío de remesas, el único operador de internet del país, casas de cambio y supermercados, de acuerdo con el mismo mensaje. Una estimación del New York Times recogida por Univision sitúa su control entre el 40% y el 70% de la economía cubana. CubaFull ya explicó cómo opera esa red a través de la Terminal de Contenedores del Mariel.
Apagones y protestas: el telón de fondo de la oferta
La oferta de Castro llega en el peor momento energético del año. El propio ministro de Energía y Minas del régimen reconoció que los apagones en La Habana superan las 22 horas diarias, con cortes que solo dejan unas pocas horas de corriente antes de repetirse.
Para muchos cubanos en el exterior, que llevan meses enviando remesas y medicinas a sus familias por su cuenta, la escena resultó doblemente irritante: alguien que no necesita esa ayuda ofreciéndose a gestionar la de quienes sí la necesitan.
Burla e indignación en las redes
La respuesta a Castro fue mayoritariamente de burla, ironía y rechazo. Muchos usuarios señalaron la contradicción de que un heredero de la familia que ha gobernado la isla durante más de sesenta años se presente ahora como salvador del mismo pueblo al que ese sistema ha empobrecido.
Una respuesta resumió el sentimiento generalizado con un giro típicamente cubano: "papi, corta ya la cotorra". Pocos usuarios se tomaron en serio el ofrecimiento.
Análisis: la ironía de un heredero que se postula como salvador
A nuestro juicio, el gesto de Castro dice más sobre la lógica interna del poder en Cuba que sobre la ayuda en sí. Ningún miembro de la élite dinástica necesita autorización de nadie para "ayudar a su pueblo" si de verdad quisiera hacerlo: podría empezar por reclamarle al régimen que acepte de una vez que los 100 millones lleguen a quien los necesita.
La propia CNN lo retrató con su generador encendido mientras el barrio se apagaba a su alrededor. Esa imagen resume mejor que cualquier discurso la distancia entre quien se ofrece como intermediario y el pueblo al que dice representar.
Lo que se ve aquí es, más bien, un intento de capitalizar en imagen una crisis que el propio aparato que lo cobija (el mismo que, según Rubio, factura tres veces más que el presupuesto del Gobierno) ha contribuido a crear y se resiste a resolver del todo.
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