Washington ordena la salida de Richard Tur, el diplomático cubano del choque en la ONU: El plazo que marcó para su regreso a Cuba

Marco Rubio firmó la orden de salida de un funcionario de la misión cubana ante Naciones Unidas tras el forcejeo con un colaborador del embajador estadounidense, y Washington fijó un plazo contra reloj para su partida.

Redacción28 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
Banderas de Cuba y Estados Unidos en una sala de asamblea institucional, escenario del choque diplomático en la ONU entre las delegaciones de ambos países
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: las banderas de Cuba y Estados Unidos en una sala de asamblea institucional. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

Vía Fox News

El cruce verbal entre Washington y La Habana en la Asamblea General de la ONU subió un peldaño que pocos incidentes diplomáticos alcanzan: terminó en un forcejeo físico dentro de la propia sala, en pleno debate sobre el embargo estadounidense.

La respuesta de Washington no se quedó en una protesta verbal. El secretario de Estado, Marco Rubio, firmó personalmente la documentación para sacar del país a un diplomático cubano, una medida que rara vez se aplica de forma tan pública ni tan rápida.

El anuncio llegó horas después, en televisión, de la mano del embajador estadounidense ante el organismo. Y vino con un reloj corriendo.

Rubio firma la salida y fija un plazo de 24 horas

El embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, anunció que Rubio ya había firmado los documentos para sacar del país al funcionario cubano acusado de agredir a un colaborador de la delegación estadounidense, y que estaría "en un avión rumbo a La Habana" dentro de las próximas 24 horas.

Lo dijo la noche del martes 27 de octubre, en el programa Hannity, de Fox News.

"Si pones la mano sobre un estadounidense aquí, en Estados Unidos, el presidente Trump, el secretario Rubio y yo no lo vamos a tolerar", advirtió Waltz en esa misma intervención.

Hasta el cierre de esta nota no hay confirmación pública de que el diplomático haya abordado ya un vuelo hacia Cuba. El plazo de 24 horas es el que anunció Waltz, no una hora de salida certificada por el Departamento de Estado.

De qué acusa Washington al funcionario cubano

La versión que sostiene la delegación estadounidense tiene dos partes. La primera: que el funcionario cubano presionó antes al personal de la ONU para que cortara el micrófono de Washington mientras Waltz hablaba. La segunda, la que detonó la respuesta inmediata: el forcejeo con un colaborador del embajador.

El intento de cortar los micrófonos

Waltz denunció que, al advertir la maniobra, uno de sus colaboradores confrontó al diplomático cubano, que a su vez intentó intimidarlo. La acusación la hizo pública el propio embajador en su cuenta oficial, acompañada de un video del momento.

El forcejeo por el teléfono de J. P. Freire

El colaborador que grababa la escena fue identificado como J. P. Freire, portavoz de Waltz. Las imágenes muestran al funcionario cubano llevando la mano hacia el teléfono con el que Freire filmaba; es esa secuencia la que Washington describe como agresión física y la que respalda la orden de salida firmada por Rubio.

Ningún fallo judicial, informe policial ni pronunciamiento disciplinario de la ONU se ha hecho público sobre el episodio: la calificación de "agresión" corresponde, por ahora, a la parte estadounidense.

Quién es Richard Tur de la Concepción, el diplomático señalado

Los medios independientes de la diáspora cubana identificaron al hombre del video como Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU y responsable de los asuntos presupuestarios de la Quinta Comisión, el órgano que gestiona las finanzas y la administración de Naciones Unidas.

Ni Waltz ni ningún documento público del Departamento de Estado lo han nombrado hasta ahora: la identificación procede de esas coberturas, no de una confirmación oficial estadounidense.

Su cargo en la misión está documentado, pero esa función no basta, por sí sola, para acreditar que sea el hombre que aparece forcejeando en el video.

Cómo empezó el choque entre Waltz y Bruno Rodríguez

El origen de todo fue el debate anual de la Asamblea General, el 27 de octubre, sobre la resolución cubana que exige levantar el embargo. Waltz denunciaba desde el estrado el patrimonio inmobiliario y los negocios del régimen cuando el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, avanzó hacia el frente de la sala y lo acusó de mentir.

La presidencia de la Asamblea suspendió brevemente la sesión. Al reanudarla, solo permitió a Rodríguez una cuestión de orden limitada al procedimiento, no al contenido del discurso de Waltz, antes de que este terminara su intervención.

CubaFull ya había registrado el pulso diplomático previo entre ambos funcionarios en la ofensiva de Bruno Rodríguez en la ONU tras las declaraciones de Rubio sobre Cuba como "estado fallido".

La respuesta de La Habana tras la escalada

La reacción cubana apuntó contra Waltz y defendió la posición de la isla, pero no contestó de forma específica a la orden de salida firmada por Rubio.

Rodríguez Parrilla acusó al embajador de mentir durante la sesión y, horas después, recriminó en redes su arrogancia dentro del organismo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano respondió en su cuenta oficial con un mensaje más general, en defensa de la dignidad de la isla y señalando el bloqueo como la verdadera amenaza.

Otro funcionario de la misión cubana, David Ramírez Álvarez, calificó a Waltz de "vergüenza" para la diplomacia y sostuvo que Cuba no permanecería impasible ante lo ocurrido.

Todas esas declaraciones se refieren al choque verbal en la Asamblea, no al anuncio posterior de Waltz en Fox News.

Qué puede pasar ahora en el plano diplomático

El estatus diplomático no equivale a inmunidad frente a una orden de salida. El personal de las misiones permanentes ante la ONU opera bajo el Acuerdo de Sede entre el organismo y Estados Unidos, pero el país anfitrión puede declarar "persona no grata" a un funcionario y exigir su retiro.

Si el funcionario no sale en el plazo anunciado, Washington puede insistir en su partida por la vía diplomática. La Habana, por su parte, podría plantear el caso ante el Comité de Relaciones con el País Anfitrión si considera que no se respetaron las consultas previstas en ese marco.

Análisis: una expulsión que sube la presión antes del voto

A nuestro juicio, el momento elegido no es casual. La administración Trump ordena la salida de un diplomático cubano horas antes de que la Asamblea General vote, una vez más, la resolución que exige el fin del embargo, un ejercicio que Cuba gana cada año por amplia mayoría pero que no tiene fuerza vinculante.

Convertir un incidente físico en una orden de salida con cámara en directo y plazo público encaja con la estrategia de Rubio y Waltz de llevar la confrontación con el régimen al terreno público, donde el costo político para La Habana pesa más que el jurídico para Washington.

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Lo que viene en las próximas horas

El plazo anunciado por Waltz transcurre este miércoles. Mientras no haya confirmación de que el funcionario abandonó el país, la crisis sigue abierta en los dos frentes: el del incidente físico y el del voto sobre el embargo que la ONU celebra estos días.

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