¿Quién es Manuel Marrero y qué papel juega en este giro económico de Cuba?

El primer ministro que presentó las 176 medidas no es un reformista: es un cuadro formado en GAESA, el imperio empresarial de los militares. Quién es Manuel Marrero y qué revela su papel en la apertura.

Editorial CubaFull21 de junio de 2026 · 10 min de lectura · Última revisión: 21 de junio de 2026
¿Quién es Manuel Marrero y qué papel juega en este giro económico de Cuba?

El rostro de la mayor apertura económica de Cuba desde 1959 no es un reformista salido de la sociedad civil ni un tecnócrata independiente. Es Manuel Marrero Cruz, primer ministro del régimen, un hombre que hizo toda su carrera dentro del imperio empresarial de los militares cubanos.

El 18 de junio de 2026, Marrero presentó ante la Asamblea Nacional el paquete de 176 medidas que autoriza por primera vez la banca privada y la inversión directa de los cubanos del exterior. Quién es y de dónde viene importa tanto como lo que anunció.

La pregunta de fondo: ¿puede el hombre formado en GAESA, el conglomerado militar que ya domina los sectores que ahora se "abren", desmontar el modelo que lo encumbró?

Del Grupo Gaviota a primer ministro: quién es Manuel Marrero

Playa caribeña con catamarán de vela colorida, kayaks en la arena y palmeras junto al mar turquesa

Marrero nació en Holguín, en el oriente de Cuba, en 1963, y es ingeniero arquitecto de formación. Hizo además una carrera castrense en las Fuerzas Armadas hasta alcanzar el grado de coronel, un dato que recoge el centro de estudios CIDOB y que las fichas oficiales del régimen omiten por completo.

El periodismo independiente añade detalles que esas fichas callan: que se habría graduado en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, que dirigió también la Marina Tarará, otra instalación náutica militar de La Habana, y que durante su etapa empresarial habría sufrido un atentado fallido en Varadero. Son versiones no confirmadas por fuentes oficiales, pero apuntan todas en la misma dirección: su vida profesional transcurrió entera dentro del aparato militar.

Su ascenso no se explica por el currículum académico, sino por su lugar dentro del Grupo Gaviota, el brazo turístico de los militares. Entró en 1990, justo cuando las Fuerzas Armadas, bajo la dirección de Raúl Castro, levantaban su imperio empresarial. Empezó como inversionista en hoteles de Holguín, dirigió el complejo Varadero Azul y, entre 1999 y 2000, ascendió a vicepresidente y luego presidente de Gaviota, la compañía turística creada en 1989.

En 2004 fue nombrado ministro de Turismo, cargo que ocupó unos 15 años, hasta 2019. Una permanencia insólita en un sistema que rota a sus cuadros para que ninguno acumule poder propio, y que revela la confianza plena de la cúpula militar en su figura.

El 21 de diciembre de 2019 fue designado primer ministro, un cargo que el régimen había suprimido en 1976 y restauró con la Constitución de 2019. Cuba solo ha tenido dos primeros ministros en su historia: Fidel Castro y él. Fue ratificado en abril de 2023 para un segundo mandato.

Lo propuso Miguel Díaz-Canel, pero fue, sobre todo, una apuesta personal de Raúl Castro. Según el periodismo independiente, su nombramiento no estuvo exento de malestar dentro de las propias Fuerzas Armadas, donde no todos veían con buenos ojos su designación.

La familia también está cosida al aparato. Su esposa, Yadira Ramírez Morera, sería directora de comunicación del Ministerio de Turismo, el mismo que él dirigió tres lustros, según el periodismo independiente, que situó su identidad en un viaje oficial en 2025.

Y un rasgo define su perfil público: la opacidad. En casi siete años como primer ministro no se le conoce una sola rueda de prensa con preguntas abiertas. Todas sus apariciones ocurren dentro del marco oficial: la Asamblea, la televisión estatal, las redes del Gobierno.

Ese es el balance que pocas veces se pone a su nombre: en su etapa al frente del Gobierno, el PIB se ha hundido, la población ha caído de 11 a menos de 10 millones y el turismo se ha desplomado, como detallamos más abajo.

Año Cargo / hito Entidad
1963Nace en HolguínOriente de Cuba
1990Inversionista en hoteles de HolguínGrupo Gaviota (FAR)
1996Director general, complejo Varadero AzulGaviota
1999Vicepresidente primeroGrupo de Turismo Gaviota
2000PresidenteGrupo de Turismo Gaviota
2004–2019Ministro de TurismoGobierno de Cuba
2019Primer ministroGobierno de Cuba

La conexión GAESA: el poder que no se ve

El detalle que la mayoría de los perfiles pasa por alto es de dónde sale Marrero. GAESA es el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas, y Gaviota, la empresa donde él se formó y a la que llegó a presidir, es una de sus principales compañías turísticas.

Se estima que GAESA controla en torno al 80% de la economía cubana en divisas: hoteles, comercio minorista, logística e importaciones. Opera con escasa transparencia y rinde cuentas al aparato militar, no a la Contraloría ni al Parlamento.

Aquí está la clave para entender el momento. Varias de las 176 medidas liberan justo los sectores donde GAESA ya manda: el turismo, el comercio exterior, los servicios financieros, los combustibles. La "apertura" se anuncia sobre el mismo terreno que el conglomerado militar ya controla.

GAESA, en la lista negra de Estados Unidos

Billetes de 100 dólares estadounidenses mezclados con pesos cubanos de 500 y 1.000 en abanico

El imperio del que salió Marrero está hoy en el punto de mira de Washington. El 1 de mayo de 2026, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, que estableció un régimen de sanciones secundarias contra Cuba.

El 7 de mayo, el Departamento de Estado designó a GAESA como entidad sancionada (SDN), según anunció el propio Departamento de Estado.

La letra clave para Marrero: la sanción alcanza a cualquier empresa participada en un 50% o más por GAESA. Eso arrastra de hecho a Gaviota, la compañía donde él se formó, y a buena parte del entramado militar.

Marrero, como persona, no aparece en ninguna de esas listas. El aparato del que procede, sí.

Qué presentó Marrero el 18 de junio

Ante la Asamblea, Marrero defendió las medidas como una forma de preservar el socialismo, no de abandonarlo, y rechazó que la apertura sea una concesión a la presión de Washington, según recogió Infobae.

Un día antes, el 17 de junio, Marrero ya había defendido el paquete ante el Comité Central del Partido Comunista, que lo avaló. Allí sostuvo que reconocer los mecanismos de mercado «no implica renunciar a la responsabilidad social del Estado», lo que confirma que el proceso fue de arriba hacia abajo: primero el Partido, al día siguiente el Parlamento.

El paquete reúne 23 ejes y 176 transformaciones, según detalló La Jornada. Estas son diez de las medidas más relevantes:

  • Banca privada bajo supervisión del Banco Central de Cuba.

  • Casas de cambio privadas para operar con divisas.

  • Inversión directa de los cubanos del exterior en empresas de la isla.

  • Fin del monopolio estatal del comercio exterior.

  • Conversión de empresas estatales en sociedades por acciones.

  • Usufructo de tierras de hasta 99 años.

  • Subida del salario mínimo a 3.210 pesos.

  • Mipymes con más autonomía, sin tope de tamaño.

  • Importación directa, incluida la de vehículos, sin límite.

  • Autorización de franquicias de marcas en el país.

Lo que Marrero no presentó fue un calendario de aplicación. No hay fechas claras ni hitos intermedios anunciados, ni se conocen todavía los reglamentos que definirán cómo se aplican estas decisiones en la práctica.

Cuba en cifras: la crisis que empujó la reforma

Ninguna apertura se anuncia desde la fortaleza. Se anuncia desde el colapso. Las cifras explican por qué el régimen se movió ahora.

La economía encadena varios años de retroceso. Según el Centro de Estudios de la Economía Cubana, una institución oficial, el PIB acumula una caída de más del 15% desde 2020.

El turismo, motor histórico de divisas, se hundió: Cuba recibió 328.608 turistas entre enero y abril de 2026, un 55,8% menos que un año antes, según datos de la oficina oficial de estadísticas recogidos por Infobae.

Y el país se vacía. Los datos oficiales de la ONEI muestran que la población residente cayó de unos 11,2 millones en 2020 a 9,75 millones en 2024: más de 1,4 millones de personas menos en cuatro años.

El propio Díaz-Canel lo admitió al cerrar la Asamblea del 18 de junio: dijo que Cuba «vive las horas más difíciles de este siglo», según la versión oficial de la Presidencia. Lo atribuyó al embargo, no a seis décadas de un modelo agotado.

ANÁLISIS ¿Reforma real o el aparato salvándose?

La paradoja salta a la vista: el mismo aparato militar y empresarial que durante décadas frenó la iniciativa privada es ahora quien la habilita. Y lo hace sobre los sectores que ya controla.

De ahí la pregunta incómoda: ¿quién capitalizará de verdad la apertura, el pequeño emprendedor o el conglomerado que ya tiene los hoteles, la logística y las cadenas de distribución? Que el encargado de venderla sea un cuadro formado en GAESA no parece casual.

A nuestro juicio, lo aprobado se parece menos a una ruptura con el modelo que al propio modelo buscando oxígeno. La oposición lo resume sin rodeos: capital sin capitalismo, mercado sin libertad. No son reformas de fondo mientras no haya garantías jurídicas ni un cambio político que las sostenga.

Socialismo para el pueblo, lujos para su hijo

Mientras Marrero pide austeridad y sacrificio a los cubanos, su propia familia exhibe lo contrario.

Su hijo, Manuel Alejandro Marrero Medina, trabaja como especialista comercial en Gaviota Tours, la agencia de viajes del propio holding militar. Durante años presumió en redes sociales de una vida de lujos inaccesible para la mayoría: viajes, yates y vuelos en los jets privados que Hugo Chávez regaló a la cúpula cubana, como documentó El Español.

La ironía final llegó en 2024, cuando Estados Unidos le negó el parole humanitario que el joven había solicitado, según la prensa independiente. Ni el hijo del primer ministro socialista escapó del deseo de marcharse.

También el rostro de los apagones

Persona de pie en una calle oscura, iluminada por la pantalla de su teléfono, con edificios antiguos y un coche a lo lejos.

Marrero no es solo la cara de la apertura. También lo ha sido de los fracasos de gestión.

En octubre de 2024, durante el mayor apagón del país en décadas, con el sistema eléctrico nacional colapsado y zonas a oscuras durante días, Marrero compareció en una inusual intervención televisiva para declarar la emergencia energética y paralizar toda la actividad estatal no esencial, según El Financiero.

El origen del colapso, reconocido incluso por el propio gobierno: décadas sin mantenimiento ni inversión en unas termoeléctricas obsoletas, agravadas por la falta de combustible.

Qué cambia para los cubanos de fuera

Sobre el papel, las medidas abren puertas a quien vive fuera: los cubanos del exterior podrán invertir en empresas privadas y comprar acciones de estatales reconvertidas, se autoriza el teletrabajo desde el extranjero y las nuevas casas de cambio privadas, en teoría, facilitarían la llegada de las remesas.

Y las remesas pesan. A falta de cifras oficiales, las estimaciones independientes calculan entre 1.800 y 2.100 millones de dólares anuales, la mayor parte desde Estados Unidos, y el Diálogo Interamericano calcula que una cuarta parte de los hogares cubanos depende de ese dinero.

Pero el detalle decisivo vuelve a ser GAESA. Los canales formales de remesas han estado en manos del conglomerado militar, y tras las sanciones de 2025 Western Union dejó de operar desde EE. UU., con lo que más del 90% del dinero fluye hoy por vías informales.

Para el cubanoamericano que quiera invertir, ese es el riesgo de fondo: cualquier operación ligada al entramado de GAESA puede convertirse en un problema legal, financiero y migratorio bajo las sanciones de la OFAC, sin tribunales independientes ni garantías reales de propiedad al otro lado.

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Represión sin pausa: las cifras que la reforma no enseña

Mientras se anuncia la apertura económica, el cierre político no se detiene. Prisoners Defenders documentó un récord de 1.281 presos políticos al cierre de mayo de 2026, con 28 nuevos casos solo ese mes y seis muertes bajo custodia desde 2023, según su informe mensual.

El Informe Mundial 2026 de Human Rights Watch añade que 359 personas vinculadas a las protestas de julio de 2021 seguían presas, con condenas de hasta 22 años, y que Cubalex documentó al menos 203 detenciones arbitrarias entre enero y junio de 2025.

El contraste define el momento: el mismo gobierno que se abre al mercado mantiene cerrado el espacio político.

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