Una patana turca atraca en La Habana en plena crisis eléctrica, pero la UNE frena la ilusión de menos apagones

Una planta flotante entró el martes en la bahía de La Habana procedente de República Dominicana y disparó la esperanza de menos apagones. Un día después, la Unión Eléctrica aclaró para qué llegó en realidad y qué tan poco cambiaría el déficit incluso si generara electricidad.

Redacción30 de julio de 2026 · 6 min de lectura
Planta flotante de Karpowership atracada en el puerto de La Habana durante la crisis eléctrica de Cuba

En la tarde de este martes, una planta flotante de generación eléctrica entró en la bahía de La Habana procedente de República Dominicana. Bastaron unas fotos circulando en redes sociales cubanas para que media isla se preguntara si llegaba, por fin, algún alivio contra los apagones.

La escena repite un patrón conocido en Cuba desde hace más de un año: cada vez que asoma una patana turca en el puerto habanero se dispara la misma esperanza de menos horas a oscuras. Ya ha pasado antes, con otras embarcaciones y con desmentidos oficiales que llegaron primero y la realidad después.

Esta vez la respuesta oficial llegó rápido, y por partida doble: primero por radio, luego por escrito. Y no fue la que muchos esperaban tras ver la embarcación entrar al puerto.

La UNE aclara que la patana no va a generar electricidad

La Unión Eléctrica (UNE) confirmó este miércoles que la patana atracada en la bahía de La Habana no está destinada a generar electricidad para el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Según precisó el organismo en un comunicado recogido por Cubadebate, la embarcación llegó desde República Dominicana con un único propósito: someterse a trabajos de mantenimiento en las instalaciones del astillero estatal Asticar, en el puerto de La Habana.

Horas antes de esa aclaración escrita, la periodista Ana Teresa Badía, de Radio Rebelde, había salido al paso de la especulación en redes. Afirmó que ninguna patana turca nueva había llegado para prestar servicio al SEN y que la nave de las fotos debía ser "una que ya estaba en Cuba, o una similar para reparar algo".

Una embarcación sin nombre ni cifra oficial de capacidad

Ni la UNE ni el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) identificaron por su nombre a la embarcación recién atracada ni dieron una cifra de capacidad en megavatios, algo coherente con su versión: si no va a sumarse a la generación del país, no hace falta precisarla. Tampoco hay, hasta el momento, fecha de salida del astillero Asticar ni indicios de que vaya a conectarse al SEN una vez terminen las reparaciones.

Medios independientes atribuyeron a la nueva llegada una capacidad de unos 80 MW, la misma que tenía el Cankuthan Bey cuando arribó a Cuba procedente de Panamá en diciembre de 2024, aunque ningún comunicado oficial cubano ni las fichas públicas de Karpowership confirman esa cifra para la unidad que entró este martes.

Karpowership, la empresa turca dueña de estas plantas flotantes, opera en Cuba desde 2019 y describe su flota mundial como plantas «llave en mano» de entre 30 MW y 500 MW cada una. La última cifra oficial sobre su presencia en la isla es de abril de 2026: el MINEM confirmó entonces que solo dos patanas turcas seguían activas, la Belgin Sultán y la Erol Bay, con una capacidad conjunta de 124 MW condicionada a la llegada de combustible ruso, y desmintió que hubiera entrado alguna otra unidad nueva al país. Desde entonces no hay una actualización oficial más reciente sobre el estado de esa flota.

El déficit que ninguna patana resuelve por sí sola

El martes en que la patana entró al puerto, el Ministerio de Energía y Minas había proyectado para esa jornada una disponibilidad de generación de apenas 1.070 MW frente a una demanda máxima de 3.220 MW, es decir, un déficit de 2.150 MW y una afectación pronosticada de 2.180 MW para el horario pico. La noche resultó peor que el pronóstico: la Unión Eléctrica reportó una interrupción máxima de 2.228 MW a las 10:20 de la noche.

Al día siguiente, miércoles 29 de julio (el mismo día en que la UNE aclaró el destino de la patana), el organismo pronosticó una disponibilidad de 850 MW frente a una demanda de 3.200 MW para el pico, con una afectación esperada de 2.380 MW. El parte de ese día volvió a listar fuera de servicio, entre otras, una unidad de la termoeléctrica Antonio Guiteras, que acumula fallas recurrentes en su caldera este año.

Es la misma semana en la que Cuba sigue arrastrando las secuelas del quinto apagón nacional del año, ocurrido el 14 de julio, y unos apagones que en La Habana ya rozaron cifras récord.

Cuánto pesa una patana frente al hueco de generación

Incluso si se diera por buena la cifra de 80 MW que circula en redes para la nueva llegada, y aunque la UNE ya descartó que vaya a sumarse al SEN, ese volumen cubriría apenas un 3,4% de la afectación de 2.380 MW pronosticada para el miércoles. Sumar además toda la flota turca reconocida oficialmente en abril, con sus 124 MW, tampoco cambia el panorama: cubriría alrededor de un 5,2% de ese mismo hueco.

Escenario

Capacidad

Base de comparación

% de la afectación del 29 de julio (2.380 MW)

Patana recién llegada (cifra sin confirmar, según medios independientes)

80 MW

Afectación pronosticada por la UNE

~3,4%

Flota turca reconocida por el MINEM (abril de 2026)

124 MW

Afectación pronosticada por la UNE

~5,2%

Afectación pronosticada por la UNE

2.380 MW

Total

100%

Comparación entre la capacidad atribuida a la patana recién llegada, la flota turca reconocida oficialmente y la afectación eléctrica pronosticada por la Unión Eléctrica para el 29 de julio de 2026.

La cuenta explica por qué, incluso en el escenario más optimista, con todas las patanas turcas en Cuba generando a plena capacidad, el país seguiría necesitando más del doble de esa generación solo para cubrir la demanda de un día cualquiera de julio.

Análisis: la patana que no cambia nada también dice algo

Lo más revelador de este episodio no es la patana, es la velocidad con la que una parte de los cubanos leyó su llegada como una señal de mejora. El patrón de los últimos veinte meses, con el Cankuthan Bey en 2024 y la reactivación de Belgin Sultán y Erol Bay en abril, muestra que ni siquiera la incorporación real de una patana nueva alcanza para mover el déficit de forma sustancial: cuando llegó el Cankuthan Bey, con sus 80 MW, el propio contexto de la época reconocía que aliviaría a La Habana sin modificar un déficit nacional que entonces rondaba entre 1.000 y 1.500 MW. Hoy esa afectación ronda los 2.380 MW.

Con una demanda que roza los 3.200 MW y una disponibilidad que no llegó a 900 MW este miércoles, ni sumar de golpe toda la flota turca reconocida en abril cerraría la brecha. Que la UNE se apresurara esta vez a aclarar que la embarcación ni siquiera va a generar corriente confirma lo que los propios partes oficiales llevan meses mostrando: el cuello de botella no es la falta de patanas en el puerto, es la falta de combustible y de mantenimiento en las plantas que Cuba ya tiene.

Lo que viene ahora

Mientras la patana permanezca en Asticar, no hay, según lo confirmado por las autoridades, ningún cambio esperable en la generación eléctrica de La Habana ni del resto del país por esta vía. La próxima cifra que de verdad importa seguirá siendo la del parte diario de la UNE, no la de cualquier embarcación que ancle en la bahía.

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