Un cartón de huevos puede costar en el mercado informal cubano más que un salario mínimo completo. Con ese contraste arranca la aplicación del nuevo salario mínimo en Cuba, fijado en 3.210 pesos mensuales, que entró en vigor el 1 de julio de 2026.
Los trabajadores, sin embargo, no verán ese dinero en sus cuentas hasta los primeros días de agosto.
El incremento sustituye el monto de 2.100 pesos vigente desde 2021 y representa una subida nominal del 53%, en medio de una inflación que en mayo se situó en el 15,89% interanual, según la Oficina Nacional de Estadística e Información.
El aumento entra en vigor en julio, pero se cobra en agosto
La medida forma parte del paquete de 176 medidas económicas y sociales aprobado en junio, sobre el que ya detallamos sus principales alcances.
La propia prensa económica oficial cubana confirmó la cifra de 3.210 pesos y la eliminación de restricciones a las pensiones dentro de ese mismo paquete de reformas.
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, explicó el mecanismo de pago durante la Mesa Redonda del 3 de julio.
Recordó que los salarios en Cuba se abonan a mes vencido, por lo que el aumento correspondiente a julio llegará junto a la nómina de agosto.
Otamendiz reconoció que el ajuste resulta "insuficiente", aunque lo presentó como "un primer paso" frente al alza de los precios de alimentos, medicinas, transporte, combustible y servicios básicos, según reportó Infobae.
La reforma tendrá un costo estimado de 42.500 millones de pesos para el presupuesto estatal, según trascendió en medios oficiales cubanos.
El principal beneficiado será el sector presupuestado (salud, educación, cultura y administración pública), donde trabaja cerca del 51% de la fuerza laboral del país.
Las empresas estatales y privadas también quedan obligadas a elevar hasta 3.210 pesos cualquier salario que hoy esté por debajo de ese límite. El ministro advirtió que ninguna entidad empleadora podrá incumplirlo.
Un salario mínimo con respaldo legal, aunque tardío
El salario mínimo anterior, de 2.100 pesos, había sido fijado por la Resolución 29 de 2020, según consta en la normativa salarial publicada por el propio Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Esa misma normativa, actualizada por el Decreto 138 de 2025, establece que ninguna empresa estatal puede pagar a un trabajador menos del salario mínimo nacional ni menos de lo que percibía el año anterior por la misma actividad.
Las escalas salariales completas, que también arrastrarán ajustes en las categorías superiores, se publicarán antes del 1 de agosto. Los detalles se explicarán en reuniones sindicales, colectivos laborales y medios oficiales del Ministerio de Trabajo.
El régimen prometió además revisar el salario mínimo cada año según el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo. Otamendiz admitió que Cuba ha llegado a pasar más de una década sin actualizar esa cifra, un vacío que el nuevo Código de Trabajo, aún pendiente de presentarse ante la Asamblea Nacional, convertirá en obligación legal.
Los salarios promedio, todavía muy por encima del nuevo mínimo
Los propios datos oficiales muestran la distancia entre el nuevo mínimo y lo que cobra hoy un trabajador cubano promedio.
Entre enero y abril de 2026, el salario medio mensual del sistema empresarial y presupuestado fue de 7.074 pesos, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), más del doble del nuevo salario mínimo.
En el sector empresarial ese promedio llegó a 8.089 pesos, mientras en el sector presupuestado se quedó en 6.055 pesos.
Categoría | Salario medio mensual (ene-abr 2026) |
|---|---|
Sistema empresarial y presupuestado (promedio general) | 7.074 pesos |
Sector empresarial | 8.089 pesos |
Sector presupuestado | 6.055 pesos |
Educación | 6.056 pesos |
Salud pública y asistencia social | 6.476 pesos |
Nuevo salario mínimo (referencia) | 3.210 pesos |
Salario medio mensual por sector frente al nuevo salario mínimo. Fuente: ONEI, Indicadores Seleccionados del sistema empresarial y presupuestado, abril 2026.
En ese sector presupuestado trabajaba en promedio poco más de un millón de personas entre enero y abril de 2026, casi la mitad de toda la fuerza laboral estatal registrada por la ONEI en ese periodo.
Educación registró un salario medio de 6.056 pesos y salud pública, de 6.476 pesos, ambos muy por debajo del promedio general y apenas el doble del nuevo salario mínimo.
Un salario que no alcanza ni para la compra básica
En el mercado informal, ese mismo cartón de huevos ronda entre 3.000 y 4.000 pesos, una cifra similar o superior al nuevo salario mínimo completo.
El kilogramo de arroz o de azúcar puede alcanzar los 800 pesos, mientras un envase de aceite supera los 1.000. Un saco de arroz de 50 kilogramos se vende por más de 30.000 pesos.
A eso se suman los precios de medicamentos, el gas licuado y el combustible, cuyo litro ha llegado a ofrecerse por unos 4.500 pesos en canales informales.
Economistas independientes calculan que una persona necesita alrededor de 96.000 pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas, casi 30 veces el nuevo salario mínimo. El Food Monitor Program estimó en agosto de 2025 que dos adultos en La Habana necesitaban al menos 41.735 pesos solo para alimentarse con una dieta apenas suficiente.
La inflación oficial también golpea más fuerte en los alimentos
El propio organismo estadístico cubano certificó que en marzo de 2026 el índice de precios al consumidor acumuló una variación interanual del 13,42%, según la ONEI.
De ese incremento, más de la mitad del impacto mensual correspondió a alimentos y bebidas no alcohólicas, seguido de transporte y de restaurantes y hoteles.
En el mismo periodo, las ventas minoristas del sistema empresarial y presupuestado cayeron a poco más de tres cuartas partes de lo vendido un año antes, otra señal del deterioro del consumo interno que golpea directamente el poder adquisitivo del nuevo salario.
En redes sociales, el anuncio se recibió con escepticismo. Varios usuarios señalaron que el nuevo salario apenas permite escoger entre unas libras de arroz, un envase de aceite o un cartón de huevos, y advirtieron que una nueva escalada de precios podría absorber el aumento en cuestión de semanas.
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Análisis: un parche que no toca la raíz del problema
A nuestro juicio, el propio reconocimiento del ministro de que el ajuste es "insuficiente" retrata mejor que cualquier cifra oficial el límite real de la medida.
Elevar el salario mínimo un 53% sin frenar la inflación ni aumentar la producción no cambia el poder adquisitivo de los cubanos. Solo actualiza el número en el papel, mientras los precios del mercado informal, donde de facto se abastece la mayoría, siguen marcando el verdadero costo de vida.
Los propios datos de la ONEI lo confirman: incluso el salario medio del sector presupuestado, de apenas 6.055 pesos, casi duplica el nuevo mínimo. La brecha no es solo con el mercado informal, sino con el propio tabulador salarial del Estado.
El régimen admite que ha llegado a pasar más de una década sin tocar esta cifra, lo que sugiere que el ajuste responde más a la presión social acumulada que a una estrategia sostenida de recuperación económica.
Mientras la producción nacional no crezca (las ventas minoristas ya caen) y el acceso a divisas siga estrangulado por la crisis, cualquier subida salarial corre el riesgo de diluirse en la siguiente ronda de precios, tal como ya advirtieron los propios cubanos en redes tras el anuncio.




