El actor Luis Alberto García, uno de los rostros más reconocidos del cine y la televisión cubana, volvió a denunciar en redes sociales las condiciones que enfrenta su familia por los apagones. Esta vez, aseguró, su casa pasó 34 horas seguidas sin electricidad ni agua.
"34 horas seguidas sin energía eléctrica y sin agua. Siguen mis niñas durmiendo por enésima ocasión en el suelo, comidas por mosquitos y jejenes y sin tomar agua fría", escribió el actor en su perfil de Facebook.
García no se quedó en la queja doméstica. Cerró el mensaje con una frase dirigida a quienes justifican la represión contra quienes no comulgan con el discurso oficial: "Consejo: No pongan tan fácil eso de no ser revolucionario".
Un actor que lleva meses denunciando la crisis
La publicación se suma a una serie de intervenciones públicas del actor en las últimas semanas. A finales de junio había preguntado, también en redes, si el régimen tenía "algo pensado" para hacer la vida "un poquito menos miserable" en julio y agosto. Días después, tras otro corte de más de 48 horas, aseguró que no dejaría de señalar los apagones aunque eso lo convirtiera en una piedra en el zapato del poder.
Una crisis eléctrica que no da tregua
Los apagones de más de 30 horas seguidas dejaron de ser una excepción en varias zonas de la isla. En marzo, el sistema eléctrico nacional colapsó por tercera vez en el mes, según reportó Associated Press, después de una avería en la termoeléctrica de Nuevitas que obligó a decretar un apagón total en todo el país. La Unión Eléctrica, subordinada al Ministerio de Energía y Minas, activó entonces "microislas" de generación para priorizar hospitales y sistemas de bombeo de agua, de acuerdo con la misma agencia.
El alivio duró poco. En mayo, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció en medios estatales que la red eléctrica nacional estaba en un estado crítico por falta de combustible. El propio ministro admitió que Cuba se había quedado sin reservas de fueloil ni diésel ("no tenemos absolutamente nada", dijo), y que La Habana acumulaba apagones de entre 20 y 22 horas diarias, según recogió El País.
Fecha | Hecho | Fuente |
|---|---|---|
Marzo de 2026 | El sistema eléctrico nacional colapsó por tercera vez en el mes tras una avería en la termoeléctrica de Nuevitas | AP |
14 de mayo de 2026 | Cuba reconoce que se quedó sin reservas de fueloil ni diésel; apagones de 20 a 22 horas diarias en La Habana | El País |
8 de junio de 2026 | The Guardian documenta la vida diaria en La Habana sin luz ni agua | The Guardian |
Inicios de julio de 2026 | Los apagones y la falta de combustible golpean también al sistema de salud cubano | AP |
Cronología de la crisis eléctrica en Cuba, marzo-julio de 2026
En junio, The Guardian visitó La Habana y documentó cómo la empresa eléctrica estatal luchaba por ofrecer apenas unas horas de electricidad al día, entre vecinos que describían la misma combinación que denunció García: falta de luz, falta de agua y mosquitos. En La Habana, la contingencia energética que golpea a la capital ha obligado a miles de familias a reorganizar su rutina diaria alrededor de un servicio cada vez más incierto.
El agua, el calor y el riesgo sanitario
Cuando se va la luz, en buena parte de Cuba también se va el agua, porque el bombeo depende de la electricidad. Eso deja a las familias más horas expuestas al calor y a los mosquitos, justo en la temporada del año en que el dengue es más común en la región, según la Organización Panamericana de la Salud. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. recomiendan eliminar el agua estancada dentro y alrededor de la vivienda como primera medida de prevención.
A inicios de julio, Associated Press reportó que los apagones persistentes y la escasez de combustible ya golpean también al sistema de salud cubano, con interrupciones que representantes de la Organización Panamericana de la Salud calificaron de "bastante grandes".
Análisis: la voz de una figura pública, no de un disidente declarado
Lo que hace relevante la denuncia de García no es solo el dato de las 34 horas, sino quién la firma. No se trata de un activista identificado con la oposición, sino de un actor con décadas de carrera dentro de la televisión estatal cubana.
A nuestro juicio, que sea precisamente una figura de ese perfil quien reclame no ser condenado por no mostrarse revolucionario retrata hasta qué punto el desgaste cotidiano por los apagones ha erosionado la paciencia de sectores que históricamente evitaron el choque directo con el discurso oficial.
El mensaje conecta un padecimiento muy concreto (niñas durmiendo en el suelo, sin agua fría, picadas por mosquitos) con un reclamo político explícito. Esa combinación es la que suele viralizarse entre cubanos dentro y fuera de la isla, precisamente porque no llega desde la disidencia tradicional.
Para quienes siguen de cerca cómo la crisis energética golpea a las familias en Cuba y quieren enterarse antes que nadie de la próxima denuncia pública que se viralice, la newsletter de CubaFull resume cada semana lo esencial sin relleno.
Lo que representa para los cubanos fuera de la isla
Para la diáspora, testimonios como el de García funcionan como termómetro directo de lo que viven sus propias familias. Muchos cubanos en el exilio reciben, casi a diario, el mismo relato de calor, mosquitos y falta de agua que describió el actor, solo que de boca de sus madres, hermanos o hijos que siguen en la isla.
Esa coincidencia entre el testimonio público de una figura conocida y la experiencia privada de miles de familias explica, en buena medida, por qué este tipo de denuncias corre tan rápido en redes.




