La Lotería de Visas 2027, el sorteo que millones conocen como el Bombo, sigue sin abrir su registro en Estados Unidos. Un tribunal federal de apelaciones frenó esta semana la orden judicial que obligaba al Departamento de Estado a reactivarlo, y el proceso vuelve a quedar en pausa mientras el litigio sigue su curso.
La noticia corre con fuerza entre los cubanos que llevan meses pendientes de cualquier señal de apertura. Pero el fallo no resuelve la pregunta que más les inquieta: si Cuba podrá o no participar este año, algo que el propio Departamento de Estado todavía no ha dicho.
Entre lo que cambió esta semana en los tribunales y lo que de verdad define quién puede inscribirse hay una distancia grande, y en ese vacío es donde suelen aparecer las ofertas que prometen lo que ningún organismo oficial garantiza.
Qué congela el fallo del Noveno Circuito
El Noveno Circuito dejó en pausa, de forma provisional, la orden que obligaba al Departamento de Estado a abrir el registro del DV-2027. No canceló la lotería ni resolvió el fondo del pleito, y tampoco decidió si Cuba podrá participar: solo frenó, mientras dura la apelación, el calendario que había fijado un tribunal inferior.
La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco, suspendió el 29 de octubre la orden que exigía abrir el registro del DV-2027. La medida responde a una apelación de emergencia del Gobierno dentro del caso Red Eagle Law, L.C. v. Rubio.
La orden suspendida había sido dictada el 14 de octubre por la jueza Jinsook Ohta, del Distrito Sur de California, y fijaba un calendario preciso para el Departamento de Estado: anunciar los detalles del registro antes del 29 de octubre, abrir las inscripciones el 1 de noviembre durante 30 días y notificar a los seleccionados antes del 3 de diciembre. Con la suspensión, ese calendario deja de tener efecto mientras avanza la apelación.
El panel de tres jueces no avaló la falta de apertura ni declaró ilegal el programa. Lo que determinó es que Red Eagle Law, el bufete que presentó la demanda, no demostró tener un interés protegido por la ley que regula la lotería: su argumento era que la pausa le impedía captar nuevos clientes entre los eventuales ganadores, un perjuicio económico que el tribunal consideró insuficiente. Uno de los magistrados, N. Randy Smith, fue más allá en una opinión separada y cuestionó si el bufete tenía siquiera legitimación para demandar.
El litigio que dejó el Bombo en el limbo
Red Eagle Law demandó en agosto al secretario de Estado, Marco Rubio, después de que el Gobierno dejara pasar meses sin convocar el sorteo del año fiscal 2027. El propio Departamento de Estado había adelantado el 5 de noviembre de 2025 que introduciría cambios en el proceso de inscripción del programa, entre ellos una tasa de registro de un dólar por entrada, la primera en la historia del sorteo, tras pausar meses antes la emisión de visas de diversidad mientras revisaba sus procedimientos de verificación de antecedentes.
El caso sigue abierto. La suspensión del Noveno Circuito no lo cierra: solo evita, por ahora, que la orden de la jueza de distrito obligue al Gobierno a abrir el registro mientras se resuelve el fondo del litigio.
¿Está abierto el registro? El estado real de las inscripciones
No. Al 31 de octubre de 2026, el Departamento de Estado no ha anunciado una fecha de apertura ni ha publicado instrucciones para el DV-2027. El 1 de noviembre no es una fecha oficial vigente: era el plazo que imponía la orden judicial ya suspendida, no un compromiso del Gobierno.
El propio Departamento de Estado explicó que comunicará la fecha de inicio del registro tan pronto como sea posible, sin comprometerse a un calendario concreto. Mientras eso no ocurra, el único portal donde algún día se abrirá la inscripción es dvprogram.state.gov, y hoy esa dirección no muestra ningún formulario activo para el DV-2027.
Qué se sabe (y qué no) sobre la elegibilidad de los cubanos
Aquí está el punto que más confusión genera. En el ciclo anterior, el DV-2026, los nacidos en Cuba quedaron fuera del sorteo porque la isla superó el límite legal de más de 50.000 inmigrantes admitidos en Estados Unidos durante los cinco años previos, el criterio que excluye automáticamente a un país de la lotería.
Pero esa exclusión corresponde al DV-2026. El Departamento de Estado todavía no ha publicado las instrucciones ni la lista de países elegibles del DV-2027, así que no hay, por ahora, una determinación oficial sobre si Cuba entra o sigue fuera de esta convocatoria. Afirmar hoy que los cubanos ya están excluidos del DV-2027, o que ya pueden participar, se adelanta a un dato que el Gobierno no ha hecho público.
Lo que sí está claro, y no depende de esa lista, es que el criterio del sorteo se basa en el país de nacimiento (o en la llamada chargeability), no en la nacionalidad actual ni en el país de residencia. En el ciclo anterior, quien nació en un país no elegible podía optar al sorteo acogiéndose al país de nacimiento de su cónyuge, o en ciertos casos de uno de sus padres, si ambos figuraban en la misma solicitud. Esa posibilidad existió en las reglas del DV-2026; habrá que confirmarla contra las instrucciones del DV-2027 en cuanto se publiquen.
Ojo con el atajo fraudulento: declarar un país de nacimiento que no corresponde, o acogerse a la chargeability de un cónyuge sin cumplir sus condiciones, no abre ninguna puerta. Descalifica la solicitud, y ese coste lo paga el propio aspirante.
Los canales oficiales que hay que vigilar
Mientras no haya un anuncio oficial, el rastro fiable del proceso está en un puñado de direcciones del Gobierno estadounidense: la sección de noticias de visados en travel.state.gov, la página de instrucciones del programa (hoy todavía con las del DV-2026), el propio dvprogram.state.gov y el Federal Register para cualquier aviso regulatorio. El expediente judicial del Noveno Circuito permite seguir el litigio, pero una resolución de un tribunal no sustituye el anuncio operativo del Departamento de Estado.
Cómo detectar un fraude mientras el registro sigue cerrado
La incertidumbre sobre fechas y elegibilidad es el terreno donde prosperan las estafas. El Departamento de Estado mantiene un aviso específico contra el fraude en el programa con varias señales concretas:
Una web que asegura estar "aceptando ya" solicitudes del DV-2027, cuando dvprogram.state.gov no ha abierto ningún formulario.
Cualquier cobro por encima de la tasa oficial: el DV-2027 estrena una tasa única de 1 dólar por entrada, que solo se paga en dvprogram.state.gov al registrarse. Quien pida más dinero, un pago por "reservar un turno" o por "mejorar las probabilidades de ganar", está estafando.
Peticiones de pago por Western Union, correo o mensajería.
Promesas de avisar por correo electrónico o WhatsApp si la entrada fue seleccionada: el Gobierno solo notifica a través de Entrant Status Check, dentro de dvprogram.state.gov, con el número de confirmación del solicitante.
Gestores que piden retener ese número de confirmación o que usan su propio correo en lugar del del interesado.
Páginas que se presentan como el Kentucky Consular Center sin pertenecer a un dominio .gov.
Conviene recordar, además, que resultar seleccionado no garantiza la visa ni la residencia: es solo el billete para solicitarla. Los elegidos afrontan después la tasa oficial de solicitud, 330 dólares por persona, el examen médico y la entrevista consular, y ningún intermediario puede saltarse ese proceso.
Quien quiera enterarse en cuanto el Departamento de Estado fije una fecha real, sin depender de intermediarios que cobren por adelantar información pública, puede suscribirse al boletín de CubaFull.
Análisis: la cautela importa más que la fecha
A nuestro juicio, lo más relevante de esta semana no es el calendario que quedó congelado, sino lo que el fallo no resuelve: ni la legalidad de la demora del Departamento de Estado, ni la elegibilidad de Cuba en esta convocatoria. Ambas preguntas siguen abiertas, y conviene no responderlas por cuenta propia mientras el Gobierno no lo haga.
El riesgo real para los cubanos que esperan el Bombo no está en los tribunales de San Francisco, sino en el vacío informativo que deja un litigio que se alarga. Cada semana sin fecha oficial es una semana más en la que alguien puede cobrar por adelantado por lo que todavía no existe: una inscripción que el Departamento de Estado aún no ha abierto y una fecha de apertura que solo él puede fijar.




