El régimen cubano lleva meses bajo la lupa de Washington por el manejo opaco de GAESA, el conglomerado que controla buena parte de la economía de la isla. Pero la alarma que llega ahora desde el Comando Sur de EE. UU. añade un ingrediente distinto: ya no se habla solo de corrupción interna, sino de una alianza que, según su lectura, compromete la seguridad de toda la región.
La publicación oficial de ese mando militar sostiene que el capital chino y el aparato económico-militar cubano se han entrelazado hasta convertirse en una plataforma útil para los intereses estratégicos de Pekín, con Rusia e Irán detrás. Es la lectura que empuja a Washington a mirar a GAESA no solo como un problema económico cubano, sino como una pieza del tablero geopolítico que se vigila desde Florida.
La advertencia no llega sola. En las últimas semanas, el Departamento de Estado golpeó con sanciones a filiales y jefes militares ligados a ese conglomerado, mientras Washington detalla, instalación por instalación, qué es lo que dice que China ya opera en la isla.
Qué dice el Comando Sur sobre GAESA y China
El Comando Sur vincula a GAESA con China porque considera que el conglomerado militar cubano se ha entrelazado con el capital de Pekín hasta formar una infraestructura financiera y logística útil a los intereses estratégicos chinos a las puertas de EE. UU. Esa convergencia, dice, desborda el mero apuntalamiento del régimen.
La revista Diálogo, la publicación oficial del Comando Sur de EE. UU. sobre seguridad hemisférica, describe la convergencia entre el capital chino y el aparato económico-militar de GAESA como algo que va más allá de fortalecer al régimen de La Habana.
Según esa lectura, la relación consolida una infraestructura financiera y logística capaz de sostener los intereses estratégicos de Pekín, y de sus aliados Rusia e Irán, en sectores como el turismo, la logística portuaria y las telecomunicaciones, muchos de ellos bajo control dominante de GAESA dentro de la economía cubana.
Esa combinación, sostiene la publicación del Comando Sur, "representa una amenaza para la seguridad de toda la región".
Las operaciones que Washington vincula con China en Cuba
Bejucal, Wajay, Calabazar y El Salao: la red de inteligencia de señales
Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), del 1 de julio de 2024, identificó cuatro instalaciones cubanas con capacidad de inteligencia de señales que considera de las ubicaciones más probables para apoyar el espionaje chino sobre EE. UU.
Bejucal, la mayor de todas cerca de La Habana, sumó en la última década un nuevo radomo que podría alojar radar o equipos de inteligencia electrónica. Wajay y Calabazar, también en la capital, concentran docenas de antenas parabólicas y de distinto tamaño. El Salao, cerca de Santiago de Cuba y hasta ahora poco conocida, construye desde 2021 un arreglo circular de antenas de hasta 200 metros de diámetro.
Un reporte del Departamento de Estado citado por el South China Morning Post sostiene, además, que China opera activamente tres de las dieciocho instalaciones conocidas de inteligencia de señales en la isla, con acceso potencial a comunicaciones electrónicas y actividad militar y marítima en el sureste de EE. UU. El mismo reporte agrega que China y Rusia habrían triplicado su personal de inteligencia en instalaciones cubanas desde 2023.
Instalación o sector | Ubicación | Qué preocupa a Washington | Fuente |
|---|---|---|---|
Bejucal | Cerca de La Habana | La mayor de todas; nuevo radomo que podría alojar radar o inteligencia electrónica | CSIS |
Wajay | La Habana | Concentración de antenas parabólicas y de comunicaciones | CSIS |
Calabazar | La Habana | Infraestructura de inteligencia de señales | CSIS |
El Salao | Cerca de Santiago de Cuba | Arreglo circular de antenas de hasta 200 metros, en construcción desde 2021 | CSIS |
Puertos, energía y espacio | Toda la región | Proyectos de posible doble uso civil-militar | Comando Sur |
Instalaciones y sectores que Washington asocia con la presencia estratégica de China cerca de EE. UU.
Puertos, energía y proyectos de doble uso
El Comando Sur ha situado a China como su principal amenaza de ritmo en la región. El almirante Alvin Holsey, entonces al frente de ese mando, advirtió ante el Congreso de EE. UU. que las "prácticas de inversión depredadoras y opacas" de Pekín y sus "potenciales proyectos de doble uso, desde puertos hasta el espacio", amenazan la seguridad y la soberanía de los socios de Washington en la región.
El Comando Sur ya había alertado en julio de 2024 sobre la infraestructura crítica china en América Latina, incluidos puertos de aguas profundas, ciberseguridad, energía y sitios espaciales, por su posible conversión o aplicación militar.
La ofensiva de sanciones contra GAESA y sus filiales
El 6 de agosto, el Departamento de Estado sancionó a cinco empresas y ocho funcionarios vinculados al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y a GAESA, según detalló la ficha informativa del propio Departamento de Estado.
Entre las empresas señaladas está Tecnoimport, filial que Washington acusa de importar para el MINFAR equipo militar procedente de China y Rusia, y Tecnotex, señalada por su papel en la reparación de helicópteros cubanos de origen ruso. Entre los funcionarios designados figuran el ministro de las FAR, Álvaro López Miera, y el jefe del Estado Mayor General, Roberto Legrá Sotolongo.
Esas sanciones se amparan en la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo de 2026. Bajo ese marco, GAESA fue designada el 7 de mayo y el MINFAR el 4 de junio, según confirmó la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en su guía sobre la orden.
La norma expone a bancos y empresas extranjeras que operen con GAESA, o con entidades donde el conglomerado tenga el 50% o más de participación, al riesgo de sanciones secundarias. OFAC dio un plazo hasta el 5 de junio para liquidar operaciones ya en marcha con el conglomerado.
El tamaño de lo que está en juego lo puso en cifras el propio secretario de Estado, Marco Rubio, el 25 de febrero pasado: según sus declaraciones, GAESA controla alrededor del 40% del PIB cubano, y ese dinero no llega a las arcas públicas ni a servicios como la educación o la alimentación.
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Análisis: qué cambia para la región y para los cubanos de fuera
A nuestro juicio, lo nuevo no es que Washington sancione a GAESA, algo que hace desde mayo, sino que empiece a enmarcar esas sanciones dentro de una lectura geopolítica más amplia: la competencia con China en el Caribe. Las antenas de Bejucal o El Salao llevan años bajo vigilancia de analistas; lo que cambia es que ahora se citan junto a GAESA como una misma amenaza.
Eso eleva el costo político de cualquier acercamiento entre La Habana y Pekín, y convierte a GAESA en algo más que un problema de corrupción interna para el régimen. También encaja con el patrón que el propio Comando Sur describe para toda la región: puertos, energía y telecomunicaciones chinas bajo sospecha, con Cuba como el caso más cercano a territorio estadounidense.
Para los cubanos en el exterior, el efecto inmediato es indirecto. Más presión sobre un conglomerado que controla desde hoteles hasta el comercio en dólares puede endurecer todavía más el acceso a divisas y bienes básicos en la isla, justo cuando buena parte del sostén de las familias cubanas ya depende de las remesas que llegan desde fuera.




