Estados Unidos lleva a la ONU los 18.000 millones ocultos de GAESA mientras Cuba pasa hambre: La advertencia que ya alcanza a bancos y empresas

El embajador de EE. UU. ante la ONU denunció que el conglomerado militar cubano acumula más de 18.000 millones de dólares en el exterior mientras la isla enfrenta escasez de alimentos. La cifra actualiza documentos filtrados ya conocidos, Cuba la rechazó como versión oficial y las sanciones ya activas contra GAESA elevan el riesgo para bancos y empresas extranjeras.

Redacción28 de agosto de 2026 · 7 min de lectura
Banderas de Cuba y Estados Unidos ondeando juntas simbolizando la tensión diplomática por el caso GAESA

El embajador de Estados Unidos ante la ONU subió a la tribuna del Consejo de Seguridad y repitió una cifra que Washington lleva meses documentando: GAESA, el conglomerado militar cubano, tendría más de 18.000 millones de dólares escondidos en cuentas bancarias fuera de la isla.

La acusación llega mientras millones de cubanos enfrentan una crisis alimentaria que organismos internacionales describen como severa, y el contraste entre el hambre y el dinero oculto es justo el argumento que Washington quiere instalar ante el resto del mundo.

Detrás del número hay algo más que una denuncia: una maquinaria de sanciones ya activa que, según el propio Tesoro estadounidense, puede alcanzar a cualquier banco o empresa extranjera que siga haciendo negocios con el conglomerado.

La acusación de Bartos en el Consejo de Seguridad

Estados Unidos acusó ante el Consejo de Seguridad de la ONU a GAESA de acumular más de 18.000 millones de dólares en cuentas fuera de Cuba mientras la isla enfrenta escasez de alimentos. La denuncia se apoya en cifras filtradas ya conocidas y eleva la presión sobre los bancos y empresas expuestos a sanciones.

El embajador Jeffrey A. Bartos, representante de Estados Unidos ante la ONU para la Gestión y la Reforma, la formuló el 25 de agosto de 2026, en una sesión que Infobae recogió días después.

La sesión, convocada por Dinamarca bajo el título "Alimentos bajo fuego: el papel del Consejo de Seguridad en la mitigación de las crisis alimentarias globales y locales", fue la número 10.213 del Consejo de Seguridad, celebrada en Nueva York.

"Mientras el pueblo cubano se muere de hambre, los líderes de Cuba continúan viviendo con estilos de vida opulentos", dijo Bartos, según Infobae.

El embajador respaldó la denuncia con cifras sobre la crisis alimentaria: 8 de cada 10 cubanos se saltan al menos una comida al día, y el 94% de la población vive en pobreza extrema según el IX Estudio sobre Derechos Sociales del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), basado en 1.318 entrevistas realizadas entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026 en las quince provincias del país.

El Programa Mundial de Alimentos, en su plan estratégico para Cuba 2026-2030 aprobado en junio, describió de forma independiente "importantes desafíos" de seguridad alimentaria en la isla: alta inflación, pérdida de poder adquisitivo, menor acceso a divisas y escasez de combustible que dificulta la disponibilidad de alimentos nacionales e importados.

Lo que ya se sabía de las cuentas de GAESA

La cifra que Bartos llevó a la ONU no nace de una auditoría nueva. Documentos financieros internos de GAESA, filtrados y analizados por la prensa internacional, situaron los activos corrientes del conglomerado en al menos 17.900 millones de dólares, de ellos más de 14.400 millones en cuentas bancarias líquidas.

BBC Mundo corroboró en 2026 esas cifras a partir de los mismos documentos filtrados.

El dato que Bartos citó en la ONU actualiza y redondea ese cálculo hacia los 18.000 millones, sin que Washington haya presentado ante el Consejo de Seguridad una auditoría propia distinta a esas investigaciones.

Qué controla GAESA en la economía cubana

GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) es el brazo empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas y concentra las áreas con mayor entrada de divisas: turismo, comercio minorista en moneda fuerte, banca, remesas, construcción y logística, incluidas las operaciones del puerto del Mariel.

El Departamento de Estado estadounidense lo describe como el centro del sistema económico cubano, con control sobre el 40% o más de la economía de la isla. El conglomerado no publica estados financieros, no figura en el presupuesto del Estado y no tiene sitio web ni canales oficiales de contacto.

CubaFull ha documentado esa opacidad en su cobertura sobre el conglomerado y sobre movimientos como el traspaso de la Terminal de Contenedores del Mariel a una nueva empresa, leído por varios analistas como una maniobra para esquivar sanciones.

La respuesta oficial cubana y el choque con la excontralora

El régimen ya había respondido antes de que la denuncia llegara a la ONU. En junio de 2026, el gobierno cubano afirmó que GAESA "no es una estructura opaca, ni paralela al Estado cubano", y presentó al conglomerado como una respuesta al "cerco económico", según recogió EFE.

Esa versión oficial choca con lo dicho por la propia excontralora general de la República, Gladys Bejerano, que en 2024 reconoció que GAESA en su conjunto no es auditado por la Contraloría General, según recordó la misma nota de EFE.

En el mismo foro del 25 de agosto, el gobierno cubano llevó su propia versión al Consejo de Seguridad: denunció el uso del hambre "como arma de guerra" y responsabilizó al embargo estadounidense de la crisis alimentaria de la isla, según Granma. Esa versión no explica por qué el propio conglomerado militar mantiene miles de millones fuera del sistema financiero cubano en lugar de destinarlos a paliar la escasez que denuncia.

La maquinaria de sanciones que ya golpea a GAESA

La denuncia en la ONU no aparece aislada. El 1 de mayo de 2026, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, que sirvió de base para las sanciones que la administración estadounidense anunció el 7 de mayo de 2026 contra GAESA.

Entre los sancionados a título individual figura la general Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta ejecutiva de GAESA, además de la empresa mixta Moa Nickel S.A., constituida entre el Estado cubano y la canadiense Sherritt International. El Departamento de Estado confirmó las medidas de forma oficial.

Las empresas y entidades financieras extranjeras que seguían operando con GAESA tenían hasta el 5 de junio de 2026 para cortar esos vínculos o exponerse a sanciones secundarias, en línea con la ofensiva más amplia que ya había alcanzado a otras firmas vinculadas al régimen, como CubaFull documentó en su cobertura de sanciones previas.

Qué consecuencias financieras y políticas puede tener

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) precisó en junio de 2026 que el riesgo de sanciones alcanza a cualquier entidad en la que GAESA, el MININT o el MINFAR posean, directa o indirectamente, el 50% o más de participación, y recomendó a bancos y personas extranjeras aplicar diligencia reforzada antes de cualquier transacción vinculada al conglomerado.

Esa regla del 50% es la que convierte una denuncia diplomática en un riesgo concreto para hoteles, operadores turísticos, plataformas de remesas y bancos que trabajen con empresas mixtas cubanas: no hace falta tratar directamente con GAESA para quedar expuesto, basta con que la contraparte esté bajo su control mayoritario.

Políticamente, la denuncia desplaza el debate sobre Cuba desde el terreno tradicional de los derechos humanos hacia la corrupción y el manejo del dinero público, un argumento con más capacidad de presionar a socios comerciales y financieros que no se mueven por razones humanitarias.

Análisis: la denuncia en la ONU es la segunda vuelta de la misma ofensiva

Leído junto al calendario, lo del 25 de agosto no es un episodio nuevo: es la continuación pública de una presión que Washington ya había activado con las sanciones de mayo.

A nuestro juicio, llevar la cifra de GAESA hasta el Consejo de Seguridad busca dos cosas a la vez. Presiona a los bancos y empresas que todavía dudan si cortar lazos con el conglomerado, e instala el argumento económico (el contraste entre el hambre y el dinero escondido) como eje de la narrativa internacional sobre Cuba.

El riesgo para el régimen no es solo reputacional. Si la regla del 50% empuja a más entidades financieras a evitar cualquier vínculo con empresas mixtas cubanas por temor a sanciones secundarias, el conglomerado (que sostiene buena parte del turismo, la banca y la logística de la isla) podría encontrar más difícil mover el dinero que ya tiene fuera, justo el efecto que Washington busca.

Lo que no cambia es el origen del dato. Ni la Casa Blanca ni el foro de la ONU han presentado una auditoría propia de las cuentas de GAESA: la cifra sigue apoyada en los mismos documentos filtrados analizados por la prensa desde 2024, ahora repetidos con mayor peso diplomático y frente a una versión oficial cubana que, hasta ahora, no ha mostrado ninguna cuenta que la contradiga.

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