El Departamento de Estado volvió a mover la línea de qué solicitantes de visa deben abrir sus cuentas de redes sociales al escrutinio migratorio. La revisión de redes sociales, que ya pesaba sobre estudiantes, trabajadores con visa H-1B y prometidos de ciudadanos estadounidenses, se extendería ahora a dos grupos que hasta esta semana quedaban fuera del filtro, según un memorando interno del que informó The Daily Signal.
Periodistas extranjeros que buscan trabajar en Estados Unidos y viajeros de negocio de México y Canadá amparados en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, junto con sus familiares dependientes, entrarían, según ese memorando, en el mismo mecanismo que desde marzo alcanza a trabajadores religiosos, víctimas de trata y participantes de programas de intercambio cultural.
El cambio, atribuido a ese memorando interno del Departamento de Estado, golpea directo a quienes tienen una cita consular por delante sin saber qué configuración exige el trámite ni qué publicación antigua puede complicar una solicitud.
Quiénes quedan bajo la lupa desde agosto
La ampliación reportada alcanzaría a dos grupos concretos: los representantes de medios extranjeros que solicitan una visa de periodista (categoría I) para trabajar en Estados Unidos y los ciudadanos de México y Canadá que piden una visa de negocios TN o TD bajo el T-MEC, además de sus dependientes. Así lo reveló The Daily Signal, que dijo haber tenido acceso al memorando interno del Departamento de Estado.
La medida no nace ahora. Sería la cuarta ampliación en poco más de un año: primero estudiantes e intercambio, después trabajadores H-1B, en marzo un grupo de 14 categorías adicionales y ahora, según ese memorando, periodistas y viajeros del T-MEC.
El cuadro resume la secuencia completa, con la fecha en que el Departamento de Estado hizo efectiva cada suma de categorías:
Fecha | Categorías de visa incluidas |
|---|---|
Junio de 2025 | Estudiantes e intercambio (F, M, J) |
15 de diciembre de 2025 | Trabajadores H-1B y sus dependientes H-4 |
30 de marzo de 2026 | Prometidos (K-1, K-2, K-3), religiosos (R-1, R-2), aprendices (H-3) y sus dependientes, empleados domésticos y de organismos internacionales (A-3, C-3, G-5), intercambio cultural (Q), víctimas de trata (T) y de otros delitos (U), testigos colaboradores (S) |
Agosto de 2026 (memo interno citado por The Daily Signal) | Periodistas extranjeros con visa de medios (I) y viajeros de negocio T-MEC (TN, TD) con sus dependientes |
Ampliación del escrutinio de redes sociales por fecha, según el Departamento de Estado y el memorando interno reportado por The Daily Signal.
Qué revisa el Departamento de Estado y con qué alcance
El requisito central es doble para todas las categorías ya incluidas. Primero, el solicitante debe configurar como "público" o "abierto" cada perfil de red social antes de la entrevista consular y mantenerlo así hasta recibir una decisión final. Segundo, en el formulario DS-160 debe declarar toda cuenta usada en los últimos cinco años, incluidas las que ya están inactivas.
Esa pregunta del DS-160 no es nueva: el Departamento de Estado la incorporó al formulario en mayo de 2019 para la mayoría de los solicitantes del mundo. Lo que cambia con cada ampliación es la exigencia de dejar esos perfiles abiertos y el número de categorías sometidas a una revisión reforzada.
De cuánto alcance es esa revisión reforzada da una pista lo ocurrido con estudiantes e intercambio (F, M, J), la primera categoría incluida en 2025. Un cable interno visto por CNN detalla que, para esos solicitantes, el examen cubre "toda la presencia en línea", no solo las redes sociales declaradas, con apoyo de buscadores y otros recursos digitales, y que un acceso limitado o restringido al perfil puede interpretarse como un intento de ocultar actividad. El Departamento de Estado no ha precisado si ese mismo criterio amplio rige para las categorías sumadas después, pero marca el patrón que ha seguido la política hasta ahora.
El enfoque de la revisión, según el memorando de marzo, busca identificar expresiones de hostilidad hacia ciudadanos, instituciones o principios estadounidenses, apoyo a organizaciones designadas como terroristas y contenido de acoso o violencia antisemita. Un oficial consular que encuentre publicaciones en esas líneas puede considerarlas un factor negativo en la decisión.
Cómo evitar errores en el trámite sin borrar ni falsear nada
El error más grave es omitir, cerrar o alterar cuentas para ocultar información antes de la entrevista consular. Los abogados de inmigración que siguen el tema coinciden en un mismo consejo: no hay atajo que consista en borrar o esconder información. Omitir una cuenta en el DS-160, cerrarla justo antes de aplicar o volver a poner el perfil en privado después de solicitar la visa no elimina el rastro, y en cambio genera dudas de credibilidad ante el oficial consular.
El riesgo no es solo de percepción. Declarar datos falsos o esconder deliberadamente una cuenta puede calificar como tergiversación material bajo la ley migratoria (sección 212(a)(6)(C)(i) del Acta de Inmigración y Nacionalidad), un motivo de inadmisibilidad que puede ser permanente y que no se borra ni con visas obtenidas después.
Este cuadro resume qué hacer en cada situación y qué riesgo se corre al manejarla mal:
Situación | Mejor práctica | Riesgo si se maneja mal |
|---|---|---|
Cuenta usada en los últimos cinco años | Declararla en el DS-160, aunque esté inactiva | La omisión se lee como inconsistencia |
Perfil en privado | Ponerlo en público si la categoría lo exige | Sospecha de ocultamiento |
Publicaciones que preocupan | Consultar a un abogado antes de solicitar | Borrarlas puede interpretarse como evasión |
Usuario antiguo o cuenta inactiva | Documentarlo y declararlo igualmente | Error material en el formulario |
Qué hacer y qué evitar con las redes sociales al tramitar una visa de Estados Unidos.
La recomendación práctica, para quien tenga publicaciones que le preocupen, es consultar a un abogado de inmigración antes de presentar la solicitud, no después. Quien ya tramitó su cita puede informarse sobre otros cambios recientes en los trámites consulares para cubanos, que este año ya sumaron restricciones de sede y de fianza migratoria.
Suscribirse al boletín de CubaFull es una forma de enterarse apenas el Departamento de Estado confirme la próxima categoría que entra en la lista, algo que ha ocurrido varias veces en los últimos catorce meses.
Análisis: el trámite que más golpea a las familias y a la prensa cubana en el exilio
A nuestro juicio, la lista de categorías ya alcanzadas dice más que el anuncio de esta semana. La visa K-1 de prometidos, que desde marzo exige el mismo escrutinio, es una de las vías más usadas por familias cubanas que se reagrupan a través del matrimonio con un ciudadano estadounidense. La R-1, para trabajadores religiosos, cubre a buena parte de los pastores y misioneros cubanos que viajan entre la isla y las congregaciones de la diáspora en Estados Unidos.
La incorporación reportada de la visa de periodista tampoco es un dato menor para el ecosistema de prensa independiente cubana en el exilio, que en buena parte tramita ese tipo de visado para cubrir Estados Unidos o instalarse fuera de la isla. Si el patrón fijado con estudiantes se repite (una revisión que no se detiene en las cuentas personales sino que examina "toda la presencia en línea"), un periodista extranjero podría ver escrutada también su obra publicada bajo su propia firma, no solo su perfil personal.
El patrón de los últimos catorce meses (una ampliación cada pocos meses, siempre hacia más categorías, nunca hacia menos) sugiere que el criterio por defecto de la actual administración es sumar tipos de visa a la revisión. Quien tenga un trámite pendiente en cualquier categoría todavía no incluida hace bien en asumir que puede llegarle antes de la entrevista.




