EE.UU. prepara la mayor revocación de visas de su historia: Cubanos con turismo, negocios y asilo pendiente, en la mira

El Departamento de Estado prepara la revocación de hasta 200.000 visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 a quienes las usaron para entrar como turistas o viajeros de negocios y luego pidieron asilo. La medida también alcanza a cubanos con un caso migratorio abierto.

Redacción30 de agosto de 2026 · 6 min de lectura
Pasaporte cubano junto a una visa estadounidense, símbolo de la revocación masiva de visas a cubanos

Vía PBS NewsHour (AP)

El Departamento de Estado de Estados Unidos prepara la revocación de visas de turismo y negocios más grande de su historia. Hasta 200.000 personas que entraron al país como visitantes y luego pidieron asilo podrían perder ese estatus en las próximas semanas.

La medida no distingue nacionalidad, pero golpea de lleno a los cubanos que llegaron con visa B1 o B2 en la última década y abrieron un caso de asilo para quedarse. Para muchos, la noticia llega en medio de una ofensiva migratoria que ya se ha cobrado más de cien mil visas canceladas desde enero de 2025.

El anuncio formal todavía no se ha producido, pero los documentos que maneja Washington ya fijan el alcance, los criterios de revisión y las opciones que le quedan a quien caiga en la lista, dentro y fuera de Estados Unidos.

Qué visas revisa Washington y a quién alcanza

El plan revisa visas B1 (viajes de negocios) y B2 (turismo, visitas familiares o atención médica) emitidas entre 2016 y 2026. Para los cubanos, el riesgo inmediato no es una deportación automática, sino perder la condición de visitante y complicar cualquier viaje o reingreso futuro a Estados Unidos.

La condición para entrar en la lista es una sola: haber solicitado asilo, o estar en proceso de solicitarlo, después de cruzar la frontera con ese permiso de corto plazo.

Según documentos del Departamento de Estado obtenidos por la agencia AP y confirmados por dos funcionarios, la cifra podría llegar a 200.000 personas, lo que convertiría la medida en la mayor revocación masiva de visas en la historia de Estados Unidos.

El vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, resumió el criterio: "Estamos coordinando con el DHS para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que llegaron a Estados Unidos alegando ser visitantes de corto plazo, pero luego piden asilo para quedarse de forma permanente".

El subsecretario de Estado, Christopher Landau, fue más directo: "La gente en Estados Unidos y en todo el mundo está harta de las solicitudes de asilo fraudulentas. El asilo no debería ser una vía para eludir la ley migratoria".

Los criterios de revisión y qué pasa si tu visa cae en la lista

El proceso corre en paralelo entre el Departamento de Estado y el DHS, y avanza de forma continua, sin una fecha única de corte: cada caso se revisa según el registro de la visa original y la fecha en que se presentó la solicitud de asilo.

Perder la visa no equivale a una deportación automática. Según los funcionarios citados, la mayoría de quienes tengan un caso de asilo pendiente pasará a otra categoría migratoria: pierde la etiqueta de turista o viajero de negocios, pero su proceso de asilo sigue su curso ante el tribunal migratorio.

La revocación tiene además un efecto técnico concreto: una visa revocada y cancelada físicamente ya no sirve para viajar, aunque su titular puede solicitar una visa nueva más adelante, según el reglamento del propio Departamento de Estado que rige estas revocaciones (9 FAM 403.11).

El anuncio formal se espera en las próximas semanas y ya se descuenta que enfrentará demandas judiciales, un obstáculo habitual para las medidas migratorias más agresivas de esta administración.

La cifra se suma a otra ya conocida: en los últimos 18 meses el Departamento de Estado revocó cerca de 175.000 visas por delitos, fraude migratorio o críticas públicas a la política de Estados Unidos.

Qué comprobar antes de viajar con una visa B1 o B2

Mientras no haya lista definitiva, el Departamento de Estado recuerda una distinción que muchos viajeros pasan por alto: una visa vigente no garantiza la entrada a Estados Unidos. La visa solo permite pedir la admisión en un puerto de entrada; quien decide si se autoriza y por cuánto tiempo es la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, según explica el propio Departamento de Estado.

Esa autorización de estadía queda registrada en el I-94, no en la fecha de vencimiento de la visa, así que revisar ese documento es el primer paso para saber cuánto tiempo puede permanecer legalmente alguien que ya está dentro del país.

Si tiene un caso de asilo abierto en Estados Unidos

Quien esté dentro de Estados Unidos con un proceso de asilo en marcha puede consultar el estado de su visa original en el portal CEAC del Departamento de Estado con el número de caso, el pasaporte y el apellido del solicitante, a través del sistema de verificación oficial. Los abogados de inmigración recomiendan conservar toda notificación oficial y evitar salir del país si se sospecha que la visa está bajo revisión, porque una revocación complica el regreso.

Si vive en Cuba, España u otro país y planea viajar

Para quien todavía no ha viajado, el riesgo es distinto: si tiene un historial de asilo, un cambio de estatus o una sobreestadía previa en Estados Unidos, entra en el perfil que revisa esta medida, y su visa B1 o B2, aunque esté vigente en el pasaporte, puede no bastar para entrar. La recomendación es no comprar pasajes no reembolsables hasta confirmar que no hay ninguna notificación pendiente del consulado.

Ahí pesa además la propia geografía consular. La embajada de Estados Unidos en La Habana mantiene suspendido el trámite ordinario de visas B1 y B2, así que el cubano que quiere una visa de turista o negocios debe pedir cita en un consulado de un tercer país, con el coste y la demora que eso añade.

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Las opciones de los cubanos con un caso de asilo abierto

Para los cubanos que llegaron con visa de turismo o negocios y hoy tienen un caso de asilo en trámite, la revocación no cierra automáticamente las puertas. La Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, ofrece una vía de residencia separada del estatus de turista: exige haber sido admitido o recibido parole, y acumular un año de presencia física en el país antes de solicitar la residencia con el formulario I-485.

Esa vía no depende de que la visa B1 o B2 siga activa, así que un cubano recategorizado por esta medida puede seguir aspirando a la residencia por la Ley de Ajuste Cubano si cumple esos requisitos, en paralelo a su caso de asilo.

Mientras el Departamento de Estado no confirme fecha ni lista definitiva, la recomendación de los abogados de inmigración es la de siempre: conservar toda la documentación de entrada, del caso de asilo y de cualquier trámite abierto, y consultar a un abogado antes de tomar decisiones sobre viajes o estatus.

Lo llamativo de este plan es a quién señala. No apunta a quienes cruzaron la frontera de forma irregular, sino a personas que entraron con una visa aprobada por el propio gobierno de Estados Unidos y que después, dentro del sistema, pidieron asilo. Es la vía que la propia administración dice preferir frente a la migración irregular, y es exactamente la que ahora queda bajo sospecha.

Para la comunidad cubana, que durante años usó la visa de turista como puerta de entrada legal antes de acogerse al asilo o a la Ley de Ajuste Cubano, el mensaje es de incertidumbre añadida, no de expulsión inmediata. La letra pequeña, que la mayoría pasará a otra categoría y no a una orden de salida, pesa tanto como el titular de las 200.000 visas.

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