Cuba tocó la puerta de Rusia esta semana por dos frentes a la vez: el ferrocarril y las termoeléctricas que sostienen, a duras penas, el sistema eléctrico de la isla. Un viceministro cubano viajó hasta Moscú con el mensaje que el régimen repite desde hace años: la cooperación con Rusia es, para Cuba, una prioridad.
La respuesta desde el lado ruso llegó casi al mismo tiempo y con un tono distinto. Una fuente cercana al Kremlin puso una condición que aleja cualquier acuerdo futuro de la vieja idea de la ayuda incondicional entre aliados: primero, que Cuba muestre con qué va a pagar.
No es la primera vez que Moscú revisa la letra pequeña antes de firmar con La Habana. Y esta vez la isla llega con menos margen que nunca, en plena crisis eléctrica, para cumplir lo que Rusia pide.
Rusia condiciona reparar trenes y termoeléctricas a que Cuba muestre con qué pagar
Cualquier cooperación rusa con Cuba, incluida la que toca a los trenes y las termoeléctricas, deberá estar justificada comercialmente, según el analista energético ruso Igor Yushkov, de la Universidad Financiera adscrita al Gobierno ruso, citado esta semana por medios independientes cubanos. La condición, resumida sin rodeos, es que la isla encuentre con qué pagar antes de que Moscú se comprometa.
El mensaje llega apenas unos días después de que un funcionario cubano pidiera en Moscú avanzar en ambos frentes. Marca, además, un cambio de tono frente al discurso oficial ruso, mucho más generoso en palabras que en cifras concretas hasta ahora.
En junio de 2025, durante el Foro Económico de San Petersburgo, el ministro ruso de Energía, Serguéi Tsivilev, y el titular cubano de Comercio Exterior hablaron de construir una nueva unidad de 200 megavatios en la termoeléctrica Este de La Habana y de reparar cuatro unidades de 100 MW en las plantas Antonio Maceo, Máximo Gómez y Este de La Habana, según Interfax. Ninguno de esos anuncios llegó acompañado de montos ni plazos firmes.
Un año después, en junio de 2026, el viceprimer ministro cubano Ricardo Cabrisas volvió a ofrecer a empresas rusas incentivos como la venta directa de combustible y la exención de impuestos mayoristas, buscando atraer inversión en energía, refinerías y transporte, según Granma.
El pedido cubano: primero los trenes
El viceministro primero de Transporte, Luis Roberto Roces, confirmó en Moscú que desarrollar el ferrocarril junto a Rusia es una prioridad para Cuba, en medio de la crisis prolongada del transporte ferroviario que golpea a la isla.
En una entrevista con el sitio ruso Prime.ru, durante la Cumbre Internacional de Transporte celebrada en Moscú el 4 de agosto, Roces explicó que el 70 % del material rodante cubano es de origen ruso, según recogió Radio Rebelde. Vinculó el pedido al recrudecimiento de las sanciones estadounidenses, aunque no detalló qué inversión concreta espera Cuba ni en qué plazo se ejecutaría.
La cooperación ferroviaria con Rusia no arranca de cero. RZD International, filial de los ferrocarriles rusos, firmó en 2017 un contrato con la Unión de Ferrocarriles de Cuba para restaurar y modernizar la red. En 2023, el embajador ruso en La Habana confirmó a la agencia TASS que la empresa Sinara negociaba el suministro de material rodante.
En paralelo, Cuba ha apostado por formar personal propio: hasta noviembre de 2025 había 98 jóvenes cubanos estudiando especialidades ferroviarias en Rusia y otros 57 trabajadores del sector cursando maestrías, según Granma.
Termoeléctricas: la memoria de una promesa incumplida
La condición que Moscú puso esta semana tiene un antecedente muy concreto en el propio sector eléctrico cubano: el préstamo ruso de 1.200 millones de euros que debía modernizar dos termoeléctricas y que nunca se ejecutó del todo.
Rusia y Cuba firmaron ese crédito en 2015 para construir unidades generadoras en las plantas Máximo Gómez y Este de La Habana, a un interés del 4,5 %, con un plazo de uso previsto entre 2016 y 2024, según Interfax. Cuba nunca reunió el pago inicial exigido para activarlo, y para agosto de 2023 la propia agencia rusa reportaba que las obras ni siquiera habían comenzado.
En 2023, Moscú aceptó aplazar el repago de la deuda ya generada hasta 2040 y permitió saldarla en rublos en lugar de euros. Meses después, el Gobierno ruso autorizó a la estatal Inter RAO a participar en la modernización de plantas térmicas cubanas por hasta 600 MW de capacidad conjunta, de acuerdo con la misma fuente.
La termoeléctrica Guiteras, la mayor del país, encadena averías y reparaciones aplazadas, como ya contó CubaFull.
La urgencia detrás del pedido: apagones que no dan tregua
Cuba negocia desde una posición débil. El 6 de julio de 2026, la isla sufrió su tercera desconexión total del sistema eléctrico nacional del año, un apagón que dejó sin corriente a unos 9 millones de cubanos, según EFE.
Ocho días después, el 14 de julio, se registró la quinta caída total del año. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, la atribuyó a oscilaciones en la red tras la salida de una unidad generadora, según la misma agencia.
El combustible ruso ha servido de alivio puntual, no de solución. En abril de 2026, el petrolero Anatoli Kolodkin descargó unas 100.000 toneladas de crudo ruso en la base de supertanqueros de Matanzas, envío que el propio Gobierno cubano presentó como respaldo de una "amistad probada en duros momentos", según Granma. La cifra, confirmada también por EFE, equivale a apenas unos días de consumo nacional.
Análisis: la vieja "amistad desinteresada" ya no alcanza
A nuestro juicio, lo relevante no es que Rusia condicione su ayuda: lo hace desde hace años con el sector energético cubano, como muestra el crédito de 2015 que nunca llegó a ejecutarse. Lo nuevo es que ahora lo diga en público y de forma tan directa, justo cuando Cuba pide ayuda en dos frentes a la vez.
El régimen llega a esta negociación con menos con qué pagar que en 2015. Los apagones nacionales se repiten cada pocas semanas y el combustible ruso, aun cuando llega, apenas cubre unos días de consumo.
Los incentivos que Cabrisas ofreció en San Petersburgo (venta directa de combustible, exención de impuestos) apuntan en la misma dirección que la condición del Kremlin: Rusia quiere negocio, no otro préstamo que termine congelado una década.
En CubaFull seguimos el hilo de cada movimiento en esta negociación entre La Habana y Moscú: suscríbete a nuestro boletín si no quieres perderte la próxima entrega.
La diáspora, mientras tanto, sigue siendo la que compensa en la práctica lo que ni Cuba ni Rusia terminan de resolver. Cada vez que un tren se detiene o una termoeléctrica se apaga, son las remesas y los envíos desde fuera los que sostienen a las familias que se quedan sin luz o sin transporte.




