Hay una pieza dañada en la termoeléctrica más importante del occidente de Cuba que, según su propia dirección, pudo cambiarse hace más de un mes. Sigue sin tocarse.
La decisión no es técnica. Es de calendario, y pesa sobre un sistema eléctrico que ya no tiene margen: cada megavatio que la Antonio Guiteras aporta hoy es un megavatio que faltaría durante medio año si la planta se detiene para repararse a fondo.
Mientras esa cuenta se pospone, el país entero paga la factura. Este jueves 30 de julio, la Unión Eléctrica pronosticó una afectación de 2.280 MW en el horario pico, con apenas 1.000 MW disponibles frente a una demanda de 3.250 MW.
Qué pieza necesita la Guiteras y qué se decidió aplazar
El director general de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, Román Pérez Castañeda, aseguró que la planta lleva más de un mes en condiciones de sustituir el economizador, el componente de la caldera que ha protagonizado buena parte de sus averías en lo que va de 2026.
Ese componente precalienta el agua de alimentación aprovechando el calor de los gases de combustión. Un salidero en sus tubos obliga a un consumo de agua excesivo y compromete la estabilidad de la unidad, lo que fuerza sacarla de la red antes de que el daño sea mayor.
Eso fue lo que ocurrió el 26 de julio, cuando la unidad 1 salió del Sistema Electroenergético Nacional a la 01:07 de la madrugada por un salidero en el economizador, según confirmó la Unión Eléctrica en su parte diario.
Cambiarlo a fondo exige una reparación capital que sacaría a la Guiteras de la red durante seis meses. En un reportaje del oficialista Cubadebate, el director explicó que la dirección de la planta optó por mantenerla conectada durante el verano y el Mundial de fútbol antes que asumir esa desconexión prolongada.
Cubafull ya había cubierto una avería anterior de la caldera de esta misma central, señal de que el deterioro no es un episodio aislado sino una tendencia sostenida.
Una reparación capital que se pospone desde hace más de un año
La Antonio Guiteras no recibe una reparación capital desde 2010, dieciséis años atrás. En septiembre de 2025, directivos de la Unión Eléctrica anunciaron un mantenimiento amplio de unos seis meses, con trabajos profundos en la caldera y otras áreas del bloque.
Ese mantenimiento no llegó a ejecutarse como estaba previsto. A finales de 2025, el ministro de Energía y Minas reconoció que la reparación capital se aplazaba por un problema coyuntural técnico y de riesgo, y que en su lugar se haría una parada corta para afrontar el verano de 2026.
En mayo de este año, con la planta todavía sin esa intervención, Pérez Castañeda volvió a admitir que la Guiteras necesita al menos 180 días de mantenimiento capital y que la situación del país "no permite ejecutarlo". Dos meses después, en julio, el aplazamiento sigue en pie.
El sistema eléctrico corre sin margen mientras la Guiteras aguanta
El 14 de julio, el ministro Vicente de la O Levy había reconocido que Cuba enfrenta una total ausencia de combustible y de piezas de repuesto para sus termoeléctricas. Días después, tras un nuevo colapso del sistema, admitió que la caldera de la planta presenta una "debilidad estructural" cuya magnitud aún se evaluaba.
Ese diagnóstico se refleja en el parte de la Unión Eléctrica del 30 de julio. La víspera, el 29 de julio, la afectación real llegó a 2.165 MW a las 20:30 horas. Para el 30 de julio, la disponibilidad prevista era de solo 1.000 MW frente a una demanda máxima de 3.250 MW.
Otras plantas también fallan
La unidad 1 de la Guiteras no fue la única en avería ese día: se sumaban una unidad de la termoeléctrica Máximo Gómez, en Mariel; una de Lidio Ramón Pérez, en Felton, y una de Antonio Maceo, en Renté. Otras cuatro unidades estaban en mantenimiento programado.
Sin combustible ni respaldo suficiente
A esa lista se sumaban 106 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, además de dos patanas y dos centrales flotantes de fuel. Los 54 parques solares del país sí aportaron su parte: generaron 5.578 MWh el 29 de julio, con una potencia máxima de 867 MW.
El propio ministro reconoció, en declaraciones recogidas por la prensa cubana, que la solución a los apagones será un camino largo, sin una fecha definida para estabilizar el sistema.
Análisis: aplazar la Guiteras es administrar la escasez, no resolverla
A nuestro juicio, mantener encendida la Guiteras responde a una lógica de corto plazo que no resuelve nada de fondo. Evita un colapso político en pleno verano, pero traslada el riesgo hacia un futuro cada vez más estrecho.
El patrón se repite desde 2025: un mantenimiento anunciado, aplazado por "coyuntura", sustituido por parches, y una planta que sigue sumando averías cada pocas semanas. Cuba ya sufrió apagones nacionales en julio, y cada uno de ellos ha coincidido con una salida de la Guiteras o con la escasez de combustible que el propio ministro reconoce.
El régimen administra la escasez en lugar de resolverla, y traslada el coste de esa administración a los cubanos que hoy suman horas de apagón mientras esperan una reparación que su propia dirección califica como técnicamente posible desde hace semanas.
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Lo que queda pendiente para la planta y para el país
Ni la dirección de la Guiteras ni el Ministerio de Energía y Minas han fijado una fecha para la reparación capital del economizador. Mientras esa decisión no se tome, la planta seguirá operando en las mismas condiciones que produjeron la avería del 26 de julio.
El país, mientras tanto, sigue enfrentando apagones que ya han sido nacionales este mismo verano, con una generación que, según la propia Unión Eléctrica, no cubre ni un tercio de la demanda en los momentos más críticos.




