Estados Unidos endurece las sanciones a Cuba y le vende más que nunca: Los productos detrás del récord

Bruno Rodríguez denuncia ante la ONU un bloqueo energético que compara con un acto de guerra, mientras el comercio entre Cuba y Estados Unidos bate récords y cambia de canasta en 2026.

Redacción26 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura
Puerto de La Habana con bandera de Estados Unidos y cajas de pollo importado, comercio Cuba-EEUU
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: el puerto de La Habana con carga de pollo importado desde Estados Unidos y la bandera estadounidense de fondo. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

Bruno Rodríguez Parrilla subió este sábado a la tribuna de la Asamblea General de la ONU y describió el cerco de Washington contra la isla con un lenguaje que ya no se limita al vocabulario habitual de las sanciones. Habló de un bloqueo energético que, según dijo, prohíbe a terceros países vender combustible a Cuba y lo comparó con un bloqueo naval, una figura que el derecho internacional tipifica como acto de guerra.

El canciller cubano repite esa imagen de asedio total en cada foro internacional al que asiste. Días antes, la delegación cubana había abandonado la sala mientras el presidente Donald Trump calificaba a la isla de Estado fallido y anunciaba una nueva ofensiva diplomática para forzar un cambio político.

Pero mientras ese relato se repite ante la comunidad internacional, el comercio real entre Cuba y Estados Unidos avanza en dirección contraria. Entre enero y julio de 2026 las ventas estadounidenses a la isla alcanzaron un ritmo que no se veía en años recientes, con julio como el mes de mayor volumen del periodo.

El salto: 674 millones de dólares en siete meses

Buque portacontenedores cargado en un puerto de Estados Unidos con grúas pórticoImagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: un buque portacontenedores cargado en un puerto de Estados Unidos. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

Las exportaciones de bienes de Estados Unidos a Cuba sumaron 674 millones de dólares entre enero y julio de 2026, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos. Solo julio aportó 148,9 millones, el mes más alto del año hasta ese corte.

Ese acumulado supera en un 61,8 % al mismo periodo de 2025, que fue de 416,5 millones de dólares, y equivale ya al 83,2 % de todo lo que Estados Unidos le vendió a Cuba en el año completo anterior.

En 2025 Cuba compró bienes estadounidenses por 809,6 millones de dólares, un 38,3 % más que en 2024, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Las importaciones estadounidenses desde la isla, en cambio, apenas llegaron a 17,5 millones: la relación comercial corre casi en una sola dirección.

Qué compra Cuba: del pollo a los combustibles

Buque tanquero de combustible descargando carga en un puerto caribeño mediante tuberías de trasiegoImagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: un buque cisterna descargando combustible en un puerto caribeño. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

Bajo ese crecimiento hay un cambio de canasta. El economista cubano Ricardo Torres, investigador en American University, resume el fenómeno con una frase: «el crecimiento viene además con un cambio de composición».

Los artículos de socorro encabezan ahora la lista, con 126,6 millones de dólares. Le sigue el pollo congelado, con 118 millones, y los derivados del petróleo, con 117,1 millones. Cierran los vehículos, con 34,9 millones.

Producto

Monto (ene-jul 2026)

Qué revela

Artículos de socorro

126,6 millones USD

Nueva categoría líder, por delante del pollo

Pollo congelado

118 millones USD

Antes encabezaba la lista; ahora en segundo lugar

Derivados del petróleo

117,1 millones USD

Rubro emergente ligado a las compras del sector privado

Vehículos

34,9 millones USD

Compras crecientes, sobre todo de autos usados

Principales bienes exportados por Estados Unidos a Cuba entre enero y julio de 2026, según datos comerciales estadounidenses recogidos por EFE.

Pero el salto más brusco está en el combustible. Según datos recopilados por el U.S.-Cuba Trade and Economic Council a partir de las estadísticas comerciales de Estados Unidos, las exportaciones de combustibles y aceites hacia la isla treparon a 156,88 millones de dólares entre enero y julio de 2026, frente a apenas 311.558 dólares en todo 2025.

El mismo informe muestra algo que no encaja con el discurso humanitario habitual: los alimentos y productos agrícolas, la categoría que sostiene la excepción de comida y medicinas, en realidad cayeron. Sumaron 254,19 millones de dólares entre enero y julio de 2026, un 11 % menos que en el mismo periodo de 2025.

Cómo conviven estas ventas con el embargo

Nada de esto ocurre al margen de las sanciones. Se amparan en excepciones con más de dos décadas de vigencia: la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000, que exime del embargo a las ventas comerciales de alimentos, medicinas y suministros médicos a Cuba, bajo licencias anuales que administra la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro estadounidense.

La propia OFAC lo dejó por escrito este año: las sanciones de la Orden Ejecutiva 14404 no buscan interrumpir la entrega de alimentos, medicinas ni dispositivos médicos a la isla.

Para el combustible y otros insumos, el canal pasa por otra vía. La Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio mantiene una excepción para exportar ciertos productos agrícolas y derivados del petróleo a entidades privadas e individuos elegibles en Cuba, bajo licencia caso por caso.

Es ese canal, según Torres, el que explica buena parte del salto: el sector privado cubano, autorizado a importar combustible de forma directa, ha tomado un peso que hace pocos años dependía casi por completo de la gestión estatal. Ese mismo fenómeno ya se veía a mitad de año en el combustible que llegaba a las mipymes cubanas desde Estados Unidos.

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La paradoja energética: sanciones a terceros, ventas propias en alza

El bloqueo energético que denuncia Bruno Rodríguez tiene un origen concreto. El 29 de enero de 2026 la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva que crea un mecanismo de aranceles contra los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, en vigor desde el día siguiente. No es una prohibición a Estados Unidos para vender combustible a la isla: es presión sobre terceros países para que dejen de hacerlo.

En mayo, otra orden amplió las sanciones contra actores vinculados a la represión y a sectores como energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad de la economía cubana.

Mientras esa presión se dirige hacia fuera, Estados Unidos multiplicó sus propias ventas de combustible a la isla. Ya a mitad de año el comercio privado de combustible estadounidense hacia Cuba rompía récords, mientras el propio gobierno cubano pedía auxilio energético a la ONU por los apagones de más de 20 horas diarias que golpean al oriente del país.

El relato en la ONU: "un bloqueo que equivale a un acto de guerra"

Ante la Asamblea General, Bruno Rodríguez denunció que desde enero de 2026 la política de Washington «se ha intensificado y vuelto más cruel y peligrosa» con el bloqueo energético, y advirtió de su impacto humano sobre la población de la isla.

El canciller fue más allá en su intervención pública: «el impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano, la guerra económica se dirige contra el pueblo, cae sobre la población cubana en su conjunto, cobra vidas, provoca dolor», denunció, y cerró con la consigna «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí».

Esa escena se produjo días después de que Trump calificara a Cuba de "Estado fallido" y anunciara una ofensiva diplomática para impulsar un cambio político en la isla, episodio que llevó a la delegación cubana a abandonar la sala.

Análisis: dos relatos que conviven sin cruzarse

A nuestro juicio, ninguno de los dos relatos es falso por sí solo: describen capas distintas de la misma relación. El régimen tiene motivos reales para hablar de bloqueo energético, el mecanismo de enero contra terceros países es un hecho documentado, y a la vez Washington mantiene desde 2000 una vía legal para que la isla compre alimentos, medicinas y, cada vez más, combustible e insumos en efectivo.

Lo que cambia en 2026 no es la ley, es la composición de lo que se compra. El salto no lo explica la comida, que de hecho cayó, sino el combustible y los artículos de socorro, y ese matiz no cabe en el discurso de cerco total que Bruno Rodríguez lleva a la ONU.

El bloqueo que describe el canciller es real en el terreno energético que Washington impone a terceros países. El récord comercial con Estados Unidos es igual de real en el terreno del combustible y los insumos que compran, cada vez más, actores privados cubanos por su cuenta. El régimen no elige entre ambos relatos: los sostiene a la vez, según a quién se dirija.

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