China dona 5.000 sistemas solares a Cuba mientras el régimen traslada a las familias el costo de generar su propia luz

China entregó a Cuba un segundo donativo de 5.000 sistemas fotovoltaicos, con el doble de almacenamiento del primer lote, justo cuando el régimen amplía las exenciones fiscales que empujan a los cubanos a pagar de su bolsillo la generación eléctrica.

Redacción10 de agosto de 2026 · 6 min de lectura
Panel solar donado por China instalado en una vivienda rural de Cuba

El Gobierno chino entregó a Cuba, el viernes 7 de agosto de 2026, un segundo donativo de 5.000 sistemas fotovoltaicos para electrificar viviendas rurales aisladas. Los equipos también respaldarán con energía solar centros de salud, círculos infantiles y otros servicios básicos en 169 municipios del país.

La ceremonia se celebró en la sede del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), en La Habana. Participaron autoridades cubanas y el embajador chino en la isla.

La entrega llegó apenas dos días antes de que entraran en vigor nuevas reglas fiscales que cambian quién asume el costo de generar electricidad en Cuba. El régimen empuja, cada vez con más fuerza, a que sean los propios cubanos quienes produzcan su luz en medio de la peor crisis eléctrica del país.

A quiénes llegan los paneles chinos y qué capacidad tienen

El donativo de agosto de 2026 beneficia sobre todo a viviendas rurales sin acceso a la red eléctrica nacional. También llega a centros de salud, urgencias médicas, círculos infantiles, casas de niños sin amparo filial y sucursales bancarias en los 169 municipios señalados, según confirmó el propio Mincex y recogió Infobae.

Cada sistema del nuevo lote tiene, según los datos oficiales del acto, una potencia de 3,6 kilovatios hora (kWh) y una capacidad de almacenamiento de 14,3 kWh. Ese almacenamiento duplica el del primer donativo, entregado el 10 de noviembre de 2025 con la misma cifra de 5.000 equipos.

Aquel primer lote se destinó a viviendas aisladas sin conexión a la red nacional y a las provincias orientales golpeadas por el huracán Melissa. Aquellos sistemas, según explicó entonces el embajador chino Hua Xin, proveerían "un suministro eléctrico básico, seguro y confiable a hogares cubanos sin acceso a la red nacional", de acuerdo con Granma sobre la ceremonia de entrega.

Cada sistema de aquel primer lote tenía una potencia de 2 kilovatios (kW), según el comunicado oficial de la Embajada china en Cuba.

El acto de agosto de 2026 lo encabezó el viceprimer ministro y titular del Mincex, Oscar Pérez-Oliva Fraga, junto al propio Hua Xin. El embajador describió el nuevo donativo como "un regalo del pueblo chino para ayudar de forma práctica a mejorar el bienestar de la población cubana".

El presidente Miguel Díaz-Canel agradeció "profundamente" el gesto en su cuenta de X. Lo presentó como parte de los esfuerzos de Cuba para cambiar su matriz energética "en medio del bloqueo genocida", la etiqueta con la que el régimen atribuye la crisis eléctrica de la isla a las sanciones de Estados Unidos.

El régimen decide quién paga la próxima factura eléctrica

Mientras Pekín regala equipos, La Habana empuja a los propios cubanos a poner el dinero para generar su electricidad. El Ministerio de Finanzas y Precios activó, el 9 de agosto de 2026, las Resoluciones 179 y 180 de 2026.

Las nuevas normas eliminan los aranceles a la importación de paneles solares, calentadores solares, bombas fotovoltaicas, biodigestores, aerogeneradores pequeños y hasta cargadores para vehículos eléctricos, según reportó Diario Las Américas.

La viceministra Yenisley Ortiz presentó las medidas como un incentivo a la inversión privada en energía limpia. Las empresas que instalen paneles en centros de servicios públicos pagarán menos impuestos, y los equipos deberán venderse con un margen que no supere el 25% de los costos operacionales.

No es la primera vez que el régimen mueve la política fiscal para empujar la generación doméstica. Ya en junio de 2025, la Resolución 169 eximió del impuesto aduanero a los sistemas fotovoltaicos importados por personas naturales y jurídicas, con efecto retroactivo al 1 de mayo de ese año, según publicó entonces Granma.

En febrero de 2026, la Resolución 41 amplió esos beneficios a trabajadores por cuenta propia, productores agropecuarios, artistas y otros contribuyentes que inviertan en fuentes renovables, con exenciones que pueden extenderse hasta ocho años según el período de recuperación de la inversión. Cubre tanto el autoconsumo como la venta de electricidad al sistema nacional, según Granma.

Esas resoluciones se suman a la tarifa de 90 CUP por cada kilovatio-hora que el Estado paga a quien vierta electricidad solar, eólica o de biomasa al sistema nacional, una medida que cubafull ya adelantó.

Apagones de hasta 22 horas: la crisis que no resuelve la donación

El contraste queda claro con los números de la propia crisis. En julio de 2026, el sistema eléctrico nacional dejó de generar más de 2.000 megavatios (MW) en 28 de los 31 días del mes.

El déficit máximo del mes superó los 2.300 MW, una cifra histórica, con tres colapsos totales del sistema en solo ocho días, según los mismos datos de Diario Las Américas. En los momentos de máxima demanda, más del 60% del país quedó sin electricidad al mismo tiempo.

Meses antes, el propio régimen había reconocido apagones de hasta 20 y 22 horas diarias en La Habana. La Unión Eléctrica llegó a anticipar que hasta el 63% del país se quedaría sin corriente en los momentos más críticos, según reportó EFE el 14 de mayo de 2026.

Ante esa realidad, cada vez más familias cubanas dependen de lo que puedan comprar o recibir desde fuera. Parientes en Estados Unidos y España financian la instalación de paneles solares en las casas de sus familiares en la isla, mientras los apagones se extienden 12, 30 horas o más, según documentó AP el 7 de agosto de 2026.

Análisis: ayuda que no tapa el fallo de fondo

El donativo chino resuelve un problema real para miles de familias sin electricidad, y eso merece reconocerse. Pero el régimen lo usa también como pieza de propaganda diplomática.

A la vez, traslada a los propios cubanos, vía exenciones fiscales y tarifas, la responsabilidad de generar la electricidad que el Estado no ha logrado garantizar. Las cifras de julio de 2026 lo confirman: un déficit histórico de generación no se resuelve con 5.000 sistemas domésticos, por generosos que sean.

El patrón se repite desde hace más de un año. Cada pocos meses, el régimen amplía beneficios fiscales para que sean las familias, los cuentapropistas y ahora las empresas privadas quienes pongan el capital que el Estado no invierte en su propia red.

El acto lo encabezó Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Raúl Castro y hoy viceprimer ministro, según ha documentado El Nacional. La combinación de ayuda externa y ajuste interno retrata bien el momento energético de Cuba.

El régimen agradece la solidaridad de sus aliados a la vez que empuja el costo de la crisis hacia la población, incluida la que la sostiene desde fuera con sus remesas.

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