Villa Clara fue, durante décadas, una de las principales cuencas lecheras y cárnicas de Cuba, la provincia que sostenía buena parte de la leche y la carne que llegaban al resto de la isla. Hoy esa reserva ganadera se ha reducido a una fracción de lo que fue, y el desplome no responde a una sola causa.
A la sequía que ha secado pozos y fuentes de agua en el centro del país se suman la falta de pasto y alimento animal, el avance del marabú sobre los potreros y un robo de ganado que las autoridades locales no logran contener. La suma de todo eso ha ido vaciando los establos de la provincia, año tras año.
El propio periódico oficialista de la provincia, Vanguardia, admite el retroceso con cifras que confirman lo que los ganaderos vienen denunciando desde hace tiempo: la caída del hato bovino ya se mide en cientos de miles de cabezas y compromete directamente la producción de leche y carne para la población, con un efecto que llega hasta las mesas de las familias con parientes en el exterior.
Cómo se desplomó el hato bovino en Villa Clara
La ganadería de Villa Clara perdió unas 181.000 reses en una década: la provincia contaba con 519.000 reses hace diez años y, al 31 de mayo de 2026, la cifra había caído a 337.960 cabezas, según el reporte oficial de Vanguardia. Es una de las caídas más pronunciadas del hato bovino registradas en el país. De ese total, 228.540 son hembras, la base sobre la que debería sostenerse la reposición del rebaño.
Solo en el cierre de 2025, la provincia perdió 19.000 animales entre vacas y novillas. Hasta el 31 de mayo de 2026, los reportes oficiales contabilizan 8.807 muertes de ganado, frente a 15.091 nacimientos de terneros, de los cuales 3.077 murieron poco después de nacer.
La tasa de natalidad apenas llegó al 67,6% hasta esa fecha, y uno de cada cinco terneros que nace en la provincia muere por desnutrición, según los mismos datos oficiales.
| Indicador (Villa Clara, corte 31 de mayo de 2026) | Cifra |
|---|---|
| Reses en pastoreo | 337.960 |
| Hembras existentes | 228.540 |
| Muertes acumuladas en el año | 8.807 |
| Nacimientos de terneros | 15.091 |
| Terneros muertos tras nacer | 3.077 (uno de cada cinco) |
| Tasa de natalidad | 67,6% |
| Hechos delictivos por robo de ganado (enero-mayo) | 3.476 |
| Masa ganadera en manos del sector campesino y cooperativo | 86% |
Sequía, falta de alimento y robos: las causas del colapso
La escasez de pastos por la falta de siembras forrajeras, el agotamiento de las fuentes de agua y la ausencia de combustible para transportar recursos aparecen como las causas centrales del deterioro, junto al avance del marabú sobre las áreas de pastoreo.
A eso se suma una infraestructura hidráulica en ruinas: pozos, molinos de viento y sistemas de riego que llevan años sin mantenimiento, y una carencia de pienso, medicamentos veterinarios y financiamiento que estrangula a los productores, incluidos los privados que hoy sostienen la mayor parte del ganado de la provincia.
El sector campesino y cooperativo concentra el 86% de la masa ganadera de Villa Clara, según los datos oficiales, lo que traslada el golpe sobre todo a productores que dependen de un agua, un combustible, un alimento animal y una asistencia veterinaria que no llegan con estabilidad.
El robo y el sacrificio clandestino completan el cuadro. En 2025, Villa Clara registró 9.000 bajas de ganado por hurto, y entre enero y mayo de 2026 se contabilizaron 3.476 hechos delictivos vinculados al robo de reses.
Las autoridades provinciales anunciaron para 2026 la siembra de 4.000 hectáreas de pastos y forrajes para revertir la tendencia, pero el propio reporte oficial reconoce que se desconoce cuánto de ese plan se ha ejecutado realmente. El régimen ha ensayado otras medidas para reanimar el campo, como la eliminación de los topes en el usufructo de tierras, pero la falta de combustible y de financiamiento sigue golpeando a los productores sobre el terreno.
El colapso no es solo de Villa Clara
Lo que muestra Villa Clara se repite, con matices, en el resto del país. Cuba cerró 2024 con 2.913.500 cabezas de ganado vacuno, frente a 3.252.400 en 2023 y 3.752.400 en 2020, según el Anuario Estadístico de Cuba 2024 de la ONEI. En ese mismo periodo, las muertes de reses subieron de 237.200 a 253.100 entre 2023 y 2024, mientras los nacimientos bajaron de 399.700 a 394.700.
La Asamblea Nacional confirmó en julio de 2025 que el país cerró 2024 con cerca de tres millones de vacunos, y que el hurto y el sacrificio ilegal se llevaron más de 27.000 animales entre vacas y equinos en todo el territorio nacional.
Camagüey, otra de las cuencas ganaderas históricas de Cuba, reportó 58.963 muertes y 7.143 sacrificios ilegales de ganado mayor solo en 2024, según Granma. El patrón se repite de provincia en provincia: menos reses, más muertes, más robos y una gestión estatal que documenta el desastre sin lograr revertirlo.
| Año | Cabezas de ganado vacuno (Cuba) | Producción de leche de vaca (toneladas) | Rendimiento por vaca en ordeño (kg/año) |
|---|---|---|---|
| 2020 | 3.752.400 | 455.300 | 1.462 |
| 2024 | 2.913.500 | 236.400 | 847 |
Análisis: qué significa para la leche y la carne en la mesa de los cubanos
Los números de Villa Clara no son un dato aislado de estadística agrícola. Menos reses significa, de forma directa, menos leche y menos carne para un país que ya arrastra una crisis alimentaria severa.
La producción nacional de leche de vaca cayó de 455.300 toneladas en 2020 a 236.400 toneladas en 2024, y el rendimiento por vaca en ordeño pasó de 1.462 kilogramos a 847 kilogramos al año en el mismo periodo, según la propia ONEI. Es la traducción exacta, en litros, de lo que las cifras de Villa Clara muestran en cabezas de ganado.
Que sea precisamente una de las cuencas ganaderas históricas de Cuba la que muestre esta caída sostenida, y no una provincia marginal, es lo que hace grave el dato: si el colapso llega ahí, el margen de maniobra del régimen para sostener el abasto de lácteos y carne se estrecha todavía más, y la presión recae sobre las familias que dependen de remesas y paquetes de comida enviados desde el exterior para compensar lo que no llega en la libreta ni en el mercado estatal.
Los propios reportes oficiales, al reconocer que desconocen el grado de ejecución de sus planes de siembra, dejan ver una gestión que documenta el desastre sin lograr revertirlo. Es esa distancia entre el diagnóstico oficial y la respuesta real la que explica por qué la ganadería cubana no repunta pese a los anuncios recurrentes, provincia tras provincia.
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