Texas gira hacia los demócratas de una manera que no se veía desde hace más de tres décadas. El martes, el estado que ha sido el bastión más seguro del Partido Republicano envió a Washington a un senador demócrata y, en la misma noche, cambió de signo la Gobernación.
El resultado sacude la política nacional, pero también llega a un lugar muy concreto: los barrios donde viven las cerca de 225.000 personas de origen cubano que, según datos oficiales, residen hoy en Texas. Cerca de la mitad se concentra en el área metropolitana de Houston, uno de los principales escenarios de este vuelco.
Detrás del resultado hay motivos muy concretos que explican por qué el electorado hispano de Texas rompió con el patrón de los últimos años, y esos mismos motivos pesan de forma directa sobre la comunidad cubana que ha hecho de Houston su hogar fuera de Miami.
Un vuelco que no se veía en una generación
Los demócratas rompieron en las elecciones de Texas 2026 más de tres décadas sin victorias estatales: el exmaestro James Talarico ganó el escaño al Senado federal y la legisladora Gina Hinojosa se llevó la Gobernación. Es el giro más profundo del estado en una generación.
Talarico venció al fiscal general republicano Ken Paxton y se convirtió en el primer demócrata en ganar un escaño en el Senado de EE. UU. por Texas desde 1988.
En la misma jornada, Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott con el 52,5% de los votos frente al 46,0% de Abbott, según los resultados preliminares que proyectaron su victoria.
Hinojosa se convierte así en la primera gobernadora demócrata de Texas desde 1995 y en la primera mujer latina en ocupar el cargo. Los republicanos no perdían una elección estatal en Texas desde hacía 32 años.
El vuelco no se quedó en las dos contiendas de mayor peso. Según el recuento de la ola azul que arrasó con los cargos estatales de Texas, los demócratas también se llevaron la vicegobernación, la fiscalía general, la contraloría y otros cargos estatales que llevaban décadas en manos republicanas.
Por qué Texas giró hacia los demócratas en 2026
Dos preocupaciones pesaron en el desplome republicano entre los votantes hispanos de Texas: la subida del costo de vida y el rechazo a las deportaciones masivas. La economía figuró por delante de la inmigración.
Una encuesta de Cook Political Report y TelevisaUnivision citada por USA Today halló que una minoría de los votantes hispanos de Texas aprobaba la gestión de Donald Trump, y que la mayoría se mostraba menos dispuesta a respaldar a un candidato que apoyara su política de deportaciones. La misma encuesta situó la economía como la principal preocupación del electorado hispano texano, por delante de la inmigración y las actuaciones de ICE.
El giro se reflejó en las urnas: alrededor de seis de cada diez votantes hispanos respaldaron a Talarico frente a Paxton, y el apoyo fue aún mayor entre los más jóvenes, que acudieron a votar en cifras inusuales.
El cambio fue especialmente marcado en los condados de la frontera. En el condado de Starr, que en 2024 votó en rojo por primera vez en más de un siglo, el electorado volvió este año a respaldar de forma mayoritaria al Partido Demócrata.
Ninguno de estos sondeos desglosa el voto por origen cubano. Hablan de votantes hispanos o latinos en conjunto, sin distinguir entre cubanos, mexicoamericanos u otros grupos.
Si quieres seguir de cerca cómo estas políticas migratorias y económicas afectan a las familias cubanas en Estados Unidos, puedes suscribirte a la newsletter de CubaFull.
Análisis: por qué esto también importa a los cubanos de Texas
Aunque las encuestas no distinguen el voto cubano, las razones que movieron al electorado hispano de Texas no le son ajenas a la comunidad cubana que vive en el estado.
Texas alberga hoy a unas 225.000 personas de origen cubano, el 8% de todos los cubanos que viven en Estados Unidos, según el análisis más reciente del Pew Research Center a partir de la Encuesta de la Comunidad Americana de 2024. El área de Houston concentra la mayor parte, unas 107.000, uno de los mayores núcleos cubanos fuera de Florida.
El mismo análisis de Pew estima que, a escala nacional, unos 475.000 inmigrantes cubanos vivían en Estados Unidos sin estatus autorizado a mediados de 2023, y que al menos otros 250.000 llegaron entre esa fecha y finales de 2024.
Es un dato nacional, no exclusivo de Texas, pero explica por qué las deportaciones y el trato de ICE no son un debate abstracto para numerosos hogares cubanos, incluidos los de estatus mixto: ciudadanos, residentes, solicitantes de asilo y personas con permisos como el parole o el I-220A conviviendo bajo un mismo techo.
A eso se suma el factor que más pesó en el resto del electorado latino: la subida de precios. Muchos cubanos eligieron Houston precisamente porque el costo de vida era más bajo que en Miami, y la vivienda, los alimentos y el transporte golpean hoy a esos hogares igual que al resto del electorado hispano que decidió esta elección.
Nuestra lectura es que el resultado de Texas no se puede leer en clave cubana sin matices, porque los datos no lo permiten. Tampoco conviene darlo por definitivo: fue una elección de mitad de mandato, y habrá que ver qué pasa en los próximos comicios para saber si Texas se volvió realmente un estado demócrata o si esto fue una reacción puntual al malestar económico.
Pero sí deja una señal clara: donde las políticas de inmigración y el costo de vida pesan sobre miles de familias, el voto termina moviéndose, hable o no de Cuba.
Las nuevas autoridades electas de Texas toman posesión en enero de 2027. Hasta entonces, republicanos y demócratas analizarán qué tan replicable es este vuelco fuera del estado.




