Salazar asegura que Trump firmaría la Ley Dignidad: qué cubanos podrían obtener estatus legal

La congresista de Miami dice que Trump respaldará la Ley Dignidad que impulsa en el Congreso. El proyecto sigue sin aprobarse, impone requisitos estrictos durante siete años y no da la ciudadanía por su vía general.

Redacción16 de octubre de 2026 · 7 min de lectura
María Elvira Salazar, impulsora de la Ley Dignidad para inmigrantes en Estados Unidos, en un entorno institucional de Washington con la bandera estadounidense
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: María Elvira Salazar, congresista impulsora de la Ley Dignidad. No es una fotografía real y no muestra ni documenta una escena, acto o acontecimiento real.

María Elvira Salazar volvió a poner la Ley Dignidad en el centro del debate migratorio en Miami. La congresista republicana de la Florida aseguró que Donald Trump respaldará y firmará la iniciativa que ella misma impulsa en el Congreso de Estados Unidos.

La promesa llega mientras miles de inmigrantes indocumentados, cubanos entre ellos, siguen esperando una salida a un problema que arrastra décadas. Salazar habló el 15 de octubre de 2026, en plena campaña por su reelección en un distrito de alto peso electoral cubano.

La pregunta que de verdad importa no es si Trump la firmará algún día, sino a quién alcanzaría la ley si llega a su mesa, qué exigiría durante años y qué tan lejos está todavía de convertirse en norma.

Qué dijo Salazar y qué respondió Trump

Salazar sostiene que Trump acabará firmando la Ley Dignidad, pero el presidente no ha asumido en público ese compromiso. El proyecto sigue en el Congreso y solo alcanzaría a quien cumpla requisitos estrictos de presencia, antecedentes, pagos y actividad laboral o educativa, y su programa general no concede la ciudadanía.

En el evento de Miami's Community Newspapers en Casa Cuba, Salazar afirmó que "en los próximos dos años, antes de que el presidente se vaya de la Casa Blanca, va a haber una reforma" para resolver "un problema de 40 años". Sostuvo que la Ley Dignidad, de carácter bipartidista, "no les da ciudadanía, pero a la misma vez permite que se queden" a trabajadores de sectores como construcción, agricultura y salud.

Trump, sin embargo, calificó inicialmente la propuesta de "suave" y defendió mantener "firme" su política migratoria de mano dura. Salazar afirmó después haber hablado con él y haberlo encontrado "receptivo", según el despacho de agencia que recogió las declaraciones de la congresista en Miami. No existe, por ahora, una declaración directa del propio Trump o de la Casa Blanca comprometiéndose a firmar el proyecto.

Por qué la Ley Dignidad todavía no es ley

La propuesta existe formalmente como el proyecto H.R. 4393, presentado por Salazar junto a la demócrata de Texas Veronica Escobar el 15 de julio de 2025, con copatrocinio bipartidista. El registro legislativo oficial del Congreso lo mantiene en fase de "Introduced": fue remitido a siete comités de la Cámara de Representantes y no ha pasado por una votación de pleno ni en la Cámara ni en el Senado.

Eso significa que, a día de hoy, no hay ningún texto sobre la mesa de Trump para firmar. Para que eso ocurra, ambas cámaras tendrían que aprobar primero una versión idéntica del proyecto.

Quiénes podrían acogerse al programa

El texto oficial de H.R. 4393 exige demostrar presencia física continua en Estados Unidos desde el 31 de diciembre de 2020, superar las causales de inadmisibilidad aplicables y aportar datos biométricos y biográficos que pasen por verificaciones criminales y de seguridad.

"Sin antecedentes" no describe con precisión todo el filtro. Quedaría excluido quien tenga una condena por cualquier felony, por dos o más misdemeanors separados o por un misdemeanor de violencia doméstica, aunque el proyecto prevé excepciones para ciertas víctimas y no cuenta infracciones migratorias estatales, faltas menores de tráfico ni algunas conductas no violentas. También contempla dispensas limitadas para uno o dos misdemeanors bajo condiciones específicas.

Lo que exigiría durante siete años

Quien sea admitido entraría en un programa de siete años con comparecencias ante el DHS cada dos años. Debería pagar al menos 7.000 dólares en restitución, un gravamen adicional del 1% sobre sus ingresos laborales, trabajar, estudiar o ejercer como cuidador durante un mínimo de cuatro de esos siete años, liquidar obligaciones tributarias federales pendientes de la última década y mantener cobertura médica.

Hay excepciones a la exigencia laboral para mayores de 65 años, personas con discapacidad y quienes tengan dependientes menores de 12 años. Durante todo el proceso, los participantes no podrían acceder a beneficios federales sujetos a comprobación de recursos.

Qué estatus da y qué no

Mientras dura el programa, el beneficio es acción diferida frente a la deportación, autorización de empleo y permiso de viaje, no una visa en el sentido tradicional. Al completar los siete años, el participante obtendría el llamado "Dignity Status": un estatus legal no inmigrante renovable indefinidamente, con permiso de trabajo y posibilidad de viajar y reingresar al país.

Esta vía general no conduce a la residencia permanente ni a la ciudadanía. El proyecto reserva un camino distinto, con requisitos propios de estudios, servicio militar o años de trabajo, para quienes llegaron a Estados Unidos siendo menores de edad.

Aspecto

Qué exigiría H.R. 4393

Presencia en EE. UU.

Continua desde el 31 de diciembre de 2020

Antecedentes

Exclusión por felony, por dos o más misdemeanors o por violencia doméstica, con excepciones limitadas

Duración del programa

Siete años, con comparecencias ante el DHS cada dos años

Pago mínimo

Al menos 7.000 dólares en restitución, más un 1% sobre los ingresos laborales

Actividad

Trabajar, estudiar o cuidar durante al menos cuatro de los siete años

Otros requisitos

Impuestos federales al día, seguro médico, biometría y controles de seguridad

Beneficio final

Estatus no inmigrante renovable; no da ciudadanía por la vía general

Principales condiciones que exigiría la Ley Dignidad (H.R. 4393) si llegara a aprobarse.

Qué significa para los cubanos

La propuesta no crea una categoría separada por nacionalidad: un cubano solo podría acogerse si cumple las mismas condiciones generales, incluida la presencia continua desde finales de 2020. Eso dejaría fuera, de entrada, a quienes llegaron después de esa fecha, una parte considerable de la migración cubana reciente.

El texto tampoco menciona a los portadores de I-220A como grupo beneficiario. Su elegibilidad dependería del expediente individual, sin que exista una vía colectiva automática, y seguiría corriendo en paralelo al litigio que ya afecta a miles de cubanos bajo la Ley de Ajuste Cubano, que no se vería sustituido ni acelerado por esta propuesta.

Análisis: una promesa de campaña con un proyecto real pero limitado detrás

No es la primera vez que Salazar enlaza su nombre a una reforma migratoria amplia, y tampoco es la primera vez que choca con la política de deportaciones de Trump, como ya ocurrió meses atrás. A nuestro juicio, el hecho de que exista un proyecto con número y copatrocinio bipartidista le da algo más de peso que una simple frase de mitin.

Conviene recordar, además, que H.R. 4393 no es solo una vía de regularización: el mismo proyecto incluye refuerzo de la seguridad fronteriza, E-Verify obligatorio y cambios en el sistema de asilo y el control migratorio.

Pero la distancia entre que Trump llamara "suave" a la propuesta y que ahora se diga "receptivo", según la propia Salazar, es la medida real de dónde está esto hoy: en el terreno de la promesa política, no del compromiso formal. Y el mecanismo que plantea el proyecto (pago de miles de dólares, años probados de residencia, exclusiones penales amplias) tampoco equivale, ni de aprobarse, a una regularización abierta.

Quien quiera seguir cada paso real de la Ley Dignidad en el Congreso, sin depender de lo que se diga en un mitin, puede suscribirse al boletín de CubaFull y recibir el aviso en cuanto haya una votación o una firma de verdad.

Qué no deben hacer todavía los interesados

Mientras el proyecto siga en comité, no existe ningún formulario de USCIS, solicitud abierta ni plazo vigente para la Ley Dignidad. Un cubano indocumentado que hoy cumpla los requisitos que describe la propuesta seguiría sin poder acogerse a ella hasta que el Congreso la vote y Trump la firme.

De hecho, el propio texto solo abriría un plazo inicial de doce meses para solicitar el programa o abandonar el país una vez promulgada la ley, un reloj que no empieza a correr mientras la propuesta siga sin aprobarse.

Cualquier gestoría, abogado o intermediario que cobre dinero para "tramitar" o "inscribir" a alguien en la Ley Dignidad en este momento está ofreciendo un servicio que, sencillamente, todavía no existe.

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