El régimen cubano ha aprendido a usar a sus presos políticos como ficha de canje, y la última semana de julio volvió a confirmarlo. El periodista cubano Mario J. Pentón aseguró, citando a una organización no gubernamental que no identificó en público, que varios gobiernos extranjeros maniobran en paralelo para lograr una nueva excarcelación de presos políticos en Cuba.
No sería la primera vez que un gobierno se sienta a negociar nombres concretos con La Habana. Meses atrás, Washington ya puso un plazo sobre la mesa por los casos más conocidos, y el resultado fue parcial: uno de esos presos salió de la isla en julio, mientras el otro sigue tras las rejas después de rechazar, según su propio testimonio, negociar su libertad a cualquier precio.
Ese patrón, de gestos grandes y salidas selectivas, es la clave para entender qué hay detrás de la nueva ronda de contactos que revela Pentón.
Qué revela la denuncia sobre las nuevas gestiones
Una organización de derechos humanos detectó que varios gobiernos extranjeros mantienen contactos con el régimen cubano para negociar una nueva liberación de presos políticos, según reveló Pentón en una transmisión en vivo en X. En su relato, el periodista citó a esa ONG como fuente sin identificarla públicamente.
Ni el periodista ni la organización que cita han precisado, hasta el momento, los países implicados ni un calendario de excarcelación. Por ahora, ni La Habana ni ningún gobierno extranjero han hecho público que participen en esta ronda.
Estados Unidos, el único gobierno con una negociación documentada
El antecedente más sólido es el de Washington. El 10 de abril, en unas conversaciones en La Habana reveladas después por Axios, Estados Unidos dio a Cuba un plazo de dos semanas para liberar, como "gesto de buena voluntad", a presos políticos de alto perfil, entre ellos Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo Osorbo, según reveló USA Today.
El 23 de abril, Cuba confirmó el encuentro entre una delegación del Departamento de Estado y el Ministerio de Relaciones Exteriores en La Habana. El régimen puso como condición previa el fin del "bloqueo energético", y Miguel Díaz-Canel rechazó negociar asuntos internos bajo un ultimátum impuesto.
El plazo venció el 24 de abril sin que ninguno de los dos presos más mencionados saliera de prisión. La liberación llegaría meses después, y solo para uno de ellos.
La presión estadounidense no se detuvo ahí. El 18 de julio, pocas horas después de que Otero Alcántara aterrizara en Miami, el secretario de Estado Marco Rubio instó públicamente a Cuba a liberar a más de 700 presos políticos. Es la cifra que Washington maneja en voz alta, muy por debajo del registro que llevan las organizaciones independientes.
El antecedente del Vaticano: una excarcelación a medias
En marzo, una mediación de la Iglesia Católica llevó al régimen a anunciar la salida de 51 reclusos. Prisoners Defenders documentó que, de esos 51, solo 27 eran presos políticos, poco más de la mitad de lo que sugería el anuncio oficial.
CubaFull ya había recogido el trasfondo de esas conversaciones entre Cuba y Estados Unidos sin avances claros y el acuerdo de liberación que, meses después, seguía sin resolver los casos más visibles.
Las condiciones que ya se han visto: exilio o cárcel
El patrón que dejan estas gestiones es siempre el mismo: no hay indulto limpio, hay una negociación con condiciones. A Maykel Osorbo, agentes de la Seguridad del Estado le plantearon en su celda una disyuntiva directa, salir del país o permanecer preso hasta 2030, según reveló el propio artista a USA Today. "La libertad no se comercia a cualquier precio", respondió, y sigue en prisión.
A Otero Alcántara le ofrecieron lo mismo, y él sí aceptó salir. Es la letra pequeña que rara vez aparece en los anuncios oficiales: la libertad llega atada a la condición de abandonar Cuba, con vigilancia posterior y sin garantía de que no se revoque.
Los presos que suenan en una eventual lista
Entre los nombres que las organizaciones de derechos humanos mencionan con más insistencia sigue Maykel Osorbo. El artista permanece recluido en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Pinar del Río, bajo vigilancia reforzada tras ser acusado de planear un motín. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos exige a Cuba anular su condena de nueve años, en un informe de fondo aprobado el 23 de junio que reconoce que sufrió una desaparición forzada de casi dos semanas en 2021.
También figura Roilán Álvarez Rensoler, del disidente Unión Patriótica de Cuba, detenido el 31 de enero por presunta "propaganda contra el orden constitucional". Sufrió un infarto tras 48 días en huelga de hambre en marzo y, según medios independientes cubanos, mantiene un nuevo ayuno desde mediados de julio.
Otro caso que las organizaciones vigilan es el de los seis sobrevivientes de la lancha interceptada en Corralillo, Villa Clara, el 25 de febrero, a quienes la fiscalía acusó de terrorismo. Cubalex pidió a la ONU mantener las acciones urgentes activadas a su favor.
A esa lista se suman activistas con huelgas de hambre prolongadas, como Guillermo del Sol, y deportistas convertidos en presos de conciencia, como el luchador conocido como "Spiderman de Cuba", cuyos casos siguen reportando esta semana medios independientes cubanos.
El precedente más reciente: la salida de Otero Alcántara
Otero Alcántara llegó a Miami el 18 de julio tras cinco años de prisión. Su condena había terminado oficialmente el 9 de julio, pero no salió libre en Cuba: la Seguridad del Estado lo mantuvo bajo su control hasta embarcarlo hacia Estados Unidos, que le aprobó un permiso especial de entrada el día anterior a su llegada. Freedom House celebró su excarcelación y pidió al régimen liberar al resto de los presos políticos.
Human Rights Foundation fue más lejos: calificó la salida como un "exilio forzado" y sostuvo que la Seguridad del Estado lo sacó de la prisión de Guanajay y lo mantuvo incomunicado antes de embarcarlo hacia Estados Unidos.
El propio artista dejó claro en el aeropuerto de Miami dónde estaba puesto el foco. Recordó que "ahora mismo Maykel Osorbo está preso" y pidió a los cubanos dentro y fuera de la isla que ayuden a que Cuba sea libre.
El dato de fondo: más de 1.300 prisioneros políticos
Cualquier negociación ocurre sobre un fondo que se agrava. Prisoners Defenders documentó, con datos cerrados al 30 de junio, un récord de 1.306 prisioneros políticos en Cuba, además de otros 21 casos en proceso de verificación. La cifra es casi el doble de la que Washington menciona en público.
Entre ellos hay 40 presos políticos detenidos siendo menores de edad, 16 de los cuales siguen recluidos en centros destinados a población adulta. Solo en junio, la organización sumó 32 casos nuevos y registró 7 salidas por cumplimiento íntegro de condena.
Análisis: por qué el patrón invita al escepticismo
A nuestro juicio, lo ocurrido entre marzo y julio deja una lección que conviene no olvidar: el régimen sabe anunciar cifras grandes sin tocar a los presos que más le incomodan, y cuando cede, lo hace a cambio del exilio, no de la libertad plena en su propio país. Otero Alcántara salió; Osorbo, que rechazó ese mismo trato, sigue preso.
Si la nueva ronda de gestiones que revela Pentón se confirma, el dato que de verdad importará no será cuántos presos salen, sino cuáles y en qué condiciones. Quienes quieran seguir esta historia con cada actualización confirmada pueden suscribirse al boletín de CubaFull.




