Un nuevo actor se metió en la disputa por el control de Sherritt International, la minera canadiense que las sanciones de EE. UU., la parálisis de su mina en Cuba y la falta de liquidez dejaron al borde del colapso financiero. Un consorcio de inversores que incluye a la gigante suiza de materias primas Glencore presentó una propuesta para recapitalizar la empresa y hacerse con su mayoría accionaria.
La oferta llega en plena pelea por el futuro de una compañía que perdió su principal fuente de ingresos cuando el régimen dejó de garantizar el combustible necesario para sostener su mina de níquel y cobalto en la isla. Sherritt tiene ahora sobre la mesa dos caminos opuestos para salir del hoyo financiero, y ninguno pasa por reactivar el negocio en Cuba.
Uno de esos caminos ya estaba pactado con otro inversor, Gillon Capital, bajo un acuerdo de exclusividad. El otro, el que empuja ahora Glencore junto a sus socios, ofrece dinero fresco en efectivo a cambio de quedarse con más de la mitad de la empresa.
Quién es el consorcio que reta a Gillon Capital
El nuevo competidor es un consorcio con respaldo de la comercializadora suiza Glencore que propone inyectar capital fresco en Sherritt a C$0,12 por acción y quedarse con al menos el 55% de la compañía. Enfrente tiene la vía de Gillon Capital, basada en un warrant a ejercer más adelante y sujeta a permisos regulatorios. La diferencia de fondo es el tempo del dinero: una oferta paga ya, la otra promete control después.
Quien destapó la oferta alternativa fue un grupo de tenedores de bonos de Sherritt que se hace llamar Ad Hoc Group y que dice representar la mayoría del principal pendiente de las notas al 9,25% con vencimiento en 2031 de la empresa. Ese grupo confirmó que el consorcio (integrado por un inversor ancla estadounidense sin identificar, la gestora londinense Kyma Capital, el cofundador de Brevan Howard Trifon Natsis y una firma global de metales y minería) presentó su propuesta no vinculante a la junta directiva de Sherritt el 26 de junio de 2026, según el comunicado difundido por el propio grupo el 7 de agosto y recogido por PR Newswire.
Esa firma global de metales y minería es la comercializadora suiza Glencore, según The Northern Miner; el propio consorcio ratificó después públicamente la composición de su oferta.
La oferta pone C$0,12 por acción en efectivo, sin condición de financiamiento de terceros y sin descuento sobre el precio que tenía la acción de Sherritt antes de que estallara la crisis, el 19 de mayo de 2026. Los accionistas actuales tendrían derecho a invertir al mismo precio y en la misma proporción que el consorcio, según detalló el grupo en un comunicado recogido por BNN Bloomberg.
Si la operación se cierra, el vehículo de compra, domiciliado en Estados Unidos, se quedaría con al menos el 55% de Sherritt de forma totalmente diluida.
La alternativa que ya estaba sobre la mesa: Gillon Capital
Antes de que apareciera Glencore, Sherritt ya negociaba en exclusiva con Gillon Capital una salida a su crisis de liquidez. Esa propuesta no pone dinero nuevo de inmediato: se estructura como un warrant que Gillon podría ejercer en un plazo de hasta nueve meses, a un precio con descuento sobre la cotización de la acción, para terminar tomando el control de la empresa más adelante, según recoge MINING.com.
Sherritt confirmó que firmó con Gillon un acuerdo de exclusividad de 120 días, anunciado el 15 de junio de 2026, para negociar esa colocación privada, según su propio comunicado oficial. Si Gillon ejerce el warrant en su totalidad, se quedaría con el 55% de las acciones ordinarias en circulación.
Qué falta para que cualquiera de las dos ofertas se cierre
Ninguna de las dos rutas está cerrada. La vía Gillon depende de que se firme documentación definitiva, se cumplan las condiciones habituales de este tipo de operación y llegue la aprobación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE. UU. (OFAC) y de la Bolsa de Valores de Toronto, según el mismo comunicado de Sherritt.
La propuesta alternativa, por su parte, llega con financiamiento de capital ya comprometido y con una confirmación por escrito del Departamento de Estado de EE. UU. de que no se opone a que las negociaciones avancen, de acuerdo con el Ad Hoc Group.
Las dos rutas se separan, en el fondo, por cuándo entra el dinero, qué control otorgan y qué aprobaciones les faltan.
Aspecto | Consorcio Glencore/Kyma/Natsis | Gillon Capital |
|---|---|---|
Precio por acción | C$0,12 en efectivo, sin descuento | Warrant a precio con descuento sobre la cotización |
Estructura | Capital inmediato, sin condición de deuda de terceros | Warrant ejercitable en un plazo de hasta nueve meses |
Control resultante | Al menos 55% de Sherritt, totalmente diluido | Hasta 55% de las acciones si se ejerce por completo |
Estado del proceso | Propuesta no vinculante enviada el 26 de junio de 2026 | Acuerdo de exclusividad de 120 días firmado el 15 de junio de 2026 |
Condiciones pendientes | Financiamiento comprometido; confirmación del Departamento de Estado de EE. UU. | Documentación definitiva, aprobación de OFAC y de la Bolsa de Valores de Toronto |
Comparación entre la oferta del consorcio de Glencore y la propuesta ya pactada con Gillon Capital para el control de Sherritt International.
Los activos y la deuda cubana que heredará quien gane la puja
El origen de todo esto está en Cuba.
Sherritt es dueña del 50% de la Joint Venture Moa, la mina de níquel y cobalto de Holguín que opera junto a la estatal cubana General Nickel Company (GNC). El otro 50% es del régimen. La empresa tiene además un tercio de Energas S.A., responsable de entre el 10% y el 15% de la electricidad que se genera en Cuba, y dos contratos de producción compartida de petróleo y gas en fase exploratoria, junto a un contrato auxiliar de servicios de perforación, según el propio detalle de sus activos en la isla publicado por Sherritt.
Sin níquel cubano que procesar, Sherritt tuvo que llevar a estado de parada su refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, a la espera de reconstruir el flujo de materia prima hacia la planta canadiense.
A la parálisis se suma una deuda que arrastra el régimen: GNC le debe a Sherritt unos 277 millones de dólares por la Joint Venture Moa, dentro de una deuda total del Estado cubano con la minera de al menos 344 millones de dólares.
Sea cual sea el postor que termine controlando Sherritt, hereda ese entramado de activos varados y deudas impagadas en Cuba.
Las sanciones que dejaron a Sherritt sin negocio en la isla
El origen inmediato de la crisis es la Orden Ejecutiva 14404, firmada por la Casa Blanca el 1 de mayo de 2026, que habilita sanciones contra quienes operen en sectores clave de la economía cubana, entre ellos energía, defensa, metales y minería, servicios financieros y seguridad, según el texto oficial de la orden.
Esa presión agravó la escasez de combustible en la isla y forzó la paralización de la mina de Moa, lo que a su vez dejó sin materia prima a la refinería canadiense de Sherritt.
Análisis: dos rescates, un mismo agujero cubano
A nuestro juicio, la pelea entre Glencore y Gillon Capital no es solo una disputa financiera entre inversores institucionales: es la prueba de que el régimen dejó a uno de sus pocos socios extranjeros de peso al borde de la quiebra sin pagarle lo que le debe.
Ninguna de las dos ofertas devuelve a Sherritt su negocio cubano. Las dos apuestan a que la empresa puede sobrevivir sin la isla, apoyada solo en la refinería canadiense, mientras la deuda de más de 340 millones de dólares queda como una reclamación pendiente contra La Habana y el destino de Moa, Energas y los contratos petroleros sigue en el aire.
Para los cubanos de fuera que siguen de cerca el pulso económico de la isla, este episodio confirma algo que ya se veía venir con los apagones y el desabastecimiento: los socios extranjeros del régimen empiezan a cobrar la factura de una crisis energética que Cuba no puede pagar.
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