El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó el 20 de julio un informe de 100 páginas que documenta décadas de espionaje cubano contra Washington. El documento se titula "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI".
No es solo un repaso histórico. El texto describe con detalle el manual de reclutamiento que la Dirección de Inteligencia del régimen ha usado durante más de medio siglo para infiltrar universidades, agencias federales y hasta el propio cuerpo diplomático estadounidense.
Ese manual explica por qué los casos más graves tardaron años, a veces décadas enteras, en salir a la luz.
El método: reclutar por convicción, no por dinero
El informe atribuye a la inteligencia cubana un reclutamiento de largo plazo: detectar afinidad ideológica, cultivar el contacto en universidades y viajes, y esperar a que esas personas lleguen a cargos con acceso a información sensible. Los expedientes judiciales que cita muestran el mismo patrón, comunicaciones cifradas, reuniones clandestinas y años de cobertura pública.
Según el documento, la Dirección de Inteligencia (DI) no ha construido su red principalmente con pagos. Busca lo que llama "verdaderos creyentes": personas identificadas de forma genuina con el proyecto revolucionario cubano, dispuestas a colaborar sin depender de una compensación económica visible.
Esa lógica cambia el objetivo de vigilancia. La prioridad, según el Departamento de Estado, es el reclutamiento dentro de universidades estadounidenses, con especial atención a instituciones de la Ivy League, donde la DI identifica a estudiantes y profesores con afinidad ideológica y acompaña su desarrollo profesional durante años, hasta que acceden a puestos con información sensible.
El informe también atribuye a Cuba el uso de becas, intercambios y convenios académicos como vía adicional de acercamiento: sostiene que, hasta 2023, la Universidad de La Habana mantenía acuerdos de intercambio con unas 80 universidades estadounidenses.
Una vez captado el agente, el patrón se repite en los expedientes judiciales que el propio informe cita como prueba: comunicaciones cifradas, encuentros con oficiales de caso en terceros países y años de cobertura pública como ciudadanos comunes.
Los casos judiciales que sostienen la tesis
Ana Belén Montes: 16 años como analista y espía
Montes fue captada por contactos cubanos en 1984 y, un año después, entró como analista en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) del Pentágono. Ascendió dentro del aparato de seguridad nacional mientras pasaba información a La Habana usando memoria, un ordenador portátil, discos cifrados y un radio de onda corta para recibir mensajes codificados.
Fue arrestada el 21 de septiembre de 2001, se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión, según el expediente del FBI.
Víctor Manuel Rocha: medio siglo de doble vida
Rocha, formado en Yale, Harvard y Georgetown, llegó a ser embajador de Estados Unidos en Bolivia y funcionario del Consejo de Seguridad Nacional. Se declaró culpable el 12 de abril de 2024 de haber actuado en secreto como agente encubierto de Cuba desde que fue reclutado en Chile en 1973, más de cuatro décadas antes de su arresto.
El Departamento de Justicia detalló que usó pasaportes extranjeros, cultivó una imagen pública de opositor al régimen y aplicó técnicas de detección de vigilancia para evitar ser descubierto. Fue condenado a 15 años.
El matrimonio Myers: radios cifradas y carritos de compra
Walter Kendall Myers, funcionario del Departamento de Estado que llegó a ser analista en su Buró de Inteligencia e Investigación, fue reclutado junto a su esposa Gwendolyn en 1979, tras un viaje de Kendall a Cuba. El Departamento de Justicia documentó casi 30 años de comunicaciones por radio de onda corta, nombres en clave, encuentros en terceros países y hasta el intercambio de información mediante carritos de compra en supermercados.
Kendall fue condenado a cadena perpetua y Gwendolyn a 81 meses, el 16 de julio de 2010.
La Red Avispa: la célula que llegó a Brothers to the Rescue
En los años noventa, la DI desplegó en el sur de Florida una red conocida como la Red Avispa, que según el Departamento de Justicia penetró instalaciones militares estadounidenses y organizaciones del exilio, incluida Brothers to the Rescue. Cinco de sus agentes, conocidos como los Cinco Cubanos, fueron condenados en 2001, en uno de los casos de espionaje cubano más documentados en Estados Unidos, de acuerdo con el expediente judicial de Campa v. United States.
Caso | Reclutamiento | Acceso obtenido | Método descrito | Resultado judicial |
|---|---|---|---|---|
Ana Belén Montes | 1984 | Analista de la DIA (Pentágono) | Memoria, radio de onda corta y discos cifrados | 25 años de prisión (2002) |
Víctor Manuel Rocha | 1973 | Embajador en Bolivia y funcionario del NSC | Pasaportes extranjeros, contravigilancia y fachada de opositor | 15 años de prisión (2024) |
Matrimonio Myers | 1979 | Analista del INR del Departamento de Estado | Radio de onda corta, nombres clave y entregas en supermercados | Cadena perpetua y 81 meses (2010) |
Red Avispa | Años noventa | Instalaciones militares y exilio en Florida | Célula de agentes infiltrados | Cinco condenados (2001) |
Casos de espionaje cubano en Estados Unidos citados por el informe del Departamento de Estado.
Las alianzas con Rusia, China e Irán y las acusaciones políticas
El informe no se detiene en el pasado. Sostiene que Cuba mantiene una cooperación de inteligencia estrecha con Rusia, China, Irán y Corea del Norte, y que la isla funciona como plataforma para que esos países proyecten influencia y operaciones de espionaje en el hemisferio occidental.
Sobre China en particular, el documento atribuye a Pekín la operación de tres de 18 instalaciones de inteligencia de señales conocidas en Cuba, sin identificar cuáles son exactamente, y sostiene que China y Rusia triplicaron su personal de inteligencia en la isla desde 2023, según recogió South China Morning Post.
El documento también acusa a Cuba de mantener vínculos con organizaciones de izquierda dentro de Estados Unidos, entre ellas Democratic Socialists of America, a la que vincula con protestas y disturbios políticos recientes en el país, según recogió Forbes.
El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, resumió así la tesis central del documento:
"Lo que vemos es un régimen cubano que, durante décadas, ha mantenido una campaña de espionaje y de influencia que continúa hasta el día de hoy", afirmó Pigott.
El propio documento sostiene que, desde la década de 1960, Cuba ha sido "el principal patrocinador estatal del extremismo radical de izquierda" dentro de Estados Unidos, según el informe del Departamento de Estado.
Si este informe marca el rumbo de la política de Washington hacia Cuba en los próximos meses, en el boletín gratuito de CubaFull seguimos cada nueva medida y su efecto sobre la isla y sobre los cubanos de fuera.
Análisis: lo documentado y lo que es acusación política
Conviene separar dos capas de este informe. Una es el registro de espionaje probado en tribunales: Montes, Rocha y el matrimonio Myers fueron condenados tras procesos judiciales públicos, y la Red Avispa fue desarticulada y documentada hace casi treinta años. Eso no es discutible.
Otra cosa distinta es el bloque que extiende la etiqueta de amenaza a organizaciones como Democratic Socialists of America sin que medie una condena o una sanción formal contra ellas. El profesor Michael Bustamante, especialista en estudios cubanos de la Universidad de Miami, calificó esas partes del informe de "aserciones altamente cuestionables" y advirtió que reproducen el mismo recurso con el que el propio régimen cubano trata a su disidencia interna: presentarla como un complot extranjero, según la misma fuente de Forbes.
A nuestro juicio, el valor real del documento está en el patrón de reclutamiento ideológico que describe, porque explica por qué estos casos tardan tanto en descubrirse. El título elegido, "la capital del comunismo del siglo XXI", pertenece al segundo terreno: es el envoltorio con el que la actual administración estadounidense presenta, una vez más, su presión sobre La Habana, mientras las negociaciones entre ambos gobiernos siguen sin avances.
Presión de Washington y respuesta de La Habana
El informe llega después de varias medidas recientes contra el régimen. El 1 de julio, el Departamento de Estado revocó el estatus legal de Carlos Antonio Lloga Domínguez, cubano que trabajó más de una década para el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP, fundado por Fidel Castro en 1960) y al que Washington calificó de operativo de influencia comunista, según Fox News.
Y el 13 de julio, Estados Unidos sancionó al Ministerio de Turismo cubano y a otras nueve entidades estatales de la isla, entre ellas las Brigadas de Respuesta Rápida y las Milicias de Tropas Territoriales, según Telemundo 51.
El régimen cubano rechazó el informe. Miguel Díaz-Canel afirmó que "Cuba jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense, ni se ha propuesto afectar la seguridad nacional" de ese país, y acusó a Washington de "recurrir a la mentira para generar pretextos" con los que sostener agresiones contra la isla, según El Diario NY.
Para los cubanos en el exilio y sus familias, el informe puede traducirse en más escrutinio sobre viajes, programas académicos e intercambios con la isla, en la misma línea que las sanciones ya anunciadas contra el turismo cubano.




