El régimen cubano cerró este jueves 5 de noviembre dos jornadas de maniobras militares a escala nacional bajo el nombre de Ejercicio Estratégico Moncada 2026. Las FAR, el Ministerio del Interior, milicias territoriales y estructuras civiles ocuparon puestos de mando en todo el país, desde consejos de defensa provinciales hasta empresas de comercio y plantas de tratamiento de agua.
Durante las jornadas del 4 y 5 de noviembre, los mandos no se limitaron a revisar protocolos sobre el papel. Pusieron a prueba escenarios concretos: un supuesto ataque aéreo en Matanzas, sabotajes contra centros laborales y hasta un accidente químico en una planta potabilizadora, todo bajo la doctrina oficial de la Guerra de Todo el Pueblo.
El despliegue llegó mientras buena parte de la isla seguía resolviendo apagones de más de 20 horas diarias y millones de cubanos enfrentaban dificultades para acceder al agua. El régimen no evitó el contraste: lo integró al propio guion de las maniobras.
A quiénes movilizó el Gobierno cubano
El Ejercicio Moncada 2026 movilizó a las FAR, el Ministerio del Interior, las Milicias de Tropas Territoriales, las Brigadas de Producción y Defensa, los consejos de defensa provinciales y municipales, y a empresas e instituciones civiles en todo el país.
En La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel se reunió con los jefes del Consejo de Defensa Provincial y visitó la jefatura de la Región Militar capitalina para revisar las acciones de preparación.
En Artemisa, el Consejo de Defensa Provincial activó 68 zonas de defensa, 11 consejos municipales y diez entidades de subordinación nacional, provincial y municipal. Durante la visita de Díaz-Canel a esa provincia, Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido Comunista en el territorio, resumió el objetivo del ejercicio como preparación ante un posible escenario de guerra no convencional.
En Villa Clara, el Consejo de Defensa Provincial evaluó capacidad de respuesta, cohesión y preparación combativa de sus estructuras.
Los escenarios de guerra que ensayaron las fuerzas cubanas
Más allá de la coordinación de mando, el ejercicio metió a las fuerzas cubanas en escenarios tácticos concretos.
En Matanzas, una unidad antiaérea con cohetes portátiles ensayó la detección y el derribo simulado de una aeronave enemiga en un supuesto golpe aéreo limitado, bajo la supervisión del general de ejército Joaquín Quintas Solá, viceministro de las FAR.
En Santiago de Cuba, bajo la dirección de Beatriz Johnson Urrutia, presidenta del Consejo de Defensa Provincial, el ejercicio combinó artillería terrestre, destacamentos motorizados, transportadores blindados y defensa antiaérea para simular la protección de un objetivo estratégico.
En Sancti Spíritus, las Brigadas de Producción y Defensa practicaron la protección de centros laborales frente a sabotajes y activaron el protocolo de emergencia para una fuga simulada de cloro gaseoso en la potabilizadora Yayabo, con movilización de bomberos y personal especializado para retirar el cilindro averiado.
Las autoridades presentaron estos simulacros como preparación frente a posibles "acciones intencionadas dirigidas a interrumpir el abasto de agua" a la población.
Provincia | Estructuras movilizadas | Escenario ensayado |
|---|---|---|
Artemisa | Zonas y consejos de defensa | Preparación de los órganos de dirección ante una guerra no convencional |
Matanzas | Unidad antiaérea con cohetes portátiles | Detección y derribo simulado de una aeronave |
Santiago de Cuba | Artillería, destacamentos motorizados, blindados y defensa antiaérea | Protección de un objetivo estratégico |
Sancti Spíritus | Brigadas de Producción y Defensa, bomberos y especialistas | Sabotaje y fuga de cloro en una potabilizadora |
Villa Clara | Consejo de Defensa Provincial y sus estructuras | Evaluación de respuesta, cohesión y preparación combativa |
Estructuras movilizadas y escenarios ensayados por provincia durante el Ejercicio Estratégico Moncada 2026.
Cómo justificó el régimen el despliegue
El régimen presentó las maniobras como preparación ante una posible agresión de Estados Unidos y como aplicación de la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo, que integra a las fuerzas armadas con las estructuras territoriales, los centros laborales y la población civil.
El cierre del ejercicio coincidió con un llamado directo de Díaz-Canel a seguir trabajando en la defensa como tarea de primer orden del país, en el mismo mensaje en el que pidió elevar la producción de alimentos mediante movilización popular y no acumular problemas en el abasto de agua.
El general Roberto Legrá, jefe del Estado Mayor General, resumió esa lógica con una frase difundida por el Ministerio de las FAR: "vamos a defender casa por casa, barrio por barrio, zona por zona hasta lograr derrotar al yanqui que intente apoderarse de Cuba".
El Gobierno atribuye el ejercicio a la presión de Washington y a lo que llama el bloqueo económico, en un contexto de tensión sostenida con la administración de Donald Trump.
Análisis: la defensa que no llega a los apagones ni a los grifos
El régimen encuentra en ese relato de la agresión externa la coartada perfecta para cualquier despliegue. Pero la secuencia de estos dos días apunta en otra dirección.
A nuestro juicio, un aparato capaz de activar 68 zonas de defensa en una sola provincia, simular derribos de aviones y coordinar protocolos químicos en una planta de agua tiene una logística que no se ve ni en la red eléctrica ni en el suministro real de agua.
En Ciego de Ávila, el propio ejercicio puso sobre la mesa el problema de fondo: el vicepresidente del Consejo de Defensa Provincial reconoció las dificultades para bombear agua a los edificios altos de la ciudad y garantizar la venta constante de alimentos, los mismos problemas que arrastra la población desde hace meses, no un escenario hipotético de guerra.
La dimensión real de esa crisis es mayor que cualquier simulacro: unos 3,5 millones de cubanos, casi la mitad de la población, sufrían escasez de agua hacia finales de septiembre según la ONU, con cerca del 90 % de la infraestructura de bombeo dependiendo de una electricidad que sigue fallando con cortes que superan las 24 horas diarias en varias zonas del país.
Mientras buena parte de la isla sigue a oscuras por los apagones que ya son rutina, el aparato de defensa territorial demuestra que la capacidad de movilizar gente y recursos existe cuando el objetivo es la cohesión política, no el servicio básico.
Si quieres seguir con nosotros cómo evoluciona la crisis energética y la respuesta del régimen, puedes suscribirte gratis a nuestra newsletter y recibir las próximas piezas sobre Cuba en tu correo.
Qué sigue: el Día Nacional de la Defensa
El Moncada 2026 desemboca este viernes 6 de noviembre en el Día Nacional de la Defensa, la jornada en la que el régimen convoca a la población a participar en tareas vinculadas a la preparación defensiva del país, con el mismo esquema que cerró las dos jornadas de maniobras.




