El gobierno de Donald Trump reconoció ante una corte federal de Massachusetts que ha deportado a cerca de 6.000 cubanos hacia México en apenas un año, una cifra muy superior a todo lo que se había documentado hasta ahora sobre el uso de ese país como destino de expulsión para ciudadanos de la isla. La revelación no llegó en un anuncio oficial, sino en un expediente judicial.
Para las familias en Miami, Madrid o cualquier otra ciudad del exilio, la noticia confirma lo que muchos ya sospechaban al no tener noticias de un pariente: hay cubanos varados en ciudades como Tapachula, Villahermosa o Cancún que no figuran en ningún censo oficial, sin dinero, sin papeles y sin forma clara de reunirse con los suyos.
Ese vacío tiene un trámite, aunque casi nadie logra completarlo, y ni siquiera ese camino garantiza un permiso de trabajo antes de varios meses de espera.
Lo que dice el documento judicial
El expediente, presentado el 13 de marzo ante el juez federal William Young en Boston, es el primer reconocimiento oficial del alcance real del programa. En él, los abogados del gobierno admiten que México mantiene con Estados Unidos un acuerdo "no escrito" (unwritten agreement) para aceptar de vuelta a ciudadanos cubanos deportados, según recoge Al Jazeera.
El juez reaccionó con sorpresa ante la revelación ("What? Can this be true?", escribió en su orden del 25 de marzo) y exigió al Departamento de Seguridad Nacional que aporte toda la documentación sobre ese pacto. El gobierno mexicano, por su parte, ha negado en repetidas ocasiones haber firmado un acuerdo formal.
Los números detrás de las 6.000 deportaciones
La cifra judicial de 6.000 cubanos cubre el último año completo de deportaciones y no coincide, aunque tampoco contradice, la que documentó de forma independiente Human Rights Watch (HRW): 4.353 cubanos deportados a México entre el 20 de enero de 2025 y el 9 de marzo de 2026, según el informe de la organización, que analizó datos de ICE obtenidos por vía FOIA y entrevistó a 53 personas deportadas en Tapachula y Villahermosa.
Esa cifra se enmarca en un movimiento más amplio: entre enero de 2025 y marzo de 2026, Estados Unidos deportó a 18.453 nacionales de terceros países, y el 70% (12.977) fue enviado a México, según confirma Associated Press a partir del mismo informe. Los cubanos son, dentro de ese universo, el grupo nacional más numeroso.
HRW añade un dato que revela el cambio de estrategia: desde junio de 2025, cada mes se ha deportado a más cubanos hacia México que hacia Cuba.
Quiénes son los cubanos deportados
El perfil que dibuja HRW se aleja del discurso oficial sobre criminales peligrosos. De los 41 cubanos entrevistados, 17 tenían 60 años o más y el de mayor edad tenía 83, muchos con enfermedades crónicas y con años o décadas de residencia en Estados Unidos, sobre todo en Florida.
Con una sola excepción, todos habían sido residentes permanentes legales; 35 de los 41 perdieron la green card tras una condena penal, según recoge HRW en otro reportaje sobre el caso. Muchos vivieron años bajo órdenes de supervisión I-220B, que les permitía permanecer en el país reportándose ante ICE de forma periódica e, incluso, solicitar un permiso temporal de trabajo.
Ese matiz importa: quienes hoy están varados en México tenían, hasta hace poco, más margen legal en Estados Unidos del que tienen ahora en su lugar de destino forzado. El 78% de los cubanos enviados a México fue detenido por ICE en Florida o Texas, y el 97% pasó por un centro de detención migratoria antes de la expulsión.
El viaje hacia el sur: esposados hasta la frontera
Según los testimonios recogidos por HRW, ninguno de los entrevistados tuvo una audiencia o entrevista para impugnar específicamente su envío a México, incluso cuando expresaron temor de ser deportados allí. El traslado siguió una ruta terrestre hacia la frontera y luego autobuses mexicanos hacia el sur, principalmente a Tapachula y Villahermosa, con los deportados esposados de muñecas, pies y cintura durante buena parte del trayecto.
Al llegar, la mayoría recibió un permiso de apenas 10 días y la recomendación de iniciar el trámite de refugio, un plazo muy inferior a los 30 días hábiles que otorga la propia ley mexicana desde el ingreso al territorio.
"Como un perro": las voces de los que quedaron varados
Harold, de 58 años, deportado en febrero, lo resumió así en declaraciones citadas por Infobae: "Nos están abandonando aquí a morir. No hay ayuda, no podemos trabajar porque no tenemos papeles".
Javier, de 62 años, describió su situación con una frase corta: "Estoy durmiendo en la calle. Como un perro". Miguel Ángel, de 67, contó que se quedó sin insulina "porque es muy cara, demasiado cara" para alguien sin ingresos ni seguro médico.
El caso más extremo documentado por HRW es el de Ricardo del Pino Olivera, deportado a México el 3 de julio de 2025 tras cumplir una condena de 17 años. Solicitó refugio el 31 de julio, fue hospitalizado en varias ocasiones desde diciembre por desnutrición grave y murió en Villahermosa el 21 de febrero de 2026 sin haber logrado ningún estatus legal. Su certificado de defunción registró su nacionalidad como "desconocida".
CubaFull ya había documentado desde el terreno las trabas del proceso de refugio ante la COMAR que atrapan a cientos de cubanos en Chiapas, incluidos casos de cobros indebidos por trámites que deberían ser gratuitos.
Análisis: la triple trampa que deja a los cubanos sin salida
Lo que separa este caso de otras crisis migratorias es que no hay una sola puerta cerrada, sino tres a la vez. No pueden volver a Cuba, porque el régimen se niega sistemáticamente a repatriar a quienes salieron de la isla antes de que se modificara el acuerdo migratorio bilateral en enero de 2017. No pueden regresar a Estados Unidos, donde pesa sobre ellos una orden de deportación con años de prohibición de reingreso. Y en México no tienen, de momento, ningún estatus legal que les permita residir o trabajar de forma estable.
A nuestro juicio, el dato más revelador no es la cifra de 6.000, sino que ese número saliera a la luz por accidente, dentro de un litigio, y no porque el gobierno lo hubiera hecho público. Un acuerdo migratorio de este calibre, que decide el destino de miles de personas y que ya le ha costado la vida a al menos un deportado documentado, debería conocerse por anuncio oficial, no por un expediente que un juez tuvo que exigir a la fuerza.
COMAR: la vía legal para pedir refugio y por qué casi nadie logra estabilizarse
Para quienes ya están en México, existe un solo camino formal de regularización: solicitar la condición de refugiado ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). El trámite exige presentarse cada 15 días ante la oficina migratoria correspondiente y permanecer en el estado donde se presentó la solicitud mientras dure el proceso, lo que deja a muchos atrapados en Chiapas o Tabasco, zonas con presencia del crimen organizado y riesgo de extorsión, secuestro y trata, según advierte HRW.
HRW es todavía más directo: México "no ofrece vías efectivas para obtener la residencia permanente" a este grupo, lo que los deja, en palabras de la organización, atrapados en un limbo legal indefinido. Muchos de los cubanos entrevistados, además, llevaban tantos años o décadas fuera de la isla que difícilmente pueden demostrar un temor fundado de persecución en Cuba, el requisito central para que COMAR reconozca la condición de refugiado.
Qué opciones reales tienen para trabajar y regularizarse en México
Mientras el trámite de refugio no se resuelve, el permiso de trabajo no llega, y sin él no hay forma legal de generar ingresos ni de acceder a servicios básicos como la salud. Las opciones prácticas hoy se reducen a tres: sostener la solicitud ante COMAR hasta obtener una resolución (refugiado o protección complementaria, que sí abre la puerta a documentación más estable), buscar asistencia de albergues y organizaciones humanitarias mientras el proceso avanza, o intentar acceder a alguna figura migratoria distinta si el caso lo permite.
HRW recomienda a México reanudar la emisión de tarjetas de visitante por razones humanitarias (TVRH) a los solicitantes de refugio y crear una vía de residencia permanente específica para este grupo, algo que hoy no existe.
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Reunificación familiar: una puerta prácticamente cerrada
Para las familias que preguntan si pueden "traer" de vuelta a un pariente deportado, la respuesta corta es que, mientras la orden de deportación siga vigente, no existe una vía rápida ni automática. Una orden de este tipo conlleva, según la ley migratoria estadounidense, años de prohibición de reingreso, y el camino de vuelta depende de factores caso por caso: el tipo de orden, los antecedentes penales, las causales de inadmisibilidad y la disponibilidad de un perdón migratorio. Es información general, no asesoría legal; cada caso requiere revisión de un abogado de inmigración.
Análisis: qué puede cambiar a corto plazo
La exigencia del juez Young de que el gobierno entregue toda la documentación sobre el acuerdo con México abre, por primera vez, la posibilidad de que ese pacto se haga público y pueda impugnarse en los tribunales. Si el litigio prospera, podría frenar nuevas expulsiones hacia México o forzar a Washington a ofrecer garantías mínimas a quienes ya fueron enviados allí. Hasta que eso ocurra, la situación de los cerca de 6.000 cubanos deportados sigue dependiendo de un acuerdo que ni Washington ni Ciudad de México han reconocido formalmente.




