Cuántos cubanos temen hablar del régimen: La cifra que Cubadata puso al silencio

Cubadata no se limita a preguntar qué piensan los cubanos del régimen: compara esa respuesta con lo que dirían sin miedo, y así intenta estimar cuánta opinión se queda callada.

Redacción13 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Manos de un cubano respondiendo una encuesta digital anónima de Cubadata en su teléfono, con la bandera de Cuba desenfocada al fondo, sobre el miedo a opinar del régimen

Vía Cubadata

Preguntarle a un cubano dentro de la isla qué piensa del régimen no siempre garantiza una respuesta honesta. El miedo a un citatorio, a perder el trabajo o a que un vecino repita lo que se dijo empuja a muchos a callar, matizar o mentir, incluso frente a un cuestionario que promete anonimato.

El proyecto independiente Cubadata lleva desde 2018 tratando de medir algo más difícil que el simple rechazo al régimen: el tamaño de ese silencio. Sus encuestas digitales, hechas al margen de cualquier institución estatal, comparan lo que los cubanos dicen pensar con lo que temen decir en voz alta.

La pregunta no es solo cuántos cubanos rechazan al régimen. Es cómo se mide una opinión que la gente tiene motivos reales para esconder, y hasta dónde llega esa medición antes de convertirse en algo que no es: un censo o un resultado electoral.

Lo esencial

Cubadata intenta medir el rechazo al régimen cubano comparando lo que los encuestados dicen directamente con lo que afirman que dirían si no tuvieran miedo. Sus cifras apuntan a una fuerte autocensura política, pero se leen como resultado de una muestra digital voluntaria, no como un censo nacional.

  • Cubadata es un proyecto independiente de encuestas digitales sobre Cuba, activo desde 2018 y sin vínculo con el gobierno cubano.

  • En FOCO Cuba (20 de mayo al 8 de junio de 2026, 2.214 cubanos conectados), el 61,9 % dijo temer represalias por opinar y el 58,9 % evita hablar de política casi siempre.

  • Su método para estimar lo oculto: comparar esa respuesta directa con una pregunta condicional. El 67,8 % admite que su respuesta cambiaría radicalmente si no tuviera miedo.

  • Cuba tenía 7,79 millones de usuarios de internet (el 71,3 % de la población) a finales de 2025, según DataReportal: ese es, en números redondos, el universo real al que Cubadata puede llegar, no los cerca de 11 millones de habitantes de la isla.

  • Sus muestras son voluntarias y digitales, no probabilísticas: no hay ficha metodológica pública con margen de error ni ponderaciones.

Por qué medir opinión política en Cuba es distinto

Preguntar por la opinión política en Cuba no es un ejercicio neutro. Freedom House califica al país como "no libre" en su informe Freedom in the World 2026, con apenas 9 puntos sobre 100, y describe un sistema de partido único que prohíbe el pluralismo político y restringe las libertades civiles básicas.

Human Rights Watch documenta en su informe mundial de 2026 que agentes de seguridad del Estado visitan los domicilios de familiares de presos políticos para disuadirlos de denunciar abusos, y que los críticos del régimen carecen de garantías procesales ante tribunales dependientes del poder ejecutivo.

Ese es el contexto en el que Cubadata intenta preguntar. Cualquier encuesta hecha en esas condiciones se enfrenta a un problema estructural: quien responde tiene motivos reales, no hipotéticos, para no decir lo que piensa.

Quién es Cubadata y por qué mide el miedo

Cubadata nació en una conferencia sobre cómo obtener información en sociedades cerradas, celebrada cerca del paralelo 38 en Corea del Sur. Su punto de partida fue un vacío concreto: en Cuba no existe, según explica el propio proyecto, "ninguna consultora desligada del Gobierno" capaz de preguntar con independencia qué piensa la gente.

Desde 2018, contacta a "decenas de miles de usuarios de aplicaciones de comunicación" para hacer encuestas digitales voluntarias. Dice garantizar el anonimato ("no hay manera de identificar a los individuos"), pedir consentimiento informado antes de participar y evitar recopilar datos sensibles como historiales médicos o financieros.

Ese diseño importa para entender cómo mide el miedo. Cubadata no solo pregunta qué opina la gente del régimen: pregunta si teme decirlo, y compara ambas respuestas para estimar cuánto se pierde en el camino.

La encuesta que preguntó por el miedo, no solo por la opinión

En FOCO Cuba, su estudio más reciente sobre el tema, Cubadata encuestó a 2.214 cubanos conectados entre el 20 de mayo y el 8 de junio de 2026, repartidos por todo el país: 45,3 % en el oriente, 30,4 % en el occidente y 24,3 % en el centro.

Los resultados muestran una isla donde el rechazo político convive con la cautela. El 60,4 % de los encuestados considera urgente un cambio político. Pero el 58,9 % evita hablar de política casi siempre, y el 61,9 % teme represalias contra sí mismo o contra su familia si opina abiertamente.

Ahí aparece el mecanismo que distingue a esta encuesta de un sondeo de opinión convencional: no se conforma con preguntar qué piensa la gente, también pregunta qué haría si el miedo desapareciera.

Infografía sobre el miedo a hablar en Cuba: 61,9% teme represalias, 58,9% evita hablar de política y 67,8% cambiaría su respu

Cómo Cubadata intenta medir lo que nadie quiere confesar directamente

Preguntarle a alguien si tiene miedo de decir lo que piensa tiene un límite obvio: si el miedo es tan fuerte, también puede empujar a mentir sobre el propio miedo. La ciencia de encuestas conoce bien este problema y ha desarrollado técnicas para sortearlo con preguntas indirectas. La más citada es el llamado "experimento de listas": a un grupo se le presenta una lista de afirmaciones neutras y se le pide decir cuántas comparte, sin decir cuáles; a otro grupo se le da la misma lista más una afirmación sensible. La diferencia de promedios entre ambos grupos estima cuánta gente comparte esa afirmación sensible, sin que nadie tenga que admitirlo en voz alta.

Cubadata no describe usar exactamente esa técnica. Su propia página de metodología explica que construye "constructos": escalas armadas con varios ítems o preguntas combinadas, en lugar de depender de una sola pregunta directa, para "controlar el error de medición" y reforzar la validez de lo que mide.

Lo que sí comparte con esa lógica es el principio de fondo: no preguntarle a nadie qué esconde, sino comparar una respuesta directa con una respuesta condicional y medir la distancia entre ambas. El 67,8 % que en FOCO Cuba dijo que sus respuestas cambiarían radicalmente sin miedo, y la más de la mitad que dijo que participaría en acciones cívicas (compartir información verificada, responder encuestas, hablar con libertad) si esa condición desapareciera, son la aplicación concreta de ese principio.

Otra muestra, el mismo patrón: casi la mitad prefiere callar

El hallazgo no es aislado. En otra encuesta suya, sobre condiciones de vida, servicios y seguridad, realizada entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026 con 1.788 cubanos, Cubadata encontró también fuerte autocensura al expresar opiniones. En esa misma medición, un 44,5 % de los participantes consideró que es mejor guardarse lo que piensa para evitar problemas.

La cifra no distingue entre miedo político puro y otras formas de cautela, como el cansancio o la desconfianza hacia cualquier institución que pregunta. Lo que sí confirma es que el patrón de FOCO Cuba no es un dato suelto: en encuestas separadas, hechas en meses distintos y con muestras distintas, la proporción de cubanos que elige el silencio ronda entre el 44 % y el 62 %, según la pregunta exacta que se les haga.

Esa consistencia también aparece en el tiempo. Cubadata combinó cinco encuestas realizadas entre septiembre de 2024 y enero de 2025, con una muestra conjunta de 1.658 cubanos, en el estudio "Más allá del miedo": ya documentaba una ciudadanía que administra con cuidado cuándo, dónde y ante quién expresa lo que piensa. Con ese mismo panel de cinco rondas, el proyecto publicó en mayo de 2026 un segundo análisis, "Desafiando el miedo", que aplicó modelos estadísticos de crecimiento para rastrear cómo evoluciona el miedo, y la resiliencia frente a él, a lo largo de esas cinco mediciones.

Estudio

Fecha de campo

Muestra

Hallazgo sobre miedo o autocensura

Más allá del miedo

Septiembre 2024 a enero 2025

1.658 cubanos

Documenta disidencia latente y autocensura sostenida en el tiempo

Desafiando el miedo

Mismo panel, cinco olas (septiembre 2024 a enero 2025)

1.658 cubanos

Modelos de crecimiento sobre cómo evoluciona el miedo y la resiliencia frente a él

Condiciones de vida, servicios y seguridad

23 de febrero a 13 de marzo de 2026

1.788 cubanos

44,5 % considera mejor callar lo que piensa para evitar problemas

FOCO Cuba: opinión, autocensura y acción cívica

20 de mayo a 8 de junio de 2026

2.214 cubanos

61,9 % teme represalias; 67,8 % cambiaría su respuesta sin miedo

Cuatro encuestas de Cubadata, en fechas y muestras distintas, documentan el mismo patrón de autocensura en Cuba.

Para quienes tienen familia en la isla, esa brecha entre lo que se dice y lo que se calla no es un dato abstracto: puede ser la diferencia entre lo que un pariente cuenta por teléfono y lo que en realidad piensa del régimen. CubaFull ya ha revisado, con otras fuentes, cómo se documentan las cifras de presos políticos cinco años después del 11J, el otro extremo de esa misma represión.

Quien quiera seguir de cerca cada nueva ronda de resultados de Cubadata y otras mediciones sobre la isla puede suscribirse al boletín gratuito de CubaFull.

Los límites que Cubadata no resuelve del todo

Ninguna de estas cifras equivale a un censo. Cubadata recluta a sus encuestados a través de un panel digital voluntario: gente con acceso a internet y a aplicaciones de mensajería que decide, por su cuenta, responder un cuestionario. A finales de 2025, Cuba tenía 7,79 millones de usuarios de internet, el 71,3 % de la población, según DataReportal: ese es el techo real al que puede llegar cualquier encuesta digital, no el país entero, y dentro de ese techo Cubadata solo capta a quienes además deciden participar.

Su propia página de metodología describe cómo protege el anonimato y cómo construye sus indicadores, pero no detalla cómo corrige ese sesgo de partida ni ofrece un margen de error calculado sobre una muestra probabilística. Eso no invalida sus hallazgos: la consistencia entre encuestas distintas, en fechas distintas, con muestras distintas, es una señal seria. Pero sí obliga a leer cada porcentaje como una fotografía de los cubanos conectados y dispuestos a hablar, no como un resultado electoral proyectable a los cerca de 11 millones de habitantes de la isla.

A nuestro juicio, ese silencio tampoco puede leerse automáticamente como apoyo al régimen. En un contexto represivo, callar es muchas veces una estrategia de protección, no una opinión, algo en lo que coincide el propio equipo de Cubadata cuando advierte que el silencio público no equivale a ausencia de opinión.

Guía rápida para leer encuestas sobre Cuba sin caer en trampas

Revisa la fecha y el tamaño de la muestra antes que el titular

Un dato de 2.214 respuestas recogidas en tres semanas de 2026 no dice lo mismo que uno de 1.658 respuestas combinadas en cinco meses de 2024 y 2025. Compara siempre encuestas con encuestas de fechas y tamaños similares.

Distingue una muestra voluntaria de una probabilística

Si el cuestionario se distribuyó por aplicaciones de mensajería y la gente decidió participar por su cuenta, el resultado describe a quienes respondieron, no un corte representativo de toda Cuba.

Comprueba qué garantía de anonimato ofrece quien pregunta

Cuanto más cree el encuestado que su respuesta es rastreable, más margen hay para la autocensura dentro de la propia encuesta. El 63,1 % que en FOCO Cuba dijo sentirse completamente seguro respondiendo de forma anónima deja, a la inversa, a más de un tercio con alguna duda.

Compara el dato con mediciones anteriores del mismo proyecto

Un porcentaje aislado se presta a manipulación en cualquier sentido. La misma cifra repetida, con variaciones razonables, en encuestas separadas por meses o años, pesa más que un solo sondeo.

No conviertas un porcentaje en un resultado de elección

Que el 60,4 % de una muestra digital voluntaria pida un cambio político urgente no equivale a un resultado electoral ni permite calcular cuántos cubanos, en total, rechazan al régimen. Sí es evidencia seria de una tendencia, sostenida por varias encuestas independientes entre sí.

Preguntas frecuentes

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