Colombia rompe relaciones con Cuba tras la posesión de Abelardo de la Espriella: El golpe para los cubanos con trámites pendientes en el país

El nuevo presidente colombiano rompió relaciones con La Habana en su primer día de gobierno y dejó en el aire la operación de la embajada. Miles de cubanos con visados y gestiones pendientes en Colombia quedan a la espera de un protocolo que la nueva Cancillería aún no confirma.

Redacción8 de agosto de 2026 · 6 min de lectura
Banderas de Colombia y Cuba junto a la puerta cerrada de una sede diplomática, símbolo de la ruptura de relaciones anunciada por Abelardo de la Espriella

Colombia amaneció este 7 de agosto de 2026 con un giro que muchos cubanos con vínculos en el país sintieron de inmediato. Abelardo de la Espriella juró como presidente y, en su primer día de gobierno, ejecutó la promesa que repitió desde julio: romper relaciones diplomáticas con Cuba.

La medida no se quedó en el discurso. Bogotá ordenó cerrar su embajada en La Habana y dejar sin representación diplomática plena al país donde cada año cientos de cubanos gestionan visados, trámites migratorios y vínculos familiares.

El anuncio llegaba desde finales de julio, pero su entrada en vigor este viernes abre una pregunta muy concreta para quien tiene una gestión pendiente en Colombia: qué pasa ahora con esa visa, ese vuelo o ese trámite consular que dependía de una sede cuya operación queda en suspenso.

Qué cambió el 7 de agosto entre Colombia y Cuba

Colombia rompió relaciones diplomáticas con Cuba el 7 de agosto de 2026, el mismo día de la posesión de Abelardo de la Espriella. El golpe recae sobre el canal consular en La Habana: las visas nuevas, las citas, las apostillas y las gestiones migratorias pendientes quedan a la espera de un protocolo que la nueva Cancillería colombiana aún no ha publicado.

De la Espriella juró el cargo el 7 de agosto de 2026 en la Universidad Santiago de Cali, sede que el Congreso colombiano aprobó para la ceremonia tras su victoria en segunda vuelta sobre el candidato Iván Cepeda, según confirmó AP.

Ese mismo día entró en vigor la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba y con Nicaragua, anunciada el 26 de julio por el entonces presidente electo.

"Excepto con Cuba y Nicaragua. En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías", dijo De la Espriella al justificar la medida, según recogió Diario Libre.

La ruptura con La Habana forma parte de un plan más amplio: Colombia cerrará 14 embajadas y unos 15 consulados, entre ellos los de Haití, Barbados, Argelia, Azerbaiyán, República Checa, Etiopía, Ghana, Hungría, Malasia, Rumanía, Senegal y Sudáfrica, según detalló La República.

Pero Cuba y Nicaragua reciben un trato distinto al resto de la lista. En la mayoría de los países afectados, el nuevo gobierno mantendrá la atención consular mediante representación concurrente desde otra sede diplomática de la región. Con Cuba, en cambio, no hay ese mecanismo ni ningún otro anunciado de continuidad.

cubafull ya había adelantado en julio que Bogotá planeaba degradar su embajada en La Habana a una oficina de encargados de negocios; lo ocurrido este 7 de agosto va más allá de esa rebaja y se consuma como una ruptura completa.

Por qué Bogotá rompe con el régimen cubano

El argumento oficial para el recorte general de embajadas es económico: el nuevo gobierno dice que la reorganización del servicio exterior ahorrará miles de millones de pesos al año, dinero que promete redirigir a seguridad, salud y educación, según Portafolio.

Para Cuba y Nicaragua, sin embargo, el argumento es otro: ideológico. El propio De la Espriella lo dejó claro al hablar de "tiranías" y descartar cualquier vínculo con ellas; también anunció una auditoría técnica de las representaciones diplomáticas colombianas durante sus primeros 100 días de gobierno, según Euronews.

Qué pasa con los cubanos con trámites, visas o vuelos pendientes en Colombia

Ningún visado colombiano ya aprobado pierde validez por la ruptura ni por el cierre de la embajada en La Habana.

Lo que cambia es el canal para tramitar uno nuevo. El Consulado de Colombia en La Habana venía ofreciendo visas, pasaportes, registro consular y apostilla, además de una plataforma propia de visas de estudio con fechas de apertura programadas para el 12 y el 26 de agosto y el 9 y el 23 de septiembre de 2026, según el propio Consulado de Colombia en La Habana. La ruptura deja en el aire si esas citas se mantendrán.

Sin una sede colombiana en pleno funcionamiento ni consulado de repuesto en la isla, esos trámites tendrían que resolverse por otra vía: una embajada colombiana en un tercer país o, si el nuevo gobierno lo habilita, un centro autorizado. Ninguna alternativa está confirmada todavía; la Cancillería colombiana, que apenas asumió funciones este 7 de agosto, no ha publicado el protocolo operativo.

Para quien viaja hacia otro destino con escala en Colombia, la norma vigente no cambia por la ruptura: un cubano en tránsito aeroportuario directo hacia un tercer país no necesita visa si el trayecto va en el mismo contrato de transporte, no cambia de aeropuerto y la espera en zona internacional no supera 24 horas, según la propia Embajada de Colombia. Entrar a Colombia como destino final sigue exigiendo visa según el propósito del viaje.

El cambio no afecta, por sí solo, los vuelos comerciales entre ambos países ni los permisos de entrada ya otorgados. El golpe recae sobre quien todavía necesita iniciar o completar un trámite migratorio nuevo.

Grupo

Países afectados

Atención tras el cierre

Ruptura diplomática total

Cuba, Nicaragua

Sin representación concurrente ni consulado de respaldo confirmado

Cierre de embajada con continuidad

Haití, Barbados, Argelia, Azerbaiyán, República Checa, Etiopía, Ghana, Hungría, Malasia, Rumanía, Senegal, Sudáfrica

Representación consular concurrente desde otra sede de la región, mecanismo aún por precisar caso por caso

De los 14 países donde Colombia cierra su embajada, solo Cuba y Nicaragua quedan sin ningún mecanismo de continuidad consular

Qué pasa con los cubanos residentes en Colombia

La ruptura, tal y como está anunciada, es un movimiento unilateral de Bogotá. Cuba no ha comunicado el cierre de su propia embajada en la capital colombiana ni una medida recíproca contra los cubanos que ya viven allí.

Sí existe el riesgo de que una eventual respuesta cubana, si llega, afecte la atención de esa sede en Bogotá para quienes necesiten renovar el pasaporte cubano u otros trámites con su país de origen. Por ahora, ese escenario es solo una posibilidad, no un hecho anunciado.

Quienes tengan una gestión pendiente pueden suscribirse al boletín de CubaFull para conocer, en cuanto se confirme, el protocolo que fije la nueva Cancillería colombiana.

La respuesta de Cuba

El régimen cubano rechazó la decisión horas después del anuncio de julio. Su Cancillería calificó la ruptura como un giro que se aparta de "las históricas relaciones de amistad y hermandad" entre ambos países y advirtió que evidenciaría la "subordinación" del nuevo gobierno a la política de Estados Unidos hacia la isla, según el comunicado publicado por el propio Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

El Minrex añadió que mantendrá el apoyo a los estudiantes colombianos de Medicina que cursan sus estudios en la isla, en el marco de los acuerdos del proceso de paz de 2016, pese a la ruptura.

Análisis: la tercera ruptura en más de un siglo, y la más completa

Colombia y Cuba establecieron relaciones diplomáticas en 1902 y las rompieron dos veces en el siglo XX: en 1961, en plena Guerra Fría, y de nuevo en 1981 bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala, que acusó a La Habana de apoyar a la guerrilla colombiana. No se restablecieron hasta 1991, y desde entonces sostuvieron un acuerdo de complementación económica vigente desde 2001, según la propia Cancillería de Colombia.

De la Espriella no inventa un precedente: repite uno que Colombia ya vivió dos veces. Lo que sí cambia es el contexto: esta ruptura llega junto al cierre de otras 13 embajadas, envuelta en un discurso de austeridad que, para el resto de países de la lista, no implica cortar vínculos.

El efecto práctico recae, en lo inmediato, sobre quienes menos tienen que ver con la disputa ideológica: los cubanos con un trámite migratorio a medio camino. La ausencia de un mecanismo de representación concurrente para la isla, el que sí tendrán los otros países con embajada cerrada, sugiere que Bogotá no busca amortiguar el golpe, sino marcar distancia total.

A nuestro juicio, eso deja a la comunidad cubana con vínculos en Colombia en una situación más precaria que la de cualquier otro país afectado por el recorte diplomático.

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