Durante meses, la falta de electricidad ha golpeado hasta el corazón espiritual de los cubanos: la producción de las hostias que se consagran en cada misa católica de la isla.
Sin corriente suficiente para elaborarlas, la Iglesia cubana tuvo que racionar lo que quedaba y pedir ayuda a diócesis de otros países mientras la escasez se prolongaba en el santuario nacional que venera a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.
Esa dependencia empieza a cambiar. Benefactores de Madrid y Pamplona enviaron los equipos y la harina que permiten a El Cobre probar, por primera vez, su propia fabricación de hostias.
El santuario entra en fase de prueba
El Santuario de El Cobre comienza a fabricar sus propias hostias en fase de prueba, con equipos y harina donados desde España, según anunció el Arzobispado de Santiago de Cuba el 16 de septiembre de 2026. La iniciativa busca reducir la dependencia de los envíos desde el exterior tras meses de apagones, falta de insumos y racionamiento en las iglesias cubanas.
Hasta ahora, ese trabajo recaía casi por completo en el Monasterio de Santa Teresa y San José, en El Vedado habanero, proveedor tradicional de las hostias que se usan en buena parte de las parroquias del país.
Los apagones prolongados dejaron ese taller sin capacidad para producir. En junio, la comunidad religiosa explicó que la falta de corriente estable le hacía imposible elaborar las hostias.
El sacerdote cubano Rolando Montes de Oca describió la situación: cuando hay corriente "es muy inestable, es muy poco tiempo", por lo que las religiosas "están haciendo muy pocas" hostias.
Quién fabrica ahora las hostias en El Cobre
Según el Arzobispado, la elaboración quedó en manos de una antigua feligresa del santuario, descrita por la propia institución como una persona de "respetable vida espiritual", que recibirá orientación para asumir la tarea dentro de las instalaciones de El Cobre.
Esa formación no es un trámite menor. El Vaticano exige que el pan eucarístico sea ázimo, de solo trigo y reciente, y que lo prepare personal experto con instrumentos adecuados, según establece la instrucción litúrgica Redemptionis Sacramentum.
El proyecto sigue siendo, por ahora, una prueba. No se ha anunciado si sustituirá por completo al monasterio habanero o si funcionará como un refuerzo adicional en momentos de mayor escasez.
Meses de racionamiento y ayuda desde el exterior
La crisis obligó a la Iglesia en Cuba a estirar las reservas y a recurrir a donaciones puntuales de otras diócesis del continente.
La Arquidiócesis de Panamá envió 35.000 hostias en junio de 2026, y la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico aportó otras 300.000 ese mismo mes. La Iglesia católica de Costa Rica sumó 20.000 formas sin consagrar el 12 de agosto de 2026, después de que su Conferencia Episcopal atribuyera la escasez a la falta de harina y a los apagones constantes en la isla.
Origen | Aporte | Fecha | Contexto |
|---|---|---|---|
Arquidiócesis de Panamá | 35.000 hostias | Junio de 2026 | Escasez por apagones |
Arquidiócesis de San Juan (Puerto Rico) | 300.000 hostias | Junio de 2026 | Apoyo a parroquias cubanas |
Iglesia católica de Costa Rica | 20.000 formas sin consagrar | 12 de agosto de 2026 | Falta de harina y electricidad |
España: Madrid y Pamplona | Equipos y harina | Septiembre de 2026 | Fabricación local en El Cobre |
Donaciones internacionales de hostias a Cuba y el paso a la fabricación propia en El Cobre
Esos envíos se sumaron a un contexto energético crítico que la propia Unión Eléctrica reconoció esos días: el 14 de junio, la estatal preveía que los apagones simultáneos afectarían al 62% del territorio cubano en el horario pico.
El Cobre, que meses atrás fue noticia por un presunto robo en sus instalaciones, vuelve ahora a estar en el centro de la actualidad religiosa cubana, esta vez por una historia de ayuda y no de pérdida.
Análisis: la fe cubana sostenida desde fuera
Que un santuario tenga que fabricar sus propias hostias con harina traída de España retrata, mejor que cualquier cifra de apagones, hasta dónde llega el desabastecimiento en Cuba.
No es solo un problema logístico de una parroquia. Es la evidencia de que ni el sacramento más básico de la misa católica escapa a la crisis energética que arrastra el país.
La respuesta, una vez más, viene de fuera: benefactores en España cubriendo un vacío que debería resolver la infraestructura interna. Es un patrón que se repite en la sanidad, la alimentación y ahora también en la vida religiosa cubana.
Quienes quieran seguir esta y otras historias sobre la fe y la vida cotidiana en Cuba pueden suscribirse al boletín de CubaFull para recibir las próximas entregas.




