Qianfan, el Starlink chino que Cuba sí podría aceptar: El control que el régimen ganaría sobre tu internet

Qianfan compite con Starlink desde China, pero su diferencia clave para Cuba no sería la velocidad: sería el modelo estatal, el posible papel de ETECSA y el control sobre acceso, datos y equipos. Esto es lo que cambió ya en la ley cubana y cómo evaluar cualquier oferta satelital antes de gastar un dólar.

Redacción19 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Antena de internet satelital en una azotea de La Habana bajo una cadena de satélites, ilustrando Qianfan, la alternativa china a Starlink, en Cuba

Vía CircleID (análisis de Larry Press)

China ya tiene una respuesta al veto que el régimen cubano mantiene contra Starlink. Se llama Qianfan, conocida fuera de China como SpaceSail, y es la megaconstelación satelital con la que Pekín compite en todo el mundo con la red de Elon Musk.

El académico estadounidense Larry Press, que sigue la conexión a internet en Cuba desde la década de 1990, sostiene que Qianfan podría ser la alternativa que La Habana sí esté dispuesta a aceptar. Su análisis no gira en torno a la velocidad ni al precio del servicio.

Gira en torno a quién controla la red: mientras Starlink pertenece a una empresa privada que no coopera con el régimen, Qianfan avanza mediante socios estatales locales, el modelo que le permitiría a ETECSA quedarse dentro del negocio en lugar de fuera de él.

TL;DR: qué cambia y qué no para Cuba

  • Qianfan (SpaceSail) sumaba 200 satélites en órbita a inicios de junio de 2026, según el gobierno del distrito chino de Songjiang, camino a un plan declarado de 15.000 satélites aprobados para operar.
  • El operador, Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST), está controlado en torno a un 80,5% por capital estatal chino, frente al modelo privado de SpaceX.
  • Starlink sigue prohibido en Cuba: el Ministerio de Comunicaciones reafirmó en abril de 2025 que no existe ningún acuerdo internacional para su uso, aunque en la isla ya funcionan terminales de forma clandestina.
  • Cuba sustituyó en 2026 la histórica Resolución 272/2015 por la Resolución 1/2026, que mantiene la exigencia de autorización previa para receptores satelitales.
  • Según Press, Qianfan llegaría previsiblemente a través de un socio estatal como ETECSA, no mediante venta directa al usuario como hace Starlink.
  • Hoy no existe ningún acuerdo público entre China y Cuba para desplegar Qianfan en la isla; en América Latina, solo Brasil tiene un acuerdo confirmado.

Qué es Qianfan y quién controla la constelación china

Qianfan es el nombre con el que China conoce a la red que fuera del país se llama SpaceSail, o "Thousand Sails". La opera Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST), una empresa nacida al amparo del gobierno municipal de Shanghái.

Según reveló Caixin Global el 11 de marzo de 2026, el capital estatal controla alrededor del 80,5% de la compañía: Shanghai Alliance Investment tiene el 49,9%, Shanghai Information Investment el 18,7% y un fondo estatal de manufactura el 11,9%. Para esa fecha, SSST tenía 108 satélites en órbita.

El plan de SSST, anunciado por el Gobierno chino tras el primer lanzamiento del 6 de agosto de 2024 (18 satélites), contempla una primera cobertura regional, luego una cobertura global y hasta 15.000 satélites aprobados para operar en su fase final.

El avance ha sido rápido: según el gobierno del distrito de Songjiang, Qianfan llegó a 200 satélites a inicios de junio de 2026 tras dos lanzamientos consecutivos. Songjiang señaló que Qianfan apunta sobre todo a países ligados a la Franja y la Ruta y a empresas chinas con operaciones en el extranjero, el mismo marco diplomático que une a Pekín con La Habana.

Cómo funciona el internet satelital de órbita baja

Tanto Qianfan como Starlink son constelaciones de órbita terrestre baja (LEO), satélites que vuelan a unos cientos de kilómetros de altura, mucho más cerca que los satélites de comunicaciones tradicionales.

Esa cercanía reduce la latencia y permite velocidades comparables a una buena conexión de fibra, pero obliga a poner cientos o miles de satélites para dar cobertura continua, porque cada uno pasa deprisa sobre un mismo punto.

El usuario no se conecta al satélite con el móvil, sino a través de una antena receptora en tierra. Ahí está la clave del asunto en Cuba: quien autoriza, importa y opera esa antena decide quién puede usar la red.

La diferencia que de verdad importa no es técnica, sino de propiedad y de modelo comercial. Según el análisis de Larry Press publicado en CircleID el 17 de agosto de 2026, ambas redes resuelven el mismo problema, pero se venden de forma opuesta.

Starlink vende terminales directamente al usuario final en decenas de países, y el propio Elon Musk afirmó en 2026 que su señal alcanza a Cuba, aunque venderla en la isla siga prohibido.

Qianfan, en cambio, avanza mediante acuerdos con gobiernos o socios locales en lugar de una venta abierta al consumidor. Press sostiene que en Cuba esa vía sería previsiblemente un acuerdo con ETECSA, la única operadora estatal de telecomunicaciones de la isla, algo que le daría al régimen la supervisión que hoy no tiene sobre Starlink.

AspectoQianfan (SpaceSail)StarlinkQué implica para Cuba
OperadorShanghai Spacecom Satellite Technology (SSST)SpaceXUno responde a Pekín; el otro, a una empresa de EE. UU.
PropiedadEn torno al 80% estatal (gobierno de Shanghái y fondos estatales chinos)Empresa privada de Elon MuskUn socio estatal encaja con el modelo de control del régimen
Modelo de ventaAcuerdos con gobiernos o socios locales, no venta directa al consumidorVenta directa de terminales al usuario final en decenas de paísesQianfan pasaría por ETECSA; Starlink evita al operador estatal
Satélites en órbita200 a inicios de junio de 2026Red operativa desde 2019, con despliegue muy superiorNinguna ofrece hoy servicio contratable en la isla
Estado legal en CubaSin acuerdo público confirmado con el régimenProhibido sin autorización bajo la Resolución 1/2026Usar cualquiera sin permiso puede acarrear sanciones penales
Diferencias clave entre Qianfan y Starlink de cara a un usuario en Cuba.

Qué controlaría el régimen si Qianfan llega a la isla

El verdadero atractivo de Qianfan para La Habana, según Press, no es ampliar el acceso, sino hacerlo sin repetir la pérdida de control que le supone Starlink. Un proveedor operado en más de un 80% por capital estatal chino puede, en teoría, aceptar condiciones que SpaceX rechaza: compartir metadatos de conexión con el socio local, limitar el ancho de banda por usuario o suspender el servicio en una zona concreta durante una protesta.

El precedente ya preocupó a Washington antes de que existiera Qianfan. En noviembre de 2022, el Departamento de Justicia recomendó a la FCC denegar un cable submarino directo entre EE. UU. y Cuba porque la estación de aterrizaje en la isla quedaría bajo control de ETECSA, y advirtió que el régimen podría compartir los datos capturados con "adversarios extranjeros", entre ellos China.

Ese riesgo no es teórico en un país que ya figura entre los más cerrados del mundo en la red. Freedom House calificó a Cuba como "no libre" en internet en su informe Freedom on the Net 2025, con apenas 21 de 100 puntos. El mismo informe describe a ETECSA como el único proveedor móvil del país y documenta el bloqueo de sitios de prensa independiente y el encarcelamiento de usuarios por su actividad en línea.

Nuestra lectura es directa: cuando la constelación entra por el operador estatal, el debate deja de ser cuánta gente se conecta y pasa a ser bajo qué vigilancia lo hace. Ahí Qianfan no es una apertura, es una extensión del control con más ancho de banda.

En abril de 2025, el Ministerio de Comunicaciones confirmó a través de Granma que no existía ningún acuerdo internacional que autorizara el uso de Starlink en Cuba, y que la importación de sus terminales, partes y componentes seguía sin permiso.

Ese marco cambió en 2026. La Gaceta Oficial Extraordinaria No. 66, publicada el 21 de mayo, incluyó la Resolución 1/2026, que deroga la Resolución 272/2015 (vigente durante más de una década) y entró en vigor 20 días después, alrededor del 11 de junio de 2026, según detalló Cubadebate.

La nueva norma libera de trámite equipos de uso común, como móviles convencionales, tabletas o laptops, pero mantiene la exigencia de autorización técnica previa de la Unidad Presupuestada Técnica de Control del Espectro Radioeléctrico (UPTCER) para routers, walkie-talkies y receptores satelitales, la categoría en la que entrarían las antenas de Starlink o de una futura Qianfan.

Las entidades importadoras deben pedir esa autorización con 30 días de antelación, y la UPTCER tiene 10 días hábiles para responder. El régimen conserva además su capacidad sancionadora al margen de cuál sea la constelación: usar equipos de telecomunicaciones sin autorización puede perseguirse bajo el Código Penal cubano (Ley 151/2022), con penas de prisión además de la confiscación del equipo. Medios independientes cubanos han documentado incautaciones de antenas Starlink introducidas de forma clandestina.

Qué implica esto para los cubanos en EE. UU. y España que ayudan a su familia

Nada de esto cambia hoy el trámite de un familiar que quiere mandar conectividad a la isla. Starlink sigue prohibido y no existe ninguna vía de legalización, pese a los rumores que circulan cada cierto tiempo.

Y aunque Qianfan aterrizara mañana mismo, entraría previsiblemente por un acuerdo estatal con ETECSA, no por la compra de un kit que un familiar en Miami o Madrid pueda enviar por paquetería.

Quien hoy envía o financia un terminal Starlink a Cuba asume un riesgo legal real para quien lo recibe, no solo económico: la aduana puede confiscarlo antes de que llegue, y su uso puede acarrear sanciones penales. Como ya ha ocurrido con otras infraestructuras críticas, un problema de red no necesita satélites chinos para dejar a los cubanos sin servicio: las averías en la red de ETECSA, agravadas por los apagones, dejan sin conexión a miles de usuarios cada cierto tiempo.

Si quieres enterarte en cuanto haya un anuncio oficial sobre Qianfan en Cuba, o cualquier cambio real en las reglas de Starlink, la newsletter de CubaFull avisa antes que nadie.

Cómo evaluar cualquier oferta de internet satelital en Cuba

Antes de gastar dinero, sea en un kit de Starlink o en cualquier futura oferta ligada a Qianfan, conviene pasar la propuesta por los mismos filtros.

Paso 1: Comprueba si existe autorización oficial

Busca si el Ministerio de Comunicaciones o ETECSA han anunciado un acuerdo formal. Hoy no existe ninguno para Qianfan, y Starlink sigue expresamente sin autorizar, según la propia Granma.

Paso 2: Verifica si el equipo necesita permiso de la UPTCER

Desde junio de 2026, routers, puntos de acceso inalámbrico y receptores satelitales requieren autorización técnica previa bajo la Resolución 1/2026. Un vendedor que no mencione este trámite está omitiendo un paso legal real.

Paso 3: No confundas cobertura satelital con servicio contratable

Que un satélite pase sobre Cuba no significa que puedas contratar el servicio. Starlink ni siquiera figura como mercado disponible en su mapa de cobertura oficial, y su modalidad Direct to Cell exige acuerdos previos con el operador móvil del país, no solo visibilidad del satélite.

Paso 4: Revisa quién asume el riesgo si envías un equipo desde fuera

Si planeas enviar un terminal a un familiar, ten en cuenta que la aduana cubana puede confiscarlo aunque la compra en EE. UU. o España haya sido legal. El riesgo se traslada a quien lo recibe en la isla, no a quien lo envía.

Paso 5: Desconfía de cualquier promesa de "aprobación inminente"

Ni Starlink ni Qianfan tienen hoy una fecha de legalización en Cuba. Cualquier oferta que la dé por segura, o que pida un pago adelantado por una "reserva", debe tratarse como una señal de alarma.

Preguntas frecuentes

Boletín diario

¿Te ha gustado? Recíbelo en tu correo

Lo esencial de Cuba y de la diáspora, cada mañana en un resumen de 5 minutos. Sin ruido.

Te puede interesar