El Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara regresó este julio a la costa norte de Holguín en el peor momento posible para sostener un evento cultural. La provincia lleva meses sometida a cortes de electricidad que se prolongan durante gran parte del día.
El propio comité organizador tuvo que mover la fecha original del certamen, prevista para abril, ante la falta de combustible y de garantías eléctricas para sostenerlo con normalidad. La pregunta que se hacían muchos en Gibara era simple: ¿cómo se proyecta cine en una ciudad donde la corriente falta más de lo que llega?
La respuesta llegó con tres pantallas repartidas por el pueblo, alimentadas cada una por un sistema de baterías independiente de la red nacional, justo el mismo día en que el país entero se quedó sin luz. Fue la manera con la que la vigésima edición del festival, fundado en 2003 por el cineasta Humberto Solás, logró llegar a su público pese al apagón que golpea a Holguín desde hace meses.
Un festival que cambió de fecha por falta de combustible y luz
El Festival de Cine Pobre de Gibara movió su fecha de abril a julio por la falta de combustible y de garantías eléctricas. La vigésima edición se sostuvo con una programación reducida, menos presencia extranjera y proyecciones al aire libre alimentadas por baterías, justo cuando Cuba encadenaba un nuevo colapso total del sistema eléctrico.
El certamen estaba previsto originalmente del 14 al 18 de abril. El comité organizador decidió reajustarlo por la situación energética del país, según confirmó Prensa Latina el 9 de abril.
La cita se reprogramó finalmente para el 14 al 18 de julio, con el propósito declarado de lograr una amplia participación de universitarios y jóvenes en pleno verano, según detalló Juventud Rebelde. El certamen, que este año cumplió su vigésima edición, mantuvo el espíritu con el que lo fundó Humberto Solás: cine hecho con recursos mínimos, filmado a pie de calle.
Fecha | Hecho | Impacto en el festival |
|---|---|---|
9 de abril | El comité anuncia el reajuste por la crisis energética | Se pospone la edición prevista para abril |
14 al 18 de abril | Fechas originales del certamen | La edición no se celebra en abril |
14 de julio, 11:05 a. m. | Colapso total del SEN, tercera caída del mes | La inauguración coincide con el apagón nacional |
14 al 18 de julio | Nuevas fechas de la vigésima edición | Tres pantallas con baterías sostienen las funciones |
18 de julio | Entrega de los Premios Lucía | Cierre de la vigésima edición |
Cronología del Festival de Cine Pobre de Gibara 2026 frente a la crisis eléctrica.
Menos países y sin grandes conciertos: la edición reducida por la crisis
El comité organizador planteó desde el principio una edición "resiliente", concebida a partir de una evaluación de riesgos y adaptada a las circunstancias del país: menos asistentes y menor participación extranjera que en ediciones anteriores, según la misma fuente.
La cita reunió trabajos de cerca de 20 países, frente a los 30 de la edición anterior, con representación de Asia Central, el Caribe, Oriente Medio, Europa, el norte de África y América Latina. Kirguistán debutó por primera vez en el festival, según reportó teleSUR. La programación mantuvo cine, teatro, música, danza y foros, pero renunció a los habituales grandes conciertos.
El apagón que coincidió con la apertura: qué pasó el 14 de julio
La inauguración del 14 de julio coincidió con una nueva caída total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, situó la desconexión a las 11:05 de la mañana y la calificó como la tercera del mes, según informó Granma.
El propio ministro atribuyó el colapso a oscilaciones en la red que sacaron de servicio primero una unidad y después varias más, hasta la caída general, y volvió a señalar la ausencia total de combustible y la falta de piezas de repuesto como causa de fondo, según la misma fuente oficial.
Cuatro días antes, el 10 de julio, el Gobierno cubano ya había confirmado otra desconexión total a las 4:30 de la tarde, con protocolos de emergencia, microsistemas territoriales y prioridad para hospitales, agua y comunicaciones, según confirmó Europa Press. El colapso eléctrico que sostiene esta rutina forma parte de la crisis del SEN que CubaFull ha documentado en sus sucesivos apagones nacionales de los últimos meses.
Tres pantallas y baterías: así resolvieron los organizadores
La solución de los organizadores fue instalar tres pantallas al aire libre en distintos puntos de Gibara, cada una con su propio sistema de baterías dirigido a los momentos en que resultara difícil disponer de electricidad, para no depender de que la red nacional estuviera encendida en el horario de las funciones, según detalló Juventud Rebelde.
Sergio Benvenuto Solás, presidente del comité organizador, explicó que el festival mantuvo su calidad pese a las limitaciones: "Queremos que este certamen ilumine las noches de Gibara y aunque no será un evento con grandes conciertos, la programación de cine mantiene los estándares y niveles habituales", dijo a la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
Rafael Grillo, también del comité organizador, contó que la película elegida para abrir el festival fue un homenaje a su director, que presidió el evento durante un lustro, según la misma fuente oficial.
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De "Neurótica Anónima" a los Premios Lucía
El festival abrió el 14 de julio con la proyección de Neurótica Anónima, dirigida por Jorge Perugorría con guion de Mirtha Ibarra, en una de las pantallas al aire libre instaladas en Gibara, según confirmó teleSUR.
El certamen cerró el 18 de julio con la entrega de los Premios Lucía. El galardón principal, al mejor largometraje de ficción, fue para Arcoíris (Ranginkaman), del cineasta iraní Saleh Alavizadeh, una coproducción de Irán, República Checa y Alemania, según el recuento de premios de la Agencia Cubana de Noticias.
El premio al mejor largometraje documental recayó en Lorca en La Habana, de los españoles José Antonio Torres y Antonio Manuel. Cuba se hizo con varios reconocimientos, entre ellos el de mejor cortometraje de ficción para El último juego, de Daniel Chile, además de menciones para Neurótica Anónima y Primera enseñanza y una mención en documental para Lo más maravilloso, de Mauricio Centurión.
Análisis: la resiliencia cultural no sustituye a un sistema eléctrico que falla
La prensa oficial cubana presentó el festival como una prueba de "resiliencia", la palabra que el propio comité organizador repitió en varias entrevistas. A nuestro juicio, ese relato dice más de lo que el régimen quiere admitir que del mérito real de los organizadores.
Que un festival de cine tenga que instalar baterías para proyectar películas en la calle, el mismo día en que el país entero se quedaba sin corriente por tercera vez en el mes, no es una anécdota folclórica: es la prueba de que el Estado cubano no garantiza el servicio eléctrico básico ni siquiera para un evento cultural que promueve como bandera internacional.
El mérito es de quienes en Gibara resolvieron con lo que tenían a mano. La causa sigue siendo la misma que documentan mes tras mes los cortes en toda la isla: un sistema energético sin combustible ni piezas de repuesto que convierte cada actividad pública, desde un hospital hasta un festival de cine, en un ejercicio de improvisación.




