Jeb Bush alerta sobre drones iraníes atribuidos a Cuba en Miami

Jeb Bush, presidente de United Against Nuclear Iran, advirtió en Miami que Cuba tendría cerca de 300 drones Shahed-136 de origen iraní y ruso, una cifra que coincide con inteligencia estadounidense reportada meses antes por Axios.

Redacción10 de julio de 2026 · 7 min de lectura
Dron militar Shahed-136 de fabricación iraní, símbolo de la alerta sobre drones atribuidos a Cuba

Cuba tendría en su territorio unos 300 drones militares de origen iraní y ruso, según la advertencia que reactivó esta semana en Miami el exgobernador de Florida Jeb Bush. Hoy al frente de la organización United Against Nuclear Iran (UANI), Bush señaló que la isla almacena drones Shahed-136, el mismo modelo que Rusia ha empleado de forma masiva contra Ucrania.

La denuncia sobre los drones iraníes atribuidos a Cuba no llega sola. Dos meses antes, un reportaje basado en inteligencia clasificada de Estados Unidos ya había situado esa misma cifra en el debate público, lo que da a la declaración de Bush un respaldo mayor que el de una simple alerta política aislada.

El acto tuvo lugar el 8 de julio de 2026 en el hotel Biltmore de Coral Gables, junto a una réplica de un dron Shahed-136 capturado. Bush compareció con el representante republicano por Florida Carlos Gimenez y Mark Wallace, director ejecutivo de UANI y exembajador de Estados Unidos ante la ONU.

De dónde sale la cifra de 300 drones iraníes en Cuba

Más de 300 drones atribuidos a Cuba es la cifra que sostiene esta historia: un reportaje de Axios del 17 de mayo de 2026, basado en inteligencia estadounidense clasificada, sitúa esas adquisiciones desde 2023 con Rusia e Irán. Jeb Bush la retomó semanas después en Miami para advertir sobre un riesgo para Florida y Guantánamo.

"Los reportes de prensa indican que hay 300 de estos en Cuba", declaró Bush, según recogió el propio evento. El expresidente aclaró que la cifra proviene de información periodística y no de una confirmación pública de inteligencia.

La investigación de Axios identificó además los escenarios discutidos por oficiales cubanos: usar esos drones contra la base naval de Guantánamo, buques militares de Estados Unidos y, posiblemente, Cayo Hueso. Funcionarios estadounidenses citados por el medio no consideraban en mayo un ataque cubano como inminente, aunque sí como un riesgo a vigilar si las relaciones entre ambos países siguen deteriorándose.

Dato

Fuente

Qué aporta

Más de 300 drones militares en Cuba

Axios

Cifra basada en inteligencia estadounidense clasificada, con adquisiciones desde 2023

Origen de los drones: Rusia e Irán

Axios

Vincula a Cuba con dos socios ya sancionados por Estados Unidos

180 km/h y 40 kilos de explosivos

Associated Press

Capacidad técnica del modelo Shahed-136

Posibles objetivos: Guantánamo, buques de EE. UU. y Cayo Hueso

Axios

Escenarios discutidos por oficiales cubanos, según fuentes estadounidenses

Respuesta oficial: derecho a defenderse

Embajada de Cuba en Washington

Rechazo público a la acusación de planes agresivos

Lo que sostiene la denuncia sobre drones atribuidos a Cuba

Qué son los Shahed-136 y por qué preocupan a Washington

El Shahed-136 es un dron kamikaze de bajo costo diseñado para saturar defensas aéreas mediante ataques en enjambre. Según Associated Press, vuela a unos 180 km/h y puede portar alrededor de 40 kilos de explosivos.

Gimenez, en el evento de Coral Gables, situó el alcance del modelo capturado en unos 2.500 kilómetros, suficiente, dijo, para llegar "hasta Nueva York" desde territorio cubano. Fue el propio fabricante iraní del sistema, Shahed Aviation Industries Research Center, el que Estados Unidos sancionó ya en 2022 por su papel en el suministro de estos aparatos a Rusia para atacar infraestructura civil en Ucrania.

Guantánamo, Cayo Hueso y Florida en la mira

Gimenez advirtió que, si la cifra de 300 drones es real, representa "una amenaza para Estados Unidos, punto", y subrayó que las 90 millas que separan a Cuba de Florida convierten cualquier arma con ese alcance en un riesgo directo para el estado. Bush, por su parte, matizó que Estados Unidos cuenta con capacidad de sobra para defender su territorio.

Un mes antes del evento en Miami, el secretario de Defensa Pete Hegseth ya había lanzado una advertencia similar durante una visita a la base de Guantánamo, recogida por Al Jazeera: sería "imprudente" que el gobierno cubano intentara hacerse con armas capaces de alcanzar esa base o territorio estadounidense, porque eso invitaría a una confrontación que Cuba "no podría resistir". La advertencia militar se suma a la presión económica que Washington mantiene sobre la isla: semanas antes, el Tesoro había ampliado las sanciones de la OFAC contra empresas estatales cubanas vinculadas a la banca, la minería y el acero.

La respuesta de La Habana

El régimen cubano ha negado tener planes agresivos contra Estados Unidos y ha calificado de fabricadas las acusaciones sobre los drones. La Embajada de Cuba en Washington respondió en su cuenta de X que la isla tiene derecho a defenderse ante una agresión externa.

Días después, el presidente Miguel Díaz-Canel declaró que Cuba "no representa una amenaza ni tiene planes agresivos contra ningún país" y advirtió que una agresión militar de Estados Unidos provocaría "un baño de sangre de consecuencias incalculables", según recogió CNN.

Análisis: una alerta que ya tenía respaldo de inteligencia

Lo que distingue este episodio no es la novedad del vínculo entre La Habana y Teherán, documentado desde hace años, sino el hecho de que Bush y Gimenez pusieron cara pública, en un evento en pleno Miami, a un dato que ya circulaba con el peso de inteligencia estadounidense clasificada.

A nuestro juicio, eso cambia el análisis: no se trata de una cifra suelta sin respaldo, sino de una denuncia política que retoma un reporte de mayo con fuentes propias dentro del aparato de seguridad de Estados Unidos. La proximidad geográfica de la isla a Guantánamo y a Florida convierte cualquier cooperación militar con Teherán o Moscú en un asunto sensible para Washington, más allá de la retórica de cada bando.

Para los cubanos en el exilio que siguen de cerca la relación entre el régimen y sus aliados extrarregionales, la señal política importa tanto como el dato técnico: son legisladores de Florida, con peso directo sobre la agenda hacia Cuba, quienes mantienen el tema en la conversación pública mes tras mes.

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