Hialeah recupera el comedor para sus mayores en La Carreta: Quién puede inscribirse y qué necesita

Tres meses después de que el alcalde de Hialeah pusiera fin a 43 años de colaboración con la organización que atendía a sus mayores, los adultos mayores de la ciudad tienen de nuevo dónde almorzar y socializar: un comedor dentro del restaurante La Carreta.

Redacción19 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura
Adultos mayores cubanos almuerzan en el nuevo comedor de Hialeah dentro de La Carreta

Vía Diario Las Américas

En Hialeah, cientos de familias cubanas mayores se quedaron sin su comedor de toda la vida a mediados de este año. Ahora, ese servicio de comidas y actividades para adultos mayores vuelve a funcionar, pero en un lugar que nada tiene que ver con el edificio municipal donde operó durante más de cuatro décadas.

El cierre no fue un simple cambio administrativo. En abril, el propio alcalde de la ciudad notificó por carta a la organización que gestionaba el programa que tenía apenas 30 días para desalojar las instalaciones donde llevaba 43 años sirviendo comida caliente a los mayores de Hialeah.

¿Quién puede volver a inscribirse en el nuevo comedor y qué le costará a las familias? La respuesta empieza por saber, primero, dónde quedó finalmente el servicio.

Dónde y cuándo funciona el nuevo comedor

El comedor reabrió el 16 de septiembre en la segunda planta del restaurante La Carreta, en la 5350 W 16th Ave de Hialeah.

Funciona de 8:00 a.m. a 2:00 p.m., de lunes a viernes, bajo el nombre de Salón Tropical.

Lo administra la organización sin fines de lucro Little Havana Activities & Nutrition Centers of Dade County, la misma que llevaba décadas atendiendo a los mayores de la ciudad.

Quién puede inscribirse y qué necesita

El requisito de entrada es simple: tener 60 años o más. No se exige comprobar ingresos.

Si una pareja acude junta, basta con que uno de los dos cumpla la edad mínima para que ambos puedan participar.

Los interesados pueden acudir directamente a la segunda planta de La Carreta para inscribirse, sin necesidad de cita previa. Quien prefiera confirmar antes de ir puede llamar a la línea general de Little Havana Activities, al 305-858-0887.

Cuánto cuesta el servicio

El servicio se presenta, en línea con los programas de comidas para mayores del condado Miami-Dade, sin costo para el participante.

Ningún requisito de ingresos condiciona la inscripción, el criterio es solo la edad.

Qué incluye el servicio

Cada asistente recibe desayuno y almuerzo caliente todos los días que asiste.

Quienes lo necesitan pueden además llevarse a casa una caja semanal con siete comidas adicionales, dentro de un programa para personas de alto riesgo nutricional.

El centro ofrece también clases de ejercicio, educación sobre diabetes, el programa de prevención de caídas "A Matter of Balance" y actividades sociales como dominó, en español e inglés.

En esta primera etapa, la capacidad es de 100 comidas diarias, aunque la organización calcula que entre 150 y 175 personas podrían beneficiarse en total, ya que no todos los inscritos asisten a diario. El día de la reapertura, unas 35 personas ya se habían inscrito.

Por qué Hialeah cerró el comedor original

El origen de todo este cambio está en una carta fechada el 27 de abril, en la que el alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, comunicó a Little Havana Activities que tenía un mes para dejar las instalaciones que ocupaba en el Goodlet Park.

El alcalde justificó la decisión citando dudas sobre los niveles de servicio, la falta de datos claros sobre los beneficiarios reales y un costo de mantenimiento para la ciudad de unos 700.000 dólares anuales, sin que existiera un acuerdo formal por escrito.

Desde la organización, su director de operaciones, Manny Fernández, atribuyó el conflicto a que no podían entregar cierta información detallada de los usuarios por las leyes federales de privacidad médica conocidas como HIPAA. Según su versión, ofrecieron datos agregados y anónimos, pero la carta de revocación llegó apenas seis días después.

El propio Calvo anunció que la ciudad pasaría a ofrecer esas comidas a través de la Hialeah Housing Authority, una agencia que opera 16 comedores repartidos por la ciudad.

Cómo llegó el nuevo acuerdo a La Carreta

La salida al cierre llegó por la vía de una alianza público-privada. La oficina del comisionado de Miami-Dade René García, cuyo distrito 13 incluye buena parte de Hialeah, asumió el pago de la renta del nuevo local, de unos 3.000 dólares mensuales.

El propietario de La Carreta, Felipe Valls Jr., cedió el espacio de la segunda planta del restaurante para el programa.

El presidente y director ejecutivo de Little Havana Activities, Rafael Iglesias, resumió así el papel de la organización: "A nosotros nos conocen por la comida, pero somos mucho más que comida".

Quienes quieran enterarse primero de este tipo de servicios para la comunidad mayor cubana en Miami-Dade pueden suscribirse al boletín de CubaFull.

Otras opciones de comidas para mayores en Hialeah

El comedor de La Carreta no sustituye los programas municipales. La Hialeah Housing Authority mantiene su propio Senior Meal Program, con entrega de comida caliente para adultos mayores que no pueden salir de casa.

Ese servicio se gestiona en la oficina de 75 East 6th Street, de lunes a viernes de 8:30 a.m. a 5:00 p.m., por teléfono al 305-888-9744.

ServicioDóndeHorarioPara quiénTeléfono
Comedor de LHANC en La Carreta5350 W 16th Ave, segunda planta8:00 a.m. a 2:00 p.m.Mayores de 60 años305-858-0887
Senior Meal Program (Hialeah Housing Authority)75 East 6th Street8:30 a.m. a 5:00 p.m.Mayores que no pueden salir de casa305-888-9744
Comparativa de los dos programas de comidas para adultos mayores en Hialeah.

Análisis: qué revela este episodio sobre los servicios a los mayores cubanos en Miami-Dade

A nuestro juicio, lo ocurrido en Hialeah retrata algo más amplio que un simple cambio de dirección. Muestra cuánto depende el bienestar diario de los mayores cubanos del exilio de acuerdos informales entre ayuntamientos, comisionados y negocios privados, sin garantías estructurales.

Un desacuerdo administrativo, por más justificado que estuviera en cifras, dejó sin comedor durante meses a personas que llevaban décadas dependiendo de él. La solución llegó, pero por la vía de la buena voluntad de un comisionado y un empresario, no de una política pública estable.

Para las familias que llevan a sus padres o abuelos a este tipo de programas, la lección práctica es clara: conviene confirmar por teléfono antes de ir, y saber que existe una alternativa municipal para quienes no puedan salir de casa.

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