Resumen rápido: un equipo de buceo de la Asociación de Buzos de Santiago de Cuba informó en agosto de 2026 que localizó al camarón de cueva Barbouria cubensis en la Cueva del Agua, dentro de la Reserva Ecológica Siboney-Juticí. En ese punto exacto de la costa oriental cubana no existía un registro público de la especie desde una expedición bioespeleológica de 1973.
El hallazgo pesa porque no es un camarón cualquiera. Barbouria cubensis está clasificado como especie en peligro crítico y vive únicamente en un tipo de cueva muy particular, donde el agua dulce y el agua marina se encuentran bajo tierra sin que llegue nunca la luz del sol.
Que el animal siga presente en Siboney más de cinco décadas después de la última observación documentada dice tanto de la especie como del propio sistema de cuevas que la sostiene.
Qué es el camarón de cueva Barbouria cubensis
Barbouria cubensis es un crustáceo decápodo de cuerpo arqueado que puede alcanzar los 64 milímetros de longitud. Su color va del rojo y naranja intensos al amarillo pálido y crema, casi siempre salpicado de puntos blancos.
Lo describió en 1872 el naturalista alemán Eduard von Martens, con el nombre original de Hippolyte cubensis, a partir de ejemplares hallados en cuevas anquihalinas entre Cojímar y el Castillo del Morro, cerca de La Habana. Hoy pertenece a la familia Barbouriidae, dentro del orden Decapoda, según la ficha taxonómica del Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS).
Aunque nació taxonómicamente en Cuba, la especie no es exclusiva de la isla. Estudios posteriores documentaron poblaciones en cuevas anquihalinas de Bahamas, Turcas y Caicos, Bermudas, Cayman Brac y la península de Yucatán, en México, según recoge la revista Marine Biodiversity.
Dato | Detalle |
|---|---|
Especie | Barbouria cubensis (von Martens, 1872) |
Hábitat | Cuevas anquihalinas, sin luz, con mezcla de agua dulce y marina |
Tamaño | Hasta 64 milímetros |
Registro histórico en Siboney | Expedición de 1973, publicada en 1974 |
Estatus UICN | En peligro crítico (desde 1996) |
Principal amenaza | Contaminación y alteración del agua subterránea |
Ficha rápida del camarón de cueva Barbouria cubensis.
Por qué se creía perdido en la Cueva del Agua desde 1973
El antecedente académico más citado es una expedición bioespeleológica cubano-rumana realizada en 1973, cuyos resultados publicó al año siguiente el carcinólogo neerlandés Lipke Holthuis en el International Journal of Speleology: ese trabajo reportó una nueva localidad cubana para Barbouria cubensis.
Desde entonces, y hasta el aviso de los buzos santiagueros en agosto de 2026, no había un registro público que confirmara la presencia del camarón en la Cueva del Agua. Eso no equivale a que la especie se hubiera extinguido en Cuba, solo a que ese punto concreto llevaba más de 50 años sin una observación documentada.
La Lista Roja de la UICN mantiene a Barbouria cubensis en la categoría de peligro crítico desde su edición de 1996, la más alta antes de la extinción en estado silvestre. Ese estatus hace que cualquier avistamiento confirmado tenga valor real para actualizar el mapa de sus poblaciones.
Qué es una cueva anquihalina y por qué es tan frágil
Las cuevas anquihalinas son sistemas subterráneos donde el agua dulce que se filtra desde la superficie se mezcla con el agua marina que entra por conexiones ocultas con el mar, sin que la luz solar llegue a su interior.
Ese equilibrio es delicado. La contaminación, la intrusión salina excesiva o la desecación pueden alterar de forma irreversible a especies que, como Barbouria cubensis, no existen en ningún otro tipo de hábitat.
Qué revela la reaparición sobre las cuevas cubanas
Un dato llama la atención de los especialistas: a diferencia de muchos animales de cueva, que pierden el color con las generaciones, Barbouria cubensis conserva ojos reducidos pero mantiene su pigmentación roja y naranja, según la investigación publicada en Marine Biodiversity en 2012. Ese mismo estudio comparó poblaciones que viven en pozas oxigenadas cerca de la superficie con las que ocupan tramos profundos de cueva con poco oxígeno, y halló diferencias fisiológicas entre ellas.
Un trabajo posterior en la revista Zootaxa (2019) analizó poblaciones de tres islas de Bahamas y encontró que más del 90 % de los ejemplares muestran variación morfológica notable entre sí, aunque el análisis genético con marcadores 16S y COI confirmó que todos pertenecen a la misma especie, sin una separación clara entre las poblaciones del Atlántico occidental.
Ese nivel de estudio en otras islas del Caribe contrasta con lo poco que se sabe hoy de las poblaciones cubanas, casi medio siglo después del último registro académico en Siboney.
La Reserva Ecológica Siboney-Juticí, mucho más que una playa
La reserva donde está la Cueva del Agua ocupa unas 2.075 hectáreas, repartidas entre 1.434 de zona terrestre y 641 de zona marina, al este de Santiago de Cuba. Está reconocida como Zona Clave de Biodiversidad, con un 99,65 % de su superficie bajo protección, según la ficha de Key Biodiversity Areas.
El sistema incluye 33 cuevas y grutas con condiciones distintas, que sirven de refugio a murciélagos y otras especies de fauna hipogea. La propia Cueva del Agua alberga un lago subterráneo de unos 850 metros cuadrados.
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Cómo actuar si visitas o exploras una cueva protegida en Cuba
Confirma que la cueva está dentro de un área protegida, como Siboney-Juticí, y gestiona el permiso correspondiente con la administración de la reserva antes de entrar.
Si la visita implica bucear, coordina con un club o asociación de buceo local, como la Asociación de Buzos de Santiago de Cuba: las cuevas anquihalinas exigen certificación específica de buceo en cuevas.
No toques, ilumines en exceso ni intentes capturar la fauna cavernícola que encuentres, incluido este camarón: es una especie en peligro crítico y cualquier alteración de su hábitat puede afectarla.
Evita introducir protector solar, repelente u otros químicos en el agua; los sistemas anquihalinos son extremadamente sensibles a la contaminación.
Si ves un ejemplar en una cueva distinta a las ya documentadas, no lo extraigas: anota fecha, ubicación y profundidad aproximada, toma una imagen a distancia prudente sin flash prolongado y comparte el registro con la asociación de buceo local o con especialistas en biología de cuevas.
Qué hacer si crees haber visto la especie en otra cueva cubana
La documentación aportada por buceadores y espeleólogos aficionados es, precisamente, lo que permitió dar por confirmada la presencia del camarón en Siboney después de más de 50 años. Ese mismo tipo de registro (fecha, cueva, profundidad y una foto sin manipular al animal) es lo más útil que puede aportar cualquiera que se tope con la especie en otro punto del oriente cubano.




