Cuba compitió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 con una sombra encima de su propia delegación. Entre los deportistas se movían hombres sin funciones deportivas reconocidas, con un único objetivo: vigilarlos de cerca para que ninguno se quedara en suelo dominicano.
No eran entrenadores ni personal técnico. Una investigación periodística en República Dominicana confirmó que se trataba de agentes de seguridad del régimen infiltrados en las instalaciones donde competía la delegación cubana.
La alerta terminó con varios de ellos fuera de los recintos, aunque el episodio deja abiertas las preguntas que ahora quiere responder esta pieza: con qué credenciales entraban, cuántos actuaban y qué cambia de ahora en adelante para los deportistas cubanos que sí compiten limpio.
Qué encontró la investigación de Diario Libre
Autoridades dominicanas detectaron a presuntos agentes cubanos dentro de las sedes de Santo Domingo 2026 mientras vigilaban a atletas de la propia delegación de la isla, y los retiraron de los recintos tras revisar acreditaciones. El caso salió a la luz por un reportaje del diario dominicano Diario Libre, publicado el 18 de agosto, diez días después de que cerraran los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe (24 de julio al 8 de agosto de 2026).
Uno de los episodios que encendió las alarmas ocurrió durante una competencia bajo techo en el Parque del Este, en Santo Domingo. Militares dominicanos detectaron dentro de la instalación a agentes cubanos que perseguían a deportistas de su propia delegación que intentaban separarse del grupo.
La seguridad del recinto reaccionó cerrando temporalmente las puertas e iniciando un proceso de identificación de todas las personas presentes, cotejando credenciales contra la base de datos del evento.
Sin una cifra oficial de agentes retirados
Ni Diario Libre ni las autoridades dominicanas han precisado cuántos agentes cubanos fueron identificados y sacados de las instalaciones. La investigación habla de "varios de los involucrados", sin desglosar el número exacto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (Mirex) no respondió a la solicitud de comentarios de Diario Libre sobre el hallazgo. Tampoco hubo una versión oficial pública sobre el operativo mientras se desarrollaban los Juegos, ni la ha habido desde entonces específicamente sobre ese episodio.
Uniformes de otras delegaciones y acreditaciones sin validez
El mecanismo detectado combinó dos vías. Por un lado, agentes cubanos se acercaron a los atletas vigilados usando uniformes de delegaciones de otros países, una maniobra que les permitía moverse entre los deportistas sin levantar sospechas.
Por otro, la revisión de accesos identificó a ciudadanos cubanos que no tenían acreditación válida para realizar esas labores dentro del país, según estableció la investigación.
El cotejo se hizo contra una base de datos que agrupaba a más de 7.000 atletas y 3.000 técnicos y jefes de delegación, el universo total acreditado para el evento.
En el caso de personal diplomático, el protocolo dominicano exige un carné expedido por la Dirección de Ceremonial de Estado y Protocolo del Mirex, a solicitud del jefe de misión, según el propio ministerio. Ninguna fuente ha precisado si los identificados en los recintos deportivos encajaban en esa categoría o actuaban fuera de cualquier acreditación reconocida.
La escala del evento y cómo funciona la acreditación
Santo Domingo 2026 no fue un torneo pequeño donde colarse resultara sencillo por descuido. La cita reunió a más de 6.200 atletas de 37 países y territorios en 40 deportes, según el propio comité organizador.
El acceso a las sedes exigía un registro de acreditación revisado por las comisiones de Acreditación y Seguridad del evento, que no garantizaba la aprobación automática de cada solicitud, de acuerdo con el portal oficial de prensa de los Juegos.
Semanas antes de la inauguración, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) reunió a más de 120 responsables operativos y de seguridad para socializar un plan de gestión de riesgos con protocolos de coordinación interinstitucional y control de accesos en cada sede, según reportó Acento el 17 de julio.
Los cinco atletas que decidieron quedarse
Durante los Juegos, cinco integrantes de la delegación cubana abandonaron el grupo: el portero de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig (el mismo 24 de julio, día de la inauguración), la remera Leah Daniella Almeida, el softbolista Yasmani Evelio Álvarez Peraza y los esgrimistas Hershey Daniela de la Cruz y Adán Isbel Núñez Pina.
Dos de ellos ya iniciaron su registro ante la Oficina Nacional para los Refugiados (Conare) de República Dominicana, según reportó Diario Libre el 19 de agosto; los otros tres aún esperan poder iniciar el trámite, que puede demorar. La Asociación Cubana en República Dominicana, a través de su presidente José Alberto Fernández, ofrece asesoría legal y respaldo logístico a los cinco.
Qué dicen (y qué callan) las autoridades del torneo
El presidente del Comité Organizador de los Juegos, José Monegro, negó haber sido informado del operativo mientras ocurría: "a mí como presidente del Comité Organizador nunca se me informó de ningún incidente que haya ocurrido", declaró a Acento. Monegro precisó que sus reportes diarios tampoco recogían incidencias vinculadas a la delegación cubana ni a su embajada.
El hallazgo se conoce en paralelo a otro frente abierto entre ambos países. Días después del cierre de los Juegos, República Dominicana notificó a la Embajada de Cuba la salida de nueve miembros de su misión diplomática y sus familiares, con un plazo de siete días, según reportó The Associated Press el 13 de agosto; el Mirex no explicó públicamente los motivos. Cuba rechazó la medida y elevó la cifra a diez funcionarios diplomáticos afectados, según el comunicado del Minrex difundido por Granma ese mismo día. El gobierno dominicano no ha vinculado públicamente ese episodio diplomático con el hallazgo en las instalaciones deportivas.
Análisis: vigilar al atleta es vigilar al ciudadano
A nuestro juicio, este episodio no es un incidente aislado de seguridad deportiva: es la extensión natural de un mecanismo de control que el régimen aplica a cualquier cubano que sale de la isla con autorización oficial, sea médico, artista o deportista.
Que la infiltración se sostuviera con uniformes prestados y credenciales sin validez, y no con una acreditación oficial de seguridad, sugiere una operación montada al margen de los canales formales del propio evento, no una coordinación reconocida con el comité organizador. El torneo ya contaba con un aparato propio, más de 120 responsables coordinados por el COE y comisiones de acreditación con capacidad de rechazar solicitudes, lo que refuerza que el mecanismo cubano operó por fuera de esa estructura, no infiltrado en ella. Eso explica en parte que Monegro dijera no haber sido informado.
Lo que sí queda establecido es el patrón: cada torneo internacional con atletas cubanos se convierte también en un ejercicio de vigilancia sobre ellos. La deserción de cinco deportistas en dieciséis días de competencia es, leída así, menos una anomalía que un síntoma de hasta qué punto esa vigilancia falla incluso cuando se ejecuta.
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