En La Habana, el apagón echa a las familias de casa: Por qué pasan la noche en el Malecón pese al riesgo

Con apagones que superan las 16 horas en varios municipios de La Habana, miles de familias buscan en el Malecón el fresco y la luz que no tienen en casa, pese a los riesgos documentados de bañarse de noche en el mar.

Redacción16 de agosto de 2026 · 5 min de lectura
Familias cubanas junto al Malecón de La Habana durante un apagón nocturno en agosto de 2026

Vía Empresa Eléctrica de La Habana

Cuando el apagón se estira más allá de la tarde en La Habana, miles de personas dejan sus casas y caminan hacia el mar. El Malecón, el muro que separa la ciudad del Caribe, se ha convertido este agosto en el refugio nocturno de familias enteras que no encuentran en casa ni corriente ni alivio del calor.

No son solo jóvenes buscando distracción. Son padres con niños, ancianos con abanicos improvisados y vecinos que cargan jarras de agua hasta el muro porque en sus barrios no hay bombeo ni ventilador que funcione. La falta de opciones de recreación agrava el cuadro: sin electricidad no hay televisión, ni aire acondicionado, ni ningún otro sitio fresco donde esperar a que vuelva la luz.

Pero el mar de noche esconde peligros documentados, y bañarse en el Malecón está expresamente prohibido por las autoridades cubanas. Esa tensión, entre el alivio inmediato y el riesgo real, es a nuestro juicio el retrato más nítido de lo que el apagón le está haciendo a la vida cotidiana de la capital.

Un apagón que roza las 17 horas este domingo

Los apagones en La Habana ya superan las 16 horas seguidas en los municipios más golpeados, según el parte oficial de este domingo. La mañana del 16 de agosto, la Empresa Eléctrica de La Habana informó de una afectación de 355 megavatios distribuidos en 117 circuitos a las 9:25 am.

Los cortes de mayor duración se concentraron en Arroyo Naranjo y Cotorro: el circuito A1465 acumulaba 16 horas y 52 minutos sin servicio, seguido de A1547 (16h 50min), VC100 (16h 48min) y A170 (16h 47min).

Esos tiempos, cercanos a las 17 horas continuas, coinciden con el patrón que describen los propios vecinos: el apagón no es una interrupción puntual, sino la condición casi permanente del verano en varios municipios habaneros.

Por qué familias y jóvenes salen de casa

Sin corriente no hay bombeo, así que tampoco hay agua en el grifo. Sin agua ni ventilador, el calor dentro de las viviendas se vuelve insoportable durante la noche, justo el tramo en que más horas seguidas dura el corte según los reportes oficiales de este domingo.

El fenómeno no es nuevo. EFE documentó a mediados de julio cómo familias habaneras buscaban alivio en zonas costeras por los apagones prolongados, la escasez de transporte y las "opciones muy pocas" de recreación disponibles, en palabras de una vecina entrevistada. Algunos intentan sostener lo básico con estaciones portátiles de energía o el poco dato móvil que les queda, cuando lo tienen.

El Malecón ofrece lo que la casa no tiene: brisa, espacio abierto y, en muchos tramos, la posibilidad de bañarse para bajar la temperatura corporal. Si quieres seguir de cerca cómo evoluciona esta crisis en La Habana, puedes suscribirte al boletín de CubaFull para recibir las actualizaciones directamente.

Una crisis que se agrava desde el verano

Los cortes de este domingo no son un pico aislado. EFE reportó el 2 de agosto una desconexión parcial del sistema eléctrico nacional que dejó sin electricidad a unos 4,5 millones de cubanos en siete provincias, desde Pinar del Río hasta Matanzas, con una disponibilidad de apenas 1.080 megavatios frente a una demanda de 3.200, un déficit de 2.120 MW ese día.

Días antes, la propia Unión Eléctrica había previsto dejar sin corriente al 72% del país en horario de máxima demanda, después de que los cortes en La Habana llegaran a más de 30 horas continuas a mediados de julio, según ese parte. La sucesión de reportes, cada uno con su propia fecha y su propia cifra, dibuja un verano en el que el sistema eléctrico ya no logra sostener ni el descanso nocturno de la capital.

El riesgo de convertir el alivio en baño nocturno

El litoral frente al Malecón combina oleaje y corrientes fuertes con un fondo rocoso irregular, además de contaminación por hidrocarburos y aguas residuales en varios tramos. La prohibición no es una costumbre no escrita: el propio Gobierno local recordó, tras el hallazgo del cuerpo de un joven de 16 años arrastrado por el oleaje en marzo de 2025, que "en La Habana está prohibido bañarse en el malecón" por ser una zona con restricciones y "no apropiada para el baño", según recogió entonces EFE. El adolescente había desaparecido un jueves y su cuerpo se localizó al día siguiente, tras labores de rescate dificultadas por el propio oleaje.

El riesgo no es exclusivo de Cuba: nadar de noche, en solitario o en zonas sin vigilancia figura entre los principales factores detrás de las cerca de 300.000 muertes por ahogamiento que, según la OMS, se registran cada año en el mundo, más de la mitad entre niños y jóvenes de 0 a 29 años.

Un relato reciente del medio digital Havana Times describió ese Malecón nocturno lleno de familias que buscan frente al mar lo que sus casas ya no ofrecen, una escena que encaja con los partes de apagones de este domingo.

Qué opciones reducen el riesgo

No hace falta renunciar al muro para reducir el peligro. Las recomendaciones básicas de seguridad acuática, como las que difunde la Cruz Roja, apuntan en una dirección clara: no entrar al agua en solitario, mantener a los menores bajo vigilancia directa en todo momento y evitar el alcohol antes de cualquier baño.

En Cuba, la propia Cruz Roja cubana trabaja con el sistema de banderas que usan los socorristas en las playas habilitadas: roja para prohibición absoluta del baño, amarilla para baño con precaución y verde para condiciones serenas, un código pensado para el horario diurno y con vigilancia, no para la oscuridad de un apagón sin supervisión.

Mientras las autoridades no habiliten piscinas públicas ni espacios de recreación vigilados como alternativa durante los cortes, la opción más segura sigue siendo quedarse en el muro sin entrar al mar, ir acompañado y retirarse si hay oleaje, aunque eso choque de frente con la tentación que sienten cada noche miles de familias para soportar el calor.

Análisis: la ciudad que el apagón empuja al mar

A nuestro juicio, lo que ocurre en el Malecón no es un episodio aislado de calor de verano, sino el síntoma más visible de un sistema eléctrico que ya no logra sostener ni lo más básico: el descanso nocturno de la capital. Los propios partes de la Unión Eléctrica, con déficits que ya superan los 2.000 megavatios en los peores días del verano, confirman que no se trata de percepción sino de un colapso medible.

Cuando una familia prefiere el riesgo de un fondo rocoso en la oscuridad al calor de su propia casa, la prohibición administrativa pierde toda capacidad disuasoria. El régimen puede mantener la norma que veta el baño en el muro y repetir, como hizo tras la muerte de un adolescente en 2025, que la zona "no es apropiada para el baño". Pero no ha resuelto la causa que empuja a miles a saltársela cada noche.

Preguntas frecuentes

Boletín diario

¿Te ha gustado? Recíbelo en tu correo

Lo esencial de Cuba y de la diáspora, cada mañana en un resumen de 5 minutos. Sin ruido.

Te puede interesar