Mientras el régimen convierte esta semana en una vitrina para el centenario de Fidel Castro, con coloquios internacionales, brigadas de solidaridad y actos oficiales en La Habana y Holguín, la mayoría de los cubanos sigue midiendo la vida por las horas sin corriente.
La coincidencia no es un detalle menor. El mismo fin de semana en que el país celebra el centenario del natalicio de Fidel Castro, la Unión Eléctrica reconoce apagones de más de 2.300 megavatios y un sistema que no llega ni a una tercera parte de la demanda prevista.
Detrás del despliegue de banderas y delegaciones asoma una pregunta que el régimen no ha respondido en público: quién costea el hospedaje, el transporte y la logística de un evento que reúne a más de 900 extranjeros en plena escasez de combustible.
La Habana se llena de invitados por el centenario
El Gobierno cubano inauguró el 10 de agosto el I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro" en el Palacio de Convenciones de La Habana, con la presencia de Miguel Díaz-Canel. Según Canal Caribe, medio oficial del Instituto Cubano de Radio y Televisión, participan más de 1.500 delegados, de ellos más de 900 extranjeros llegados de 63 países.
El coloquio se extiende hasta el 13 de agosto, fecha del centenario del natalicio de Fidel Castro. Forma parte de un programa de actos que el régimen prevé prolongar hasta el 25 de noviembre, aniversario de su muerte.
El aparato oficial y diplomático se suma al homenaje
El coloquio no se limita a lo académico. Dentro de su programa, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, ofreció el 11 de agosto la conferencia "Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana", según Cubadebate.
Ese mismo martes, los trabajadores del Palacio de la Revolución, sede del Gobierno cubano, protagonizaron su propio acto de homenaje.
El despliegue confirma que el centenario no se reduce a un ejercicio académico: moviliza a la cancillería, a instituciones culturales y a la propia sede del Gobierno en la misma semana.
Brigadas desde Italia y Portugal rumbo a Holguín
Al oriente del país viajan, en paralelo, decenas de brigadistas extranjeros. La Agencia Cubana de Noticias anunció la llegada, el 13 de agosto, de 160 brigadistas de Italia y Portugal que recorrerán Birán, la Loma del Capitán y otros sitios vinculados a Fidel Castro.
Es la segunda ola de esa Brigada de Solidaridad Italia-Portugal. Un primer grupo de más de 50 integrantes ya había llegado al aeropuerto de Holguín el 7 de agosto, dentro del III Convoy "Nuestra América", que se extiende hasta el 25 de agosto.
Ese primer contingente llegó con maletas cargadas de medicinas, insumos y hasta un equipo de ultrasonido, reunidos en meses de campañas de solidaridad en Europa, según Cubadebate.
Quién paga el hospedaje, el transporte y los actos oficiales
Las brigadas europeas sí tienen un costo público y documentado. La 53 edición de la Brigada Europea de Solidaridad con Cuba "José Martí", organizada por el ICAP y Amistur del 2 al 16 de agosto, fija la estadía en 790 euros por persona, según su convocatoria oficial.
Esa cuota incluye alojamiento compartido, pensión alimentaria completa y traslados a las actividades del programa. Quien llega antes de tiempo paga 20 euros adicionales por noche.
Lo que no ha trascendido es quién cubre el hospedaje, el transporte interno y la logística de los actos oficiales, como el propio coloquio en el Palacio de Convenciones o los homenajes del Palacio de la Revolución.
Ninguna fuente oficial ha detallado ese presupuesto, ni el costo de alojar y trasladar durante varios días a más de 900 delegados extranjeros en plena escasez de combustible.
Frente | Dato | Fuente | Punto pendiente |
|---|---|---|---|
Coloquio en La Habana | Más de 1.500 delegados, más de 900 extranjeros | Canal Caribe | Sin presupuesto público detallado |
Brigada europea "José Martí" | 790 euros por persona | ICAP / Amistur | Cubre la estadía del brigadista, no los actos oficiales |
Sistema eléctrico | 933 MW disponibles frente a 3.250 MW de demanda | Unión Eléctrica | Déficit sostenido y falta de combustible |
Ayuda humanitaria | Más de 32 millones de dólares movilizados | ONU | Crisis energética y alimentaria de fondo |
Contraste entre el despliegue del centenario de Fidel Castro y la crisis energética y humanitaria en Cuba, agosto de 2026.
El país que los recibe: apagones de más de 2.300 MW
Mientras se inauguraba el coloquio, la Unión Eléctrica reportaba una afectación máxima de 2.241 megavatios a las 23:00 horas del 10 de agosto, según su parte oficial del 11 de agosto.
Para el pico del 11 de agosto, la entidad preveía apenas 933 megavatios disponibles frente a una demanda de 3.250 megavatios, con una afectación pronosticada de 2.347 megavatios.
El propio parte reconoce cuatro unidades termoeléctricas averiadas y otras cuatro en mantenimiento, además de decenas de plantas de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible.
El deterioro no es nuevo. Cuba sufrió su sexto apagón nacional del año el 3 de agosto, el undécimo colapso masivo del sistema desde finales de 2024, según Infobae.
Ayuda internacional de un lado, celebración oficial del otro
El contraste no se limita a lo eléctrico. Naciones Unidas informó en mayo que Cuba enfrentaba una crisis energética con escasez aguda de combustible y disrupciones severas de servicios esenciales.
La organización indicó que había movilizado más de 32 millones de dólares en ayuda humanitaria, con asistencia alimentaria que alcanzó a unas 900.000 personas, según la ONU.
Ese es el telón de fondo sobre el que el régimen ha decidido volcar delegaciones, brigadas y actos oficiales por el centenario de su fundador.
Análisis: el centenario como vitrina, la factura como incógnita
A nuestro juicio, el contraste entre el aparato desplegado para el centenario y la realidad de los apagones no es un detalle accesorio. Es la fotografía más nítida de las prioridades del régimen en 2026.
Movilizar hoteles, transporte y actos protocolares para más de 900 delegados extranjeros exige recursos, en la misma semana en que la Unión Eléctrica reconoce que no cubre ni una tercera parte de la demanda.
Sabemos lo que paga un brigadista europeo por sumarse a la fiesta: 790 euros de su bolsillo. No sabemos lo que paga el Estado cubano por sentar en el Palacio de Convenciones a más de 900 invitados extranjeros, mientras organismos internacionales destinan decenas de millones de dólares a paliar la escasez que sufre la población.
Esa opacidad no es un vacío informativo cualquiera. Es, en sí mismo, un dato político.
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